La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reveló este martes la cantidad de contribuyentes que se adhirieron al Régimen Simplificado de Ganancias, una de las principales novedades de la Ley de Inocencia Fiscal y funciona como una condición sine qua non para que los argentinos puedan sacar sus “dólares del colchón”.
Según los datos informados por el organismo, ya se registraron más de 80.000 adhesiones al Régimen de Declaración Jurada Simplificada. “La cifra se duplicó en los últimos 20 días, fecha en que ARCA puso a disposición el aplicativo para presentar las declaraciones juradas”, aseguraron.
Cabe recordar que el Gobierno reglamentó la Ley de Inocencia Fiscal a comienzos de febrero, con el objetivo de incentivar a los argentinos a destinar sus ahorros no declarados al circuito formal de la economía (consumo e inversiones en el mercado de capitales, entre otras cuestiones).
“En febrero, cuando ARCA dictó la Resolución General 5820 para simplificar el cumplimiento fiscal de personas humanas