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En octubre, el complejo oleaginoso-cerealero ingresó u$s 2880 millones, lo que significó 10% menos que en septiembre pero 157% más que un año atrás.

En tanto, en el acumulado enero-octubre alcanzó u$s 25.156 millones, todavía 14% por debajo del mismo período de 2025.

La expectativa para noviembre, diciembre, enero y febrero es que el flujo continúe, sostenido por la disponibilidad de soja, trigo y maíz, pero sin los fuertes saltos que en otros años provocaron los programas de incentivo cambiario.

Cosecha RIA
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“Estamos viendo una campaña muy estable en cuanto a la liquidación de divisas porque no tenés esos picos que ocurrieron con los dólares soja de otras veces”, explicó a El Cronista Javier Preciado Patiño, director de RIA Consultores.

Cambia el ritmo de liquidación

El principal cambio, según el analista, está en la soja ya que la exportación de poroto se ubicará en torno de 6 millones de toneladas, dentro de parámetros normales. A eso se suma una mayor disponibilidad para la industria aceitera, que además de la producción local incorporó soja de Paraguay.

Bloomberg

La industria necesita comprar y moler durante todo el año y recién suele reducir el ritmo hacia enero y febrero, cuando comienza a disminuir el stock de soja disponible en el país. Esa dinámica ayuda a sostener un flujo de divisas más parejo.

El contraste está en lo ocurrido durante los distintos esquemas de “dólar soja”. En esos períodos, el incentivo cambiario adelantaba las ventas y generaba fuertes picos de liquidación que luego eran seguidos por una caída.

Ahora, según Preciado Patiño, no aparece un incentivo financiero para postergar las ventas: “no hay una expectativa fuerte de devaluación ni de un nuevo programa que mejore el tipo de cambio para el productor”.

“Se purgó de factores exógenos como son dólar soja, expectativa devaluatoria y eso permite una campaña en los términos normales”, resumió.

Trigo: una oportunidad para el verano

El trigo puede convertirse en uno de los principales motores de las exportaciones durante el cierre del año.

Brasil atraviesa una mala cosecha y podría necesitar importar alrededor de 9 millones de toneladas, según las estimaciones de Preciado Patiño. La Argentina tiene una ventaja natural por cercanía y condiciones arancelarias.

<div class="migrated-promo-image__description"><div class="migrated-promo-image__source">Fuente: Shutterstock</div></div>
Fuente: Shutterstock
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Con una cosecha local estimada en 23 millones de toneladas, más el stock que todavía no fue comercializado, el escenario abre una ventana favorable para las exportaciones durante noviembre, diciembre y enero.

El movimiento ya se observó en octubre. CIARA-CEC destacó que la liquidación estuvo acompañada por despachos de trigo de la campaña 2025/26 en un contexto internacional favorable.

Según Preciado Patiño, durante el mes se exportaron casi un millón de toneladas, pero Brasil explicó apenas un tercio de las compras. El dato muestra que la demanda excede al mercado brasileño y que, mientras persistan los problemas para exportar de Rusia, puede mantenerse una ventana para el trigo argentino.

Maíz: el otro motor

El maíz también deja margen para sostener las ventas. Hay 39 millones de toneladas anotadas para exportación, mientras que el saldo exportable mínimo que calcula Preciado Patiño alcanza las 45 millones de toneladas.

Eso deja más de 6 millones de toneladas como piso para exportar durante los cuatro meses finales de la campaña comercial: noviembre, diciembre, enero y febrero.

La evolución de las exportaciones de Ucrania y el volumen definitivo de la cosecha estadounidense serán dos variables a seguir para determinar cuánto de ese potencial termina convirtiéndose en ventas y divisas.

El petróleo cambia la ecuación

Hay un factor adicional que modifica el escenario cambiario: el crecimiento de las exportaciones energéticas reduce la presión sobre el agro como proveedor de dólares.

“Es importantísimo que disminuya la presión hacia el agro por divisas porque esa es la razón por la cual el productor puede vender tranquilo”, señaló Preciado Patiño.

Por eso, su escenario base no contempla un nuevo salto en la liquidación, sino una declinación moderada dentro de parámetros de mayor estabilidad.

“Seguramente va a haber una declinación en los ingresos, pero con un parámetro de mucha estabilidad respecto a lo que fueron otras campañas”, anticipó.

Los precios internacionales serán la principal variable que puede alterar ese escenario. Una baja pronunciada podría llevar al productor a retener granos a la espera de mejores cotizaciones. Pero, en ese caso, sería una decisión propia de la dinámica del mercado y no la consecuencia de esperar una devaluación o un nuevo dólar soja.

¿Hay récord?

El ritmo esperado para los próximos meses abre una diferencia entre las estimaciones que anticipan un récord de liquidación de divisas para el año.

Según Preciado Patiño quedarían alrededor de u$s 2500 millones por mes para liquidar hasta fin de año, por lo que considera elevadas algunas proyecciones que superan los u$s 30.000 millones anuales.

Según proyectó la Bolsa de Comercio de Rosario, en septiembre, el agro aportaría u$s 35.200 millones durante todo 2026, una mejora de u$s 300 millones respecto de su cálculo anterior, explicada por mayores precios de exportación.