En esta noticia

Una de las sorpresas más fuertes que puede darse hoy en las elecciones de Estados Unidos es que, tal vez, James Talarico gane la senaduría por Texas para los demócratas por primera vez en 30 años.

La noticia tiene -entre otras- una explicación económica: el disgusto de los productores agropecuarios por el aumento del combustible que le achacan a la guerra en Medio Oriente que inició el presidente republicano Donald Trump.

Resultados parecidos pueden darse también en Kansas o Iowa, entre otros estados donde se juega la parada clave para el futuro político del principal aliado de Javier Milei. De lo que pase en estas elecciones de medio término —midterms— se desprenderá qué tan fuerte quedará Trump y, por ende, qué tanto será posible un nuevo rescate financiero en caso de que su amigo argentino lo requiriera.

Pero para la Casa Rosada se impone mientras tanto tomar nota del descontento del agro estadounidense porque es un fenómeno que está cobrando cuerpo también en la Argentina, a pesar de los números récord de producción de la cosecha y la sintonía ideológica de las cúpulas que representan al sector.

Las crisis de las fábricas de maquinarias agrícolas Pauny y Platinum reflejan, cada una con sus propios matices, que una temporada boom no implica un “derrame” que se sienta en las comunidades aledañas.

“Tenemos producción récord pero no venta de maquinaria récord”, apunta en el stream Ahora Play Gustavo Piccioni, el referente de la Asociación de Maquinaria Agrícola de Córdoba.

Su diagnóstico es contundente: falta financiamiento, que aparece solo en las mega ferias del campo. Y se achica la rentabilidad de los productores. por el aumento de los insumos clave, entre ellos el combustible y los fertilizantes por el impacto de la guerra. “El margen queda muy acotado”, añade. Entonces gastan mucho menos. Lo básico.

La variable clave que completa este ahogo es el tipo de cambio, un pilar de la estrategia antiinflacionaria que el Gobierno usa como ancla y se viene moviendo bien por debajo del promedio de los precios. El presidente Javier Milei rechaza cualquier objeción al respecto porque asegura que basta ver las exportaciones batiendo máximos históricos para rechazar cualquier planteo de atraso cambiario.

Santiago Bausili, titular del BCRA (Prensa Presidencia)
Santiago Bausili, titular del BCRA (Prensa Presidencia)

Pero el campo es uno de los sectores ganadores que empieza a ver crujir sus números ante el aumento de costos con el dólar quieto mientras en simultáneo, ingresan ya más de 30 marcas de sembradoras y cosechadoras desde China. Así, se abre una pregunta sobre hasta dónde un rubro de los que le va mejor -junto a energía y minería- puede empujar al resto de la economía.

Ladrillos

Con el tipo de cambio clavado -que el Gobierno sostiene con restricciones cruzadas y venta de bonos- también se dispara sostenidamente el costo en dólares de la construcción privada, otro de los rubros que podría reactivar la actividad pero tiende a frenarse ante la imposibilidad de costear y financiar los desarrollos inmobiliarios.

Comprar para alquilar
Comprar para alquilarImagen ilustrativa generada con inteligencia artificial

“Hace un año, vendía 8 departamentos por mes, hoy vendo 1 o con suerte 2”, dice un importante desarrollador inmobiliario que asegura que puede continuar con sus obras porque tiene espalda financiera. Pero no es la situación de todos.

“De los 4 millones de metros cuadrados que hay en construcción solo en la Ciudad de Buenos Aires”, dice, muchos “van a entrar en problemas”. La clave: cada vez se vuelve más complicado sostener los proyectos.

El Gobierno alentó hace poco los créditos hipotecarios para la compra de primera vivienda con fondos de la Anses, una búsqueda de mover el mercado inmobiliario que por ahora es muy a cuenta gotas y tiende a aplicarse para lo ya construido.

“Porque construir esta cada vez más difícil”, dice el mismo desarrollador. El costo que releva el Indec subió 2,9% en septiembre y acumula un 25,7% en lo que va del año. Según el índice Construya, que releva las cantidades vendidas de insumos para la edificación privada, entre enero y septiembre de este año hubo una retracción del 1,4% contra igual periodo del año pasado.

Algunos economistas afines a la Casa Rosada se animaron a plantear que con un tipo de cambio alto el gobierno podría dar aire a estos sectores, tal vez a costa de algún punto más de inflación. Pero al menos en sus últimos discursos Milei rechaza cualquier modificación en esa ruta.