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Tras un 2025 marcado por la caída de la recaudación de casi un punto respecto de 2024, el segundo año de gestión libertaria cerraría con un superávit primario de más de 1%.

El resultado primario de la administración pública nacional fue de 1,07% del PBI, mientras que el resultado financiero sería deficitario en 0,08%, según estimaron desde la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP). Ambas estimaciones son de carácter provisorio y, en línea con la Secretaría de Hacienda, no incluye las utilidades del Banco Central.

El dato oficial se conocerá el próximo viernes.

El Gobierno había comprometido una meta de superávit mayor a la que pedía el FMI y la fijó en 1,6% del PBI para este año. Sin embargo, en el Presupuesto 2026 la ubicó en 1,5%, objetivo que se mantiene para este año.

En 2024, el Gobierno consiguió un superávit primario de 1,8% del PBI para 2024 y del 0,3% de superávit financiero. Ese indicador marcó el primer superávit financiero anual por primera vez desde el 2010 y el mayor en 16 años.

El mes de diciembre puede haber jugado un rol clave, ya que el gasto aumentó un 4% anual real, relevaron desde Analytica, explicado por el mayor gasto en subsidios económicos (45%) empujados por los energéticos (253,9% anual), las transferencias a las provincias (22,7%) y el gasto en jubilaciones y pensiones (6,6%), mientras que compensaron la menor obra pública (-45,8%) y las transferencias (-50,7%).

Los meses de diciembre son, tradicionalmente, deficitarios. En 2024 hubo un déficit primario de $ 1.301.046 millones, y un déficit financiero de $ 1.557.305 millones.

Contra 2024, la caída del gasto fue del 2,9% en base al gasto devengado. Si se descuentan los pagos de intereses, el gasto primario se mantuvo constante respecto del año anterior.

Si se observa la variación respecto de 2023, la caída del gasto fue del 29%, indicaron desde el Centro de Economía Política (CEPA).

Este resultado ratifica lo planteado el ministro de Economía, Luis Caputo, cuando en mayo explicó que no podía sostenerse el nivel de baja del gasto que se vio durante 2024, cuando alcanzó una caída del 26%.

Es por esta baja que anticipaba el ministro en la posibilidad de mantener la motosierra que impulsó una agenda de reformas para aumentar la recaudación, entre las que incluye la reforma laboral y su capítulo fiscal y la baja de retenciones al agro (que explicaría un aumento del 4% de lo recaudado por este tributo).

Los ingresos totales en 2025 aumentaron 7,2% real, pero si se descuentan las utilidades que giró el Banco Central al Tesoro en abril, se tradujo en una caída del 2,6% anual real. Los ingresos tributarios cayeron un 10%. Pero si se saca la participación que tuvo el impuesto PAIS en 2024, se mantuvieron estables.

La recaudación se vio impulsada por el crecimiento de lo percibido por aportes y contribuciones patronales, que aumentaron 14% anual, IVA (0,8%), débitos y créditos (5,1%) y derechos de importación y tasa estadística, cuya recaudación saltó 22,5%, empujada por la suba de las importaciones.

En el sentido contrario se desempeñaron algunos impuestos que también juegan fuerte en la recaudación. Es el caso de Ganancias, que explica el 20% de los ingresos, y tuvo una caída del 7,3% anual real, y las retenciones, cuya recaudación cayó 15,5%, explicado por la eliminación temporaria a los granos y carnes y la eliminación total para economías regionales.

Gasto

El mantenimiento del gasto durante el año pasado se explicó por la suba de los recursos destinados a jubilaciones (13,9%, partida que representa más del 40% del gasto y que actualiza por inflación), las transferencias corrientes a las provincias (25,4%, en su mayoría explicado por el fallo favorable a la Ciudad de Buenos Aires) y de bienes y servicios (12,8%).

El aumento en estas partidas fue compensado por la baja en las transferencias al sector privado (-14,1%, explicado por menos prestaciones y la baja en los subsidios al transporte y la energía), la menor inversión pública (21,1% menos que en 2024, año en el que ya había experimentado una caída del 73,9%), el gasto en remuneraciones (-9,3%) y el de universidades nacionales (-3,6%).