Oposición

Juntos por el Cambio y un experimento interno para luchar por la presidencia

A partir de la reunión de la semana pasada, los principales dirigentes opositores tomaron una decisión novedosa que marcará el futuro de la coalición. Qué dicen los analistas.

La reunión de mesa nacional del jueves pasado de Juntos por el Cambio no fue una más. No solo fue más extensa, de más de cinco horas, sino que además se avanzó hacia una "mayor institucionalización" de la coalición, según explicaron varios de los dirigentes que participaron. Se trata de una experiencia novedosa en el país: una coalición electoral que aspira a lograr la presidencia en 2023 y que para llegar ahí apuesta a institucionalizar sus reglas de juego internas.

La reunión que dejó a todos contentos en Juntos por el Cambio y postergó decisiones

En concreto, según pudo saber El Cronista, esta institucionalización abarcará distintas cuestiones. Se elaborará un reglamento interno en el que se detallará cómo se tomarán las decisiones y cómo se determinarán las mayorías en cada caso. También quedarán conformadas las mesas provinciales, con participación de todos los partidos. Y los miembros de esas mesas provinciales serán parte de una mesa federal. 

Habrá un espacio de coordinación parlamentaria, con los diputados y senadores de los distintos bloques. Y habrá una comunicación colaboración de las fundaciones (Pensar, Alem y Hannah Arendt) para la elaboración de políticas públicas.

La reunión que dejó a todos contentos en Juntos por el Cambio y postergó decisiones

El politólogo Andrés Malamud observa que "Argentina tiene una larga historia de coaliciones (el PAN y la Concordancia lo fueron), pero ninguna tuvo el nivel de institucionalización formal de Juntos por el Cambio".

Por otro lado, también se refiere a la cuestión partidaria. Es que este tipo de institucionalización parece más propia de la UCR -acostumbrado a reglas de juego internas y por escrito- que al PRO. Malamud sostiene que "el PRO le aportó al no peronismo dos atributos: hambre y orden. El hambre se contagió, y ahora la UCR y la Coalición Cívica quieren ser gobierno. Pero el orden se perdió. Ahí aparece la UCR, cuya tradición de institucionalización formal y su origen en el llano le permiten ordenarse desde afuera del poder".

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Su colega Facundo Cruz, especialista en coaliciones, recurre a dos ejemplos exitosos -gobernaron varios períodos- del exterior para analizar el fenómeno, ya que no hubo muchas experiencias de este tipo en el país. "El primero es la Concertación de Chile: era un modelo informal, sin reglas escritas pero sí institucionalizadas. Por ejemplo, cuando eran gobierno, cada semana había una reunión del presidente de Chile en el Palacio de la Moneda con los presidentes de los partidos", recuerda.

El otro caso es el de una coalición formal, el Frente Amplio uruguayo, que se conformó antes de que ganara Tabaré Vázquez. "Hubo un proceso tan grande que las identidades partidarias son más débiles que las de la coalición. Los partidos se consideran líneas internas dentro del Frente Amplio. Es el único caso del mundo que ha llegado a este nivel", asegura Cruz.

El politólogo Julio Burdman, por su parte, recuerda dos experiencias de coalición en el gobierno en el país. "La Alianza tenía una mesa de acción política. Y el quiebre fue justamente partidario, cuando se rompe una coordinación que ya era débil. Entonces que haya una mesa de coordinación no significa que la coalición sea más estable, también puede ser un mecanismo de disolución de la coalición".

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La otra es la concertación plural planteada en los primeros años del kirchnerismo, cuando se sumaron varios radicales K. "Ahí claramente era más potente el Frente Para la Victoria. Pero cuando Cristina rompe con Cobos no se fueron todos los gobernadores radicales del gobierno. No creamos que contar con un mecanismo interpartidario le da más estabilidad a la coalición. Crea instancias de diálogo más formales", sostiene Burdman.

Ventajas y desventajas

Hacia el futuro, ¿cuáles podrían ser las ventajas y desventajas de este intento institucionalizador de Juntos por el Cambio? Para Cruz, las ventajas son varias, ya que "va a quedar claro qué tiene que hacer cada uno, podrá forjarse una ´identidad cambiemita´, habrá mecanismos de tomas de decisión claros y hasta se podrá definir políticamente a la coalición. 

También puede quedar bien posicionada relativamente, como una coalición más organizada que un Frente de Todos desunido". En cuanto a los riesgos, señala que "los protagonistas le tienen que dar valor a lo que está escrito, si no la experiencia no va a tener mucho sentido".

Malamud coincide y cree que "la institucionalización flexible no tiene desventajas. La no institucionalización, en cambio, desgastaría la unidad".

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Quien pone algunos reparos es Burdman, quien tiene dudas sobre "si Juntos por el Cambio se fortalece con una unidad o con una cierta dispersión, que le fue tan útil al peronismo en varias elecciones". En concreto, señala que "si vas a unificar detrás de un solo sector, corrés el riesgo de que haya un conjunto de votantes tentado a votar a un partido de derecha, como los libertarios".

En este sentido, cree que a la coalición "le resultaría más útil para asegurarse la presidencia de cara a 2023 una cierta flexibilidad, donde haya un acuerdo donde pueda haber más de un partido antikirchnerista con la promesa de una alianza futura en un gobierno".

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