En esta noticia
- Qué cambia para importar maquinaria usada a partir de hoy en Argentina
- Se podrá avanzar con la importación de maquinaria usada mientras el expediente está en trámite
- Modernizar una empresa: por qué importar maquinaria es sólo una parte de la decisión
- Cómo financiar una máquina que tarda años en repagarse
Importar maquinaria usada para modernizar una línea de producción tendrá desde septiembre un procedimiento más simple, según se confirmó hoy a través de una resolución publicada este lunes por ARCA en la que se incorporaron al sistema de Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCEA) las autorizaciones necesarias para operar bajo un régimen destinado a empresas que presentan proyectos para mejorar su competitividad.
El cambio no habilita la importación irrestricta de cualquier máquina usada ni modifica por sí mismo sus costos. La medida digitaliza una instancia del procedimiento y elimina la presentación física de documentación, permitiendo que las autorizaciones sean validadas automáticamente al momento de realizar la declaración aduanera.
La novedad aparece, además, en un contexto en el que la renovación del capital productivo vuelve a ganar un incipiente lugar en algunas decisiones empresarias.
En el agro, por ejemplo, un reciente relevamiento de la Universidad Austral encontró una elevada predisposición a invertir, aunque también una brecha importante entre quienes consideran que es un buen momento y aquellos que efectivamente avanzarán.
Allí aparece la otra mitad de la decisión, ya que simplificar el ingreso de una máquina puede facilitar la inversión, pero una empresa también necesita financiarla de acuerdo con el tiempo que tardará ese activo en generar los recursos para pagarla.
Qué cambia para importar maquinaria usada a partir de hoy en Argentina
La Resolución General 5892/2026 de ARCA incorporó al régimen VUCEA la resolución aprobatoria y la Constancia de Expediente en Trámite (CET) correspondientes al Régimen de Importación de Líneas de Producción Usadas.
El régimen ya existía y está destinado a empresas que cuentan con proyectos de mejoramiento de la competitividad, dentro de los cuales se contempla la incorporación de maquinaria usada importada.
Lo que cambia ahora es cómo se comunica y valida parte de esa documentación.
El anexo de la resolución establece que el importador deberá contar con la aprobación correspondiente o con una CET, pero ya no necesitará presentar físicamente el documento.

En su lugar, deberá declarar el código identificador dentro del Sistema Informático MALVINA (SIM). El sistema realizará los controles y validaciones informáticas y, si no encuentra inconsistencias, permitirá oficializar la declaración aduanera. Si detecta diferencias, informará los motivos para que puedan ser subsanados.
La nueva modalidad comenzará a regir 10 días hábiles después de la publicación de la resolución en el Boletín Oficial.
Se podrá avanzar con la importación de maquinaria usada mientras el expediente está en trámite
Uno de los puntos relevantes para una empresa que analiza una inversión es la Constancia de Expediente en Trámite.
La normativa permite obtenerla mientras todavía se espera la resolución definitiva de la solicitud. Con esa constancia se puede realizar la importación para consumo de los bienes comprendidos por el régimen, constituyendo las garantías aduaneras correspondientes.
Ahora también la CET se integrará digitalmente a VUCEA y será validada dentro del Sistema MALVINA.
Por eso, la simplificación debe entenderse principalmente como una reducción de la fricción administrativa, ya que no desaparecen las condiciones para ingresar al régimen ni la necesidad de contar con una autorización o expediente en trámite, pero se automatiza el intercambio de esa información entre los organismos involucrados.
Modernizar una empresa: por qué importar maquinaria es sólo una parte de la decisión
La posibilidad de incorporar equipamiento aparece cuando distintas actividades productivas muestran interés en volver a invertir, aunque con mayor selectividad.
El Ag Barometer Austral de julio-agosto, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, encontró que 64% de los productores agropecuarios considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes. Sin embargo, la intención no necesariamente se convierte inmediatamente en una compra: sólo el 61% de ese grupo planea concretarla rápidamente.
En términos de toda la muestra, alrededor de 39% de los productores efectivamente proyecta invertir en el corto plazo.
Entre quienes prevén hacerlo, la maquinaria ocupa un lugar destacado. Un 23% menciona tractores y otro 16% sembradoras, inversiones que el informe asocia fundamentalmente con la reposición de equipos y la modernización del capital productivo.

Aunque se trata específicamente de productores agropecuarios y no puede extrapolarse automáticamente al conjunto de las empresas argentinas, el relevamiento permite mostrar la cuenta financiera que existe detrás de una decisión de modernización.
Cómo financiar una máquina que tarda años en repagarse
Comprar una máquina no se evalúa solamente comparando su precio con el dinero disponible.
La pregunta central es cuánto tiempo tardará la inversión en generar los ahorros, mayor productividad o ingresos necesarios para recuperar el capital desembolsado.
En el caso analizado por la Universidad Austral, el período de repago estimado para tractores y sembradoras ronda los cinco o seis años. Por eso, el informe sostiene que las compras de maquinaria deberían contar con financiamiento compatible con ese horizonte.
Una deuda demasiado corta puede generar un problema incluso cuando la inversión es rentable, ya que la empresa tendría que devolver el préstamo antes de que la máquina haya generado suficiente flujo de fondos para pagarlo.
“No alcanza con que una inversión sea rentable; el financiamiento debe tener un plazo compatible con el tiempo que tarda el activo en generar los fondos necesarios para repagarlo”, sintetiza el informe.
Para maquinaria agropecuaria, el relevamiento menciona la existencia de líneas de crédito a cinco o seis años, particularmente financiamiento en dólares a tasas atractivas ofrecido por entidades financieras y empresas del sector.
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