El Gobierno oficializó el cese de al menos 900 servicios técnicos que proveía el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) a distintos sectores productivos. Muchos de ellos están vinculados a la generación de divisas por parte de los sectores ganadores.
Desde el sindicato advierten que la presidencia del organismo, que responde al Ministerio de Economía, les adelantó que el Ministerio de Desregulación pidió 1400 despidos, pero que están en agenda al menos 700, sobre un total de 2300 trabajadores que operan en distintas partes del país.
Desde el Gobierno aseguran que la decisión se basa en la subutilización de los servicios prestados, el menor costo respecto de los competidores privados que, consideran, también están en condiciones de brindar los mismos.
Los trabajadores descartan que ese sea el caso y sostienen que trabajan de manera complementaria con los privados en una red de laboratorios para certificaciones. Las mismas exceden las certificaciones obligatorias a nivel nacional, muchas de las cuales fueron eliminadas, sino que están vinculadas también a certificaciones que son pedidas en mercados de exportación de productos argentinos.
También descartan que se hayan eliminado servicios por criterios de subutilización. Algunos de los suprimidos incluyen mediciones de dureza, caso en el que se eliminaron escalas, pero no la totalidad del servicio que requiere las mismas maquinarias y el mismo personal. Un caso similar destacaron sobre la evaluación de envases y embalajes, donde no hay competidores y era un servicio que mantenía un caudal de demanda relevante.
Jorge Schneebeli, ex vocal de consejo directivo del INTI, explicó que el INTI colabora en una red que abarca a todas las industrias que operan en el país, incluidas las de petróleo, minería y productos de agroexportación.
“En las líneas de energía y minería impacta en particular en las áreas de mecánica, donde el INTI no solo presta servicios de certificación sino también de capacitación de personal. Los casos de soldaduras de gasoductos, por ejemplo, requieren de soldadores capacitados, formación que se da desde el instituto y la red de laboratorios en la que colabora”, explicó Schneebeli.
Los sectores de energía hidrocarburífera o nuclear se rigen con normas internacionales, que demandan grados de calificación de la mano de obra. El instituto garantiza que la capacitación esté en distintos puntos del país y no solo en los centros donde pueden prestarlos los privados.
Otro de los ejemplos que citó sobre colaboración con los privados es el caso de ensayos de ascensores. El INTI es el único laboratorio capacitado para esa evaluación. El siguiente disponible se ubica en España, subrayó, y contó que fue la cámara la que pidió que se desarrolle el laboratorio de certificación en el instituto.
El organismo supo ganar reconocimiento internacional y volverse un estrecho colaborador de la agenda de cooperación internacional de Japón, JICA, que financia capacitaciones que son dadas por los especialistas del INTI. Uno de ellos es el proyecto Kaizen Tango, destinado a la optimización de procesos para reducir costos y la mejora de la productividad de pymes argentinas y de la región.
Otro de los servicios que destacan como relevantes para la generación de divisas es la medición y trazabilidad que garantiza el involucramiento del instituto, sobre todo el productos alimenticios que se rigen por criterios internacionales de medición y evaluación. Un caso es la integración en el Mercosur, con la nueva ventana que se abre para los productos alimenticios por el acuerdo con la Unión Europea. “Si quieren vender al Mercosur, se tienen que garantizar normativas, muchas de las cuales son validadas por el INTI y sus laboratorios asociados”, explicó Scneebeli.
También advirtió sobre el rol que cumplen en el reconocimiento de cadenas internacionales desde el instituto, más allá de sus mediciones. Es el caso de los talleres aeronáuticos, que requieren del personal certificado, algunos países reconocen al INTI como el certificador. “Esto hace perder capacidades ante nuevos mercados o la soberanía tecnológica”, sumó Schneebeli.
Una práctica habitual son los ensayos inter laboratorios, en los cuales se evalúa de manera cruzada los patrones de referencia para productos, en particular de los alimenticios, que son requisitos no solo para mercados internacionales sino para la propia industria. En el caso de la lechería, se requieren para los controles de calidad.
Entre los servicios eliminados se incluyeron algunos vinculados a la infraestructura eléctrica, como los ensayos de flexión de caños o durmientes, así como los de tracción de bolsones, clave para el traslado de insumos mineros o agroindustriales. También se suprimieron otros vinculados a los ensayos de cargas verticales, aplicables a campamentos mineros o estructuras modulares, en análisis de detección de patógenos en productos cárnicos, cereales, lácteos y aceites, de contaminantes y aditivos, de determinación de calidad nutricional, entre otros.
En síntesis, los servicios son usados por las industrias para garantizar la imparcialidad de los peritajes en el intercambio comercial y de garantía para el consumidor sobre un producto. Otros roles clave del instituto fueron los avances en la gestión de residuos o casos puntuales como la aplicación a pequeñas localidades de la tecnología para limpiar el agua de arsénico.


















