Entrevista

Donato, de Observatorio Pyme: "Hay que segmentar los impuestos al trabajo según el tamaño de las empresas"

Vicente Donato, director Ejecutivo de la Fundación Observatorio Pyme, afirma que la productividad de las grandes empresas es siete u ocho veces más que la de las pymes, pero la presión impositiva es semejante.

A un año de la irrupción de la pandemia de coronavirus, el escenario para muchas pequeñas y medianas empresas aún luce incierto. Las empresas más grandes han recuperado gran parte del terreno perdido, pero la situación de las más chicas es compleja, en gran medida, por el "diferencial de productividad" entre unas y otras, sostiene Vicente Donato, director ejecutivo de la Fundación Observatorio Pyme

El experto asegura que es necesario segmentar la presión impositiva, en especial las contribuciones patronales, según el tamaño y la región, por lo que se impone "reponer el decreto 814", pero ampliado. 

En diálogo con El Cronista aseguró que el año pasado se pensaba que las empresas recuperarían el nivel de actividad prepandemia para fines de 2020, cosa que no ocurrió, y cuestionó la política de atraso cambiario, que es una "buena noticia para la inflación" pero "mala noticia para la convergencia de productividades". 

¿Cuál es hoy la foto del segmento pyme, a un año de decretarse la cuarentena?

El primer punto es que a pesar de que hay un rebote importante de la economía y que está impactando favorablemente - cada vez más empresas operativas- el rebote es menor en cuanto a nivel de actividad, de lo que las empresas habían previsto. 

A mitad del año pasado había mucho optimismo y habíamos relevado que hacia diciembre un gran porcentaje de las empresas iban a haber alcanzado el nivel prepandemia. No pasó eso y lo que estamos viendo es que hay un porcentaje importante, en torno al 40%, que está abajo del nivel y eso va cambiando por tamaño, las más grandes están más arriba, las más chiquitas más abajo.

No es que todas las grandes están por arriba pero hay una diferenciación por tamaño en cuanto a recuperación. Lo relevante acá es que hay una diferencia de recuperación por tamaño y que estamos un poco por debajo de las perspectivas del año pasado. Ahora, hay una cosa muy importante. Las que se recuperan, lo hacen a tasas más que chinas y las que no se recuperan están tremendamente abajo.

¿Esto a qué se debe?

Esto es la dinámica biológica de un sistema productivo que tiene estas dualidades crecientes. Las que van bien van cada vez mejor, las que van mal van cada vez peor. Éste es un fenómeno estructural que venimos viendo desde hace bastante tiempo.

¿Responde a sectores que empezaron a rebotar y los que no?

Por supuesto tiene una componente sectorial pero no se agota ahí la explicación. Argentina es un país que tiene diferencias de productividad por tamaño, para todos los sectores, agrícola, la economía del conocimiento, industrial, grandes empresas siderúrgicas o alimenticias, que es un núcleo chico pero de gran productividad. Son unas islas tremendamente productivas, y después hay un mar, con empresas que tienen niveles de productividad muy bajos. Hace muchos años esa diferencia era menor, y de alguna manera, esto va mostrando que va desapareciendo esa clase media empresarial.

¿Esto se agravó en 2020?

Esto ya es estructural y se fue agravando durante el año pasado, porque las más chiquitas no están en condiciones de gestionar a distancia, tienen menos teletrabajo, tienen menos métodos de gestión y de recursos humanos. De hecho, lo que se observa también es que hay un gran porcentaje de empresas que aumentó el nivel de producción con respecto a la prepandemia pero con menos gente.

¿O sea que ésas fueron más productivas?

Claro, tienen 20% de personal inactivo, sin embargo, están produciendo más. Después están aquellas en las que cayó la producción y encima tienen personal inactivo. Ahí el Estado tiene que hacer algo porque el personal inactivo (por riesgo o por protocolo sanitario) eso es un costo para las empresas. Ya no hay ATP, así que con esa gente, que tiene caídas de la producción y personal licenciado, algo hay que hacer.

El Gobierno va a recordar el costo fiscal de esas medidas.

Puede ser pero yo digo que ése es un tema, porque en este creciente dualismo hay empresas que tienen mayor nivel de producción que antes con menos personal.

¿Se puede decir entonces que por la pandemia hubo una mayor concentración de la producción en grandes empresas?

Sí, claro. Hay una división obviamente por tamaño, es una estructura económica. La pregunta es por qué pasa esto. Usted tiene empresas más productivas y otras menos productivas y la diferencia punta a punta es de 7 u 8 veces pero la diferencia salarial de 2 o 3 veces. Esto quiere decir que el costo del trabajo de las más chiquitas es tremendamente pesado y por eso hay tanta informalidad.

¿Cómo puede impactar la inflación que se está acelerando y la presión impositiva sobre las empresas?

La presión impositiva de la Argentina es muy alta, de eso no hay ninguna duda y todo el mundo lo sabe. Una gran parte de la profesión dice que la curva de Laffer (representa la relación existente entre los ingresos fiscales y los tipos impositivos) en Argentina no funciona, es decir, que si se bajan los impuestos o las cargas patronales no aumenta la recaudación. Pero hay errores técnicos importantes porque ese ejercicio, cuando se baja contribuciones patronales, hay que ver cómo las empresas pueden blanquear las ventas. Si le regalás las cargas patronales pero las empresas están "negreando" ventas porque no le cierran los números, no puede blanquear personas, hay una correlación entre personas y ventas. Puede funcionar la curva de Laffer en Argentina, pero segmentada. No es lo mismo eso en la cúspide empresarial, bajar las contribuciones patronales con esa enorme productividad que debajo, donde hay mucha más informalidad.

