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El gráfico fetiche de Martín Guzmán para desafiar a Cristina Kirchner

Se titula "Patrón histórico: volatilidad del rumbo" y básicamente exhibe algo conocido por todos: que desde la década del 70, la Argentina no ha podido encontrar una forma de crecer de forma sostenida.

Se ha vuelto un gráfico fetiche del ministro de Economía, Martín Guzmán. Por eso lo muestra cada vez más seguido en las presentaciones en ámbitos empresarios y académicos.

Se titula "Patrón histórico: volatilidad del rumbo" y básicamente exhibe algo conocido por todos: que desde la década del 70, la Argentina no ha podido encontrar una forma de crecer de forma sostenida.

La última vez que lo expuso fue nada más y nada menos que el viernes pasado, en una clase en la Universidad Nacional de Salta, 

O sea, mientras la vicepresidenta reivindicaba desde ese estrado su gestión económica hasta 2015 y exigía medidas urgentes para combatir la caída del salario real, Guzmán destacaba ante alumnos salteños que no sirve aplicar políticas que mejoren el presente si no se pueden mantener en el tiempo.

Al hacerlo, ponía como ejemplos de intentos fallidos al menemismo y -herejía- la etapa kirchnerista.

El momentazo está colgado en el Instagram del funcionario del que La Cámpora dice que "nadie lo votó" o que "no se sabía dónde estaba antes del 27 de octubre de 2019".

Allí, Guzmán presenta la curva que acompaña esta nota diciendo que contribuye a ver "de dónde venimos y hacia dónde buscamos ir".

"Voy a agarrar un periodo corto de nuestra economía, de nuestro Producto, y voy a marcar la tendencia, y luego voy a agarrar otro periodo corto y vamos a ver qué pasa", introduce, como profesor.

Empieza a recorrer la línea de tiempo y se detiene para bromear con el gobierno de Carlos Menem. "Ahí dijimos 'la Argentina se va para arriba' y miren lo qué pasó", subraya marcando el frenazo de 2001.

Lo interesante es que acto seguido sobrevuela sin especial énfasis la siguiente etapa de expansión, tras la caída de la Convertibilidad, cuando reinaron Néstor y su esposa. En ese momento, solo insiste: "Dijimos 'ahora sí'. Pero no, nos estancamos".

Cierra: "El desafío de la Argentina es establecer un rumbo, uno que sea virtuoso, donde el país crezca de forma sostenida, que genere trabajo, que sea estable".

Corto o largo

Como se trata de una pieza estadística, explicada con tono académico, tal vez se disimula la potencia política que tienen esas líneas entre dos ejes en pleno debate a cielo abierto sobre el rumbo económico en la coalición oficialista, que expresan de manera cada vez más agresiva las principales figuras del espacio.

Porque con ese chart, como a veces se le escapa al ministro en su español con modismos de Nueva York, lo que Guzmán está diciendo es que el tiempo añorado por el cristinismo, la economía de 2003 a 2015, y sobre todo desde después de 2007, es muy linda para el póster, pero que no es sostenible, o que no era "consistente" y llevaba consigo el germen de la eclosión.

Una especie de muy lindo todo, pero "los doce años" que siempre aparecen en los discursos de Cristina o de Axel Kicillof, destacando las "transformaciones" o "la mejora en los ingresos" apenas son una golondrina mas que no hizo verano, otro estante más en la biblioteca de las oportunidades desaprovechadas por no haber ordenado las cuentas públicas, por haber despilfarrado pesos y dólares de una época de oro de la soja en subsidios energéticos, por no tener tasa reales positivas, por no cuidar la moneda.

En definitiva -le dice Guzmán con el gráfico a Cristina- por cebarte con el corto plazo permanente sin pensar en el mediano, ahogaste la economía.

Ahora, me estás pidiendo que haga lo mismo, si es que la cosa no es peor aún: el economista afín al kirchnerismo Claudio Scaletta advierte que las propuestas del viernes de Cristina son hiperonflacionarias. Mirá el cuadro, Cristina, es el mensaje del ministro.

Todo esto es parte de un debate tan crucial para la mirada económica de la sociedad argentina como exasperante: se produce más de dos años después de la llegada al poder de una fórmula útil para ganarle una elección pero que para gestionar está más trabada que un rugbier, y para peor, con una inflación del 60% o más.

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