ELECCIONES LEGISLATIVAS

La foto de Alberto y Cristina buscó múltiples funciones pero hay dudas del resultado

El Presidente y la vice se mostraron unidos en el lanzamiento de una ley para el agro; buscaron pacificar el clima interno del FdT y mostrar un gesto hacia el campo

Desde el tono mesurado elegido en el mensaje, hasta la cuidada puesta en escena para la foto de unidad en la Casa Rosada y la idea de "recuperar la cultura del diálogo", el acto de lanzamiento del proyecto de ley de Fomento al Desarrollo Agroindustrial que protagonizaron Cristina Kirchner y Alberto Fernández le sirvió al gobierno para emitir un mensaje electoral hacia adentro del Frente de Todos y hacia afuera con el campo, un sector que kirchnerismo estuvo históricamente enfrentado.

Con la presentación de este proyecto de ley que beneficia al agro quedó en claro que la apuesta inmediata del gobierno llegó por la derrota en las PASO y en función de recuperar en noviembre el voto del campo que lo necesitará obligatoriamente para que el FdT no pierda la mayoría del Senado. 

Es que estos incentivos impositivos y fiscales impulsados hoy apuntan a productores de Córdoba, Catamarca, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Tucumán y Santa Fe, entre otras provincias. Pero son varios de esos distritos en donde se renuevan bancas del Senado y donde el peronismo perdió en las PASO.

La iniciativa de fomento al sector agroindustrial es la segunda señal en menos de una semana que ofrece el gobierno al campo. Primero fue la flexibilización del cepo a la carne que la Mesa de enlace calificó como "un aporte menor" para los problemas que padece el agro y ahora llegó esta iniciativa más ambiciosa de incentivos fiscales para fomentar la inversión.

El gesto de Alberto Fernández y Cristina Kirchner de mostrarse juntos en el Museo Bicentenario ante el campo no es menor si se tiene en cuenta el fantasma del pasado violento de la Resolución 125 que divorció al agro del kirchnerismo definitivamente.

 

El mismo Presidente buscó hoy olvidar ese pasado oscuro al reivindicar la "cultura del diálogo y del encuentro". ¿Serán gestos suficientes para ganarse la confianza de un vasto sector de la sociedad reacio a las políticas del kirchnerismo?

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, remarcó ese mensaje al destacar que "por primera vez en la historia se va a dar el debate que no se pudo dar antes" en una elíptica alusión al desencuentro de Cristina Kirchner con el campo desde el 2008.

El proyecto de ley de fomento a las inversiones agroindustriales se empezó a trabajar hace más de un año con Gustavo Béliz desde el Consejo Económico y Social. Pero había sido el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien había puesto reparos a esta iniciativa a la que consideraba regresiva en términos de recaudación impositiva.

Y es precisamente ahora que el jefe de Hacienda que se encuentra debilitado por los señalamientos públicos de la vicepresidenta que resurge la iniciativa de la mano de Domínguez. Habrá que ver qué resultados concretos en términos electorales cosecha esta propuesta en aquellas provincias agrícolas por excelencia, donde el electorado le dio la espalda al gobierno y sus votos son necesarios para un oficialismo golpeado en las urnas.

Desde el plano interno, la foto de unidad de Alberto Fernández y Cristina Kircner resulta ser una suerte de pax romana en medio de la batalla interna del FdT y tras la furibunda carta de la vicepresidenta con reclamos al Presidente.

La reaparición de Cristina Kirchner en la Casa Rosada y con un mensaje conciliador hacia el campo es una señal de distensión a un Presidente debilitado por el propio fuego amigo. Alberto Fernández trató de edulcorar las diferencias internas en el FdT al plantear sin vueltas: "no hace falta que todos pensemos igual", dijo.

La foto de unidad, en tal caso, aparece como una reaparición forzada de la vicepresidenta ante la necesidad de revertir el resultado de las PASO y sobrevivir políticamente en el Senado ajena a las causas judiciales que la acechan afuera. "No los une el amor sino el espanto", diría Borges.

No obstante, la llegada de la vicepresidenta a la Casa Rosada estuvo signada por gestos que no cierren en esa película unidad interna que se quiso mostrar. Cristina Kirchner se recluyó en el despacho de su aliado y ministro del Interior, Wado de Pedro, ni bien arribó puntual a la Casa Rosada. Optó por no hablar en el acto de presentación del proyecto de ley y se limitó a saludar formalmente a los funcionarios presentes.

El clima de frialdad y distanciamiento entre la vicepresidenta y Alberto Fernández quedó expuesto a la vista. Hay una generalizada impresión de que se trata de una pax romana pasajera y que después de las elecciones de noviembre si se repite el resultado de las PASO llegarán los nuevos pases de factura del kirchnerismo duro. 

Sobrevuela en el aire de oficialismo la idea de una eventual radicalización del gobierno, un nuevo recambio ministerial y un Presidente mucho más debilitado si la derrota de noviembre es muy dura.

Por ahora, en el gobierno eluden hablar de ese hipotético escenario. Prefieren mostrar una foto de unidad y hablar de la "cultura del diálogo" con sectores antes enfrentados como el campo. Después de todo el desafío de revertir en noviembre el resultado de las PASO aun es un sueño dorado. 

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