O sea que la presión impositiva también explica la diferencia de productividad.

La presión impositiva uniforme, que ahora se está queriendo diferenciar (con la reforma de impuesto a las Ganancias), en un mundo de diferencia de productividad muy grande, lo que va a dar es que las menos productivas para sobrevivir tienen que informalizarse. Pagan todas una misma tasa impositiva, pero unas producen 7 u 8 veces más per cápita que las otras.

Pero el ejercicio de la curva de Laffer hay que hacerlo por segmentos, es como segmentar la presión impositiva. Yo pienso sobre todo en impuestos al trabajo. Hay que diseñar un mecanismo que al mismo tiempo que bajan las contribuciones patronales haya un incentivo a blanquear las ventas. Nuestra propuesta de hace dos años es que las empresas paguen contribuciones patronales a cuenta IVA, y de esa manera van a tener que blanquear ventas. Esto supone reponer el decreto 814 (NdR: se sacó en el gobierno anterior y no se volvió a poner), pero hecho por tamaño y no sólo por región.

Y además, no tiene que ser por tres años o por un período, tiene que ser para siempre, hasta que converjan las productividades. Dentro de 20 años, cuando las productividades estén más cerca, volvemos a hablar. Esto es lo que han hecho todos los países. La convergencia de productividades es fruto de acciones directas de los estados y los países más desarrollados. La diferencia de productividad por tamaño es el subdesarrollo, en definitiva.

¿En un país de desarrollo semejante a la Argentina cuál sería la diferencia entre las empresas más productivas y las menos?

En Italia o en Alemania eso es 10%, lo que acá es 500% o 600% de diferencia. Son estructuras productivas muy uniformes. Para eso hacen falta inversiones y tecnología, capacitación de las personas. Hace falta un shock de políticas de productividad para las empresas más chicas. 

¿Qué cantidad de empresas cerraron en 2020 o evalúan hacerlo ?

Mantenemos el 8% que habíamos calculado el año pasado (NdR: en mayo de 2020 FOP evaluó que serían unas 46.000 empresas y estaban en riesgo 248.000 empleos). Creo que se puede haber efectivizado eso. Es importante aclarar que el Estado ha hecho todo lo que podía hacer, los ATP etc, pero la realidad es lo que tenemos. Hay que ver si se puede hacer una política un poco más de bisturí.

¿Usted dice una política más focalizada?

Sí, fíjese lo qué pasa con la modificación de Ganancias. Hay una noticia positiva, que es que sea progresivo, que las pymes pagarían menos impuesto a las Ganancias, pero hay algunas cuestiones que igualmente no van en la dirección correcta, según mi perspectiva. En un clima como el que tenemos hoy es mejor no castigar al que no invierte (el proyecto castiga con el 7% al que distribuye las utilidades) pero yo creo que hay que premiar al que no distribuye, es sutil la diferencia, pero es un incentivo. Al que no distribuye lo premio. En un país que necesita inversión, no iría por el palo, iría por la zanahoria, si invertís te desgravo, en cambio de pegarte con el 7%, te desgravo el 7%. Podemos discutir las alícuotas pero hay una idea correcta porque los diferenciales de productividad tienen una diferencia tremenda.

¿Qué puede pasar este año en este sentido?

Hay muchas variables determinantes. Por ejemplo, si respecto del tipo de cambio, en el trade off vamos a enfatizar inflación o por tipo de cambio, ése es un dilema que vamos a ver cómo se resuelve. Es pura muñeca y Guzmán la tiene difícil.

Todo indica que puede haber atraso cambiario y después de las elecciones un ajuste del tipo de cambio.

Eso es lo que todo el mundo supone. Hay muchas variables que no pueden ser determinadas en este momento, pero es seguro que va a haber rebote.

¿Cómo ve la política de atraso cambiario?

Es una buena noticia para la inflación pero es una mala noticia para la convergencia de productividades, porque atrasando el tipo de cambio resisten las empresas que, de alguna manera, están más amadas. Las otras tienen menos incentivos para exportar o más problemas para competir con productos importados, y entonces ahí van a cerrar la economía. Es todo un equilibrio muy delicado

Qué va a pasar con las empresas que tiene mucho personal dispendiado y todavía no recuperaron la actividad. Esas son empresas que no es responsabilidad de ella, es un costo privado que está pagando por la pandemia. Después están estas empresas que están aumentando la producción con menos personal, quiere decir que hay un tema de aumento de la productividad bastante importante.

¿Qué dicen hoy las empresas sobre el teletrabajo?

De las que están adoptando teletrabajo es la mitad de lo que habían previsto que iban a poder adoptar. El teletrabajo llegó para quedarse, lo van a hacer las empresas más importantes y preparadas, pero de acuerdo a la evolución que estamos viendo, a mitad de año pasado decían que el 80% de las empresas van a tener teletrabajo, hoy estamos en la mitad de eso, aunque es un montón.

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