Meta con el FMI y BCRA

Deuda comercial: los plazos del SEDI para importaciones que presionan reservas

Los compromisos con el FMI y la demanda de divisas del sector productivo serán determinantes en el rumbo de las reservas. Cómo quedó el escenario para las importaciones

Las nuevas condiciones de acceso al mercado libre de cambios (MLC) para el pago de importaciones que se habilitaron en febrero, comienzan a poner presión en la acumulación de reservas que, tanto el Banco Central (BCRA) como la cartera de Economía, vienen señalando como uno de sus grandes logros.

En la transición al nuevo Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI) que dio de baja el muy cuestionado SIRA, el anuncio de un calendario para el pago de nuevas importaciones generó previsibilidad para un sector que venía castigado por la falta de acceso a divisas para cubrir compromisos con proveedores del exterior y acumuló deuda por más de 16.000 millones en un año.

En paralelo, para resolver el endeudamiento que continuó funcionando como una barrera para negociar nuevas compras, en conjunto con la Secretaria de Comercio, el BCRA habilitó a cerca de 10.000 empresas dentro de la categoría micro, pequeña y mediana (MiPyME) con deudas declaradas por hasta u$s 500.000 para que puedan cancelar la totalidad de sus compromisos con el exterior en los próximos 3 meses.

Aunque todavía se registran dificultades para hacer giros al exterior, ambas condiciones trajeron alivio a los sectores productivos

Sin embargo, la demanda del sector importador comenzó a notarse levemente en los resultados del BCRA en las últimas jornadas y podrían generar más presión sobre la acumulación de reservas, uno de los ejes del acuerdo que selló el ministro Luis Caputo con las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Hasta ahora, el Gobierno de Javier Milei, logró atesorar u$s 8.000 millones pero lo hizo en un contexto de caída de la demanda del sector importador -desalentado por el incremento del Impuesto PAIS, el crecimiento del tipo de cambio y el escenario recesivo- y el freno al acceso a divisas oficial lo que representó un crecimiento de la deuda comercial de u$s 7.000 en dos meses.

Para marzo, el gobierno fijó un horizonte de acumulación de u$s 6000 millones de reservas respecto a diciembre de 2023. Más allá de que esta cerca de este objetivo, para el mediano plazo, acumular u$s 7.600 millones como se prevé para septiembre "luce difícil", señaló un informe de LCG y apuntó a dos compromisos.

Por un lado, los pagos de julio de intereses y capital de la deuda con privados (u$s 1,6 MM y u$s 1,3 MM, en cada caso). Además, ya concretado el desembolso de enero (correspondiente a diciembre adicionando lo de marzo), los pagos netos con el FMI se alcanzarán a u$s 2,3 MM para lo que resta de 2024.

Desde otra perspectiva, Marcos Falcone, Research de Adcap Grupo Financiero, señaló que la meta del FMI es llegar a -u$s 1000 millones de reservas internacionales netas para fin de año, pero frente a la posibilidad de que se levanten los controles cambiarios que el mismo programa con el FMI plantea, "extrapolar la situación actual del mercado de cambios hasta fin de año podría no ser correcto".

Aun así, señaló que "a partir de mediados de marzo debería verse una mayor presión sobre las compras diarias del BCRA, dado que comienzan a pagarse las importaciones diferidas por 90 días de diciembre, además del nuevo acceso a MiPymes para pago de deuda comercial".

Según Falcone, con un promedio diario de u$s 167 millones desde la devaluación, el saldo comprador del BCRA sigue siendo "muy alto" por lo que el mayor acceso a divisas por parte de privados "no impediría que continúe la acumulación de reservas".

Recién en abril se estaría pagando el 100% de la deuda comercial de MiPymes y de las primeras importaciones diferidas, por lo que al menos durante marzo el panorama es optimista: "esperamos que el BCRA pueda seguir acumulando arriba de u$s100 millones diarios (u$s 2.000 millones mensuales)", indicó.

El otro componente que observan los analistas es el resultado de la cosecha, que de empalmarse con el mayor acceso a divisas para el sector importador -entre abril y mayo-, significaría una bocanada de oxígeno para el plan económico del Gobierno y los sectores que demandan divisas.

Aun así, por las señales que emite la macroeconomía con caída del consumo y de la actividad, se espera que las importaciones desciendan a lo largo del 2024. "Habrá que ver si el efecto recesivo y la suba del tipo de cambio serán suficientes para moderar la demanda de dólares para importaciones a medida que los pagos comiencen a regularizarse", resumió el análisis de LCG.

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