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Hay una imagen que se instaló en el comercio exterior argentino durante los últimos meses y es aquella que supone exportaciones de materias primas a niveles récord combinada con que una economía que se abrió a las importaciones, con un salto especialmente fuerte en los bienes de consumo.

Los números existen, confirman y también matizan un poco esa historia.

Por ejemplo, en septiembre las importaciones de bienes de consumo alcanzaron u$s 1129 millones, según un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG). El monto fue 73,5% superior al promedio mensual registrado durante el gobierno de Mauricio Macri y 82,3% mayor al promedio de la gestión de Alberto Fernández.

Durante la administración de Javier Milei, el promedio mensual se ubica en u$s 813 millones y, si se toman los últimos 12 meses, asciende a u$s 945 millones.

Ese récord convive con otro tan llamativo como el primero: Mientras las compras de determinados bienes aumentan, el saldo comercial argentino atraviesa uno de sus mejores momentos en décadas.

El país acumuló un superávit de u$s 21.201 millones en los primeros nueve meses de 2026 y el resultado ya supera el saldo de cualquier año completo desde, al menos, 1993, aun cuando todavía faltaban tres meses para terminar el año. En septiembre, además, el saldo mensual fue de u$s 2.976 millones.

Exportaciones: el motor que cambió la cuenta

El informe del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral permite descomponer el fenómeno.

Entre enero y agosto, las exportaciones alcanzaron u$s 67.248 millones, un aumento interanual de 21,4%. Las importaciones, en cambio, sumaron u$s 48.999 millones, con una caída de 2,6%.

El resultado fue un superávit de u$s 18.249 millones**, 257,3% superior al registrado durante los primeros ocho meses de 2025.

Los Combustibles y Energía crecieron 48,9%, mientras las Manufacturas de Origen Industrial aumentaron 23,9%. Ambos registros superaron el crecimiento de los Productos Primarios, de 15,3%, y de las Manufacturas de Origen Agropecuario, de 13,9%.

La energía dejó así de ser un rubro secundario para convertirse en el de mayor dinamismo relativo.

Entre enero y agosto, las ventas externas de combustibles y energía sumaron u$s 10.667 millones, equivalentes al 15,9% de las exportaciones totales. El petróleo crudo explicó buena parte del salto: sus exportaciones crecieron 54,7% y aportaron u$s 2.341 millones adicionales respecto de un año atrás.

Vaca Muerta está aportando más dólares no sólo porque se vende a mejores precios, sino también porque aumentó el volumen exportado.

El dato que relativiza la “avalancha” de importaciones

Las compras de bienes de capital cayeron 5,9% y las de piezas y accesorios para bienes de capital bajaron 19,2%. El propio informe de Austral interpreta ese comportamiento como una señal de desaceleración de la inversión y de la actividad industrial.

En paralelo, las cantidades importadas de combustibles y lubricantes alcanzaron el nivel más bajo de la serie homogénea enero-agosto: cayeron 60,8% respecto del máximo de 2022.

La explicación que plantea el estudio está directamente vinculada con Vaca Muerta. El aumento de la producción local de energía permitió sustituir parte de las importaciones que Argentina necesitaba para abastecerse.

Así, el comercio exterior muestra dos movimientos simultáneos: por un lado, vuelven a crecer algunas importaciones, especialmente las de consumo; por otro, Argentina necesita importar menos energía y consigue exportar mucho más petróleo y gas.

El mapa también cambió: Estados Unidos desplazó a China

IAG marca que Estados Unidos pasó a ser el segundo destino de las exportaciones argentinas, por detrás de Brasil, y desplazó a China al tercer lugar. Entre enero y septiembre, Estados Unidos recibió exportaciones por unos u$s 7708 millones, mientras China quedó en u$s 7145 millones.

El informe de Austral, con datos hasta agosto, muestra la misma tendencia: Estados Unidos acumuló u$s 6691 millones y creció 34,5%, mientras China recibió u$s 6155 millones y avanzó 17,8%.

Las exportaciones hacia Estados Unidos combinan energía y manufacturas industriales: u$s 2619 millones correspondieron a combustibles y energía y u$s 2250 millones a MOI. Dentro de estas últimas, el crecimiento fue de 65%.

China, en cambio, continúa concentrando buena parte de sus compras en productos primarios y manufacturas agropecuarias, aunque Austral detecta un fuerte crecimiento desde bases bajas en manufacturas industriales y energía.

Brasil sigue primero, pero crece mucho menos

Brasil mantiene el primer lugar como destino de las exportaciones argentinas.

Entre enero y agosto recibió u$s 8578 millones, equivalentes al 12,8% del total, pero su crecimiento fue de apenas 4,7%, muy por debajo del promedio general de 21,4%. La estructura está dominada por las manufacturas industriales, especialmente por la integración automotriz del Mercosur.

Habrá que esperar para saber si la reciente devaluación del Real afecta la balanza entre amabas naciones.

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La nueva geografía: el petróleo también está cambiando dónde se generan los dólares

La Patagonia pasó de representar 8,2% de las exportaciones regionales en 2015 a 18,1% en 2026, mientras la participación de la región Pampeana bajó de 78% a 69,1%.

El caso más llamativo es Neuquén. La provincia pasó de representar apenas 0,3% de las exportaciones argentinas en 2015 a 9,2% en 2026, con u$s 6031 millones exportados durante enero-agosto. El crecimiento acumulado fue de 5536,4%.

Pero Austral advierte que el asunto no es solamente exportar petróleo, gas o minerales, sino construir alrededor de esos sectores una red de proveedores, empresas de servicios, tecnología y empleo calificado que permita que una mayor parte del valor quede en el país.