Nueva etapa

Jorge Macri asumió en la Ciudad: todo el poder al PRO y un duelo por la proyección nacional

Las figuras de la asunción fueron el expresidente y primo del flamante jefe de Gobierno porteño, Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. No se vio radicales, aunque hay quienes aseguraron que estuvo el senador Martín Lousteau y se fue rápido.

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Si alcanzara un detalle para resumir los tiempos políticos que vienen en la Ciudad de Buenos Aires hay que poner atención en los acordes del tema-ícono de Chano Charpentier, "Ciudad Mágica", la canción que el PRO hizo himno. Durante ocho años no sonaron. Horacio Rodríguez Larreta quería darle a su gestión una impronta distinta, de tono transversal.

Pero Jorge Macri, 58 años, tres hijos, hijo de Antonio, casado en segundas nupcias con la periodista María Belén Ludueña, miembro primigenio del protoPRO porteño que fue la Fundación Creer y Crecer donde se dio origen a la candidatura a Jefe de Gobierno de su primo hermano, tiene otras ideas.

Sucede que este dirigente que nació en Tandil y se crió en CABA conoce la política de la Ciudad de Buenos Aires desde aquellos tiempos en que les hacían bullying por las calles cada vez que salían a hacer campaña. Era lo que vivía cuando hacía de chofer de la camioneta de Mauricio Macri.

Desde ese 2003 hasta ahora pasaron -apenas- 20 años, cuando el PRO volvió a ratificar su liderazgo en una elección contundente, 49,67%. Su principal rival, Leandro Santoro -que obtuvo 32.27%- podía por esas céntimas reclamar la segunda vuelta, pero desistió. Macri iba a obtener el respaldo de la mayoría de los votantes de Ramiro Marra (LLA), 13,78%, y tenía la victoria en la segunda vuelta garantizada.


Rodríguez Larreta vs Macri: dos políticas de alianzas distintas

El agua corrió bajo los puentes, en el caso local lo que sucedió es que se hicieron las obras de entubamiento de los arroyos y CABA no se inundó más. Después de ocho años, Macri se disparó a la Nación y Rodríguez Larreta de quedó en la Ciudad desplegando un método de gestión que él denominó "innegociable", basado en el "panel de control". 

Y con una política amplia, de brazos abiertos, como lo prueba la poca cantidad de legisladores que tiene el PRO en la Legislatura porteña, 12 de 30 de Juntos por el Cambio. Es que el proyecto de Larreta era llegar a la Nación bajo un modelo del 70%, una idea que incluía la posibilidad de que Martín Lousteau sea elegido Jefe de Gobierno con respaldo del larretismo.

Mauricio tenía otra visión. "Podemos quedarnos sin nada" dijo a la mesa chica del PRO. Temía perder las elecciones en la Nación, en Provincia y también en CABA si ganaba una alianza liderada por el radicalismo. Fue ahí cuando puso en marcha la candidatura de Jorge, un exitoso intendente de Vicente López y un duro en la defensa de los espacios que considera propios. 

En la alianza de gobierno del nuevo Jefe de Gobierno se ve claramente. Hay ministros de todos los sectores del PRO, de Rodríguez Larreta a María Eugenia Vidal, de Patricia Bullrich a Cristian Ritondo, de Diego Santilli hasta Néstor Grindetti. Claro que hay funcionarios que vienen Pero, sobre todo, hay una preeminencia de los hombres y mujeres de Mauricio, consagrado hoy en CABA como "el que inició el camino" o también  el primus interpares del partido que domina la Ciudad.

Lo que impactó hoy es la ausencia total de radicales en la ceremonia de jura de ministros. Lousteau estuvo al comienzo y pocos lo vieron, pero se tuvo que ir rápido por la sesión en el Senado. La diputada Mariana Coletta, presidenta de la UCR porteña, fue invitada pero se excusó porque coincidía con la sesión en la Cámara baja. 

Por otro lado, las alianzas prioritarias ahora son otras, con los republicanos de Roberto García Moritán (emprendedor, exlegislador y nuevo ministro de Desarrollo Económico) y eventualmente con La Libertad Avanza, en base a una construcción de acuerdos que aún no se cerró.

Las figuras de la asunción y la jura de ministro fueron Macri, Bullrich, Rodríguez Larreta y la familia del nuevo jefe de Uspallata, la sede del gobierno porteño. Estaban en la primera fila, avalando y aplaudiendo, también comentando en forma divertida las gaffes de Jorge, un poco incómodo todavía en ese lugar central.

"Fueron 16 años de transformaciones fenomenales. Estoy parado sobre dos monstruos, será difícil superarlos, pero acepto el desafío", dijo un emocionado Macri en el discurso posterior a la jura de ministros en la Usina del Arte, un proyecto  que inició Jorge Telerman (hoy director ratificado del Teatro Colón) y que fue continuado por las gestiones posteriores.

Habló de las "ideas fundacionales de nuestro espacio político, donde siempre dijimos que gobernar es servir". Reconoció que "vienen tiempos difíciles". Y puso la agenda de seguridad en las calles en primer lugar: "Por suerte, además de tener un Presidente comprometido con esta visión, la vamos a tener a Patricia en el Ministerio de Seguridad de la Nación".


Del estigma del apellido a gobernar la Ciudad

Macri es un ejemplo de resiliencia. Durante cuatro años quiso ser parte del gobierno nacional, pero Marcos Peña no lo dejaba pisar la Casa Rosada. Pretendió una secretaría en Interior, que manejaba Rogelio Frigerio, con quien se terminó peleando a los gritos. El apellido era un estigma. El por entonces poderoso jefe de Gabinete hizo un decreto para que los familiares de los funcionarios, aún los electos, tengan prohibido formar parte de la gestión.

Hoy Peña ya no está. Y Mauricio recurrió a su primo apenas perdió las elecciones y se quedó con poca agenda. Recompusieron el vínculo personal y familiar, al punto que fue la primera opción del expresidente a ocupar la jefatura de Gobierno de la Ciudad.

El gobernador de Entre Ríos, en cambio, será una astilla dura de roer. No lo querrán aceptar todavía, pero disputarán el liderazgo de los gobernadores de Juntos por el Cambio  y el vínculo con el Gobierno nacional. No van a seguir la misma estrategia porque tienen otros socios. Y hasta es probable que Rodríguez Larreta se alinee con Frigerio para contradecir a los Macri.

Claro que antes, ambos, tienen que asentarse en el poder. Frigerio gobernará una provincia que hace 20 años gestiona el peronismo. Macri una Ciudad Autónoma que hace 16 años gestiona el PRO, un desafío seguramente más complejo porque hereda complicados problemas de la gran familia en la que se transformó el partido que este año recuperó la hegemonía porteña, luego de que estuvo por perderlo todo.

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