PRECIOS SIN CONTROL

Inflación: el récord de 30 años que no quiere cruzar el Gobierno

La inflación acumulada entre enero y julio es la segunda más alta desde el fin de la hiperinflación. Pero con lo justo, confían en evitar superar el récord de 2019. Ocurre con el dólar quieto y las tarifas casi congeladas.

¿La Argentina está en hiperinflación? La pérdida constante y acelerada del valor del peso no llega a que los precios aceleren a un 1000% anual, como lo exige la definición clásica, pero la aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) obligaron a las empresas locales a expresar sus balances ajustados y explicarles a sus inversores que la inflación acumulada en los últimos tres años sí supera largamente el 100%.

A tres décadas del fin de la última hiperinflación, el país puede ir en camino a tener los índices de precios más altos desde entonces.

Con la puesta en marcha del Plan de Convertibilidad (1 peso, 1 dólar, y fijación de la estabilidad del tipo de cambio sostenida en el tiempo), la inflación bajó de 1344% en 1990 a 84% en 1991.

En este 2021, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) marcó entre enero y julio el segundo registro más alto de inflación desde entonces: 29,1%, registro apenas superado por el 30,4% acumulado en 2002, tras la mega devaluación que siguió a la salida de la Convertibilidad.

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De esta manera, todos los cañones del Frente de Todos apuntarán primero a evitar que se consolide esta tendencia.

Hasta el momento, 2018 y 2019 fueron los años con mayor aceleración de los precios en la "era contemporánea": 47,6% y 53,8%, respectivamente, cifras superiores a las que siguieron a las devaluaciones de la moneda en 2002, 2014 y 2016.

Según comentó a El Cronista una fuente del Banco Central (BCRA), "como consecuencia de la baja base de comparación de 2020, la desaceleración mensual en el nivel general de precios se reflejaría en una estabilización de la tasa de inflación interanual en los próximos meses, que comenzaría a descender recién hacia fin de año".

Así las cosas, la expectativa oficial es cerrar el 2021 por debajo del 48,5% que pronostican los mejores consultores que participan del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) e incluso lograr que las paritarias le ganen a la inflación por primera vez en los últimos cuatro años, una batalla que todavía parece difícil de ganar.

De acuerdo a los cálculos del economista Bruno Panighel, es probable que "el máximo de inflación interanual lo alcancemos en septiembre, con un 52,4%".

"Desde ahí empezaría a bajar", estimó, ya que para que siga subiendo las tasas de octubre, noviembre y diciembre deberían superar el 3,8%, 3,2% y 4% mensual, respectivamente.

Estos datos deben leerse con un asterisco: mientras en 2018 y 2019 la inflación trepó hasta los niveles actuales tras un fuerte ajuste en el tipo de cambio y aumentos de tarifas de los servicios públicos (energía eléctrica, gas y transporte) para reducir los subsidios, en este 2021 todo eso ocurre con el dólar oficial quieto y las tarifas casi congeladas.

La consultora Ecolatina señaló: "A diferencia de lo ocurrido durante buena parte del gobierno de Cambiemos, la marcada aceleración de la inflación, que será más de 10 puntos porcentuales superior a la de 2020, no responderá a una corrección en los precios relativos. Parte de estos desequilibrios deberán ser corregidos en el marco del pronto acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que el año entrante también será agitado en materia inflacionaria, dejando un piso del 40% para 2022.

C&T Asesores Económicos y ACM pronosticaron que durante agosto la inflación podría bajar del 3% mensual apenas una décimas. En esta última consultora, sostuvieron que "buena parte de la desaceleración sería producto de medidas que simplemente postergan el fenómeno inflacionario". Ese, el de la inflación reprimida, es el problema siguiente que habrá que atender.

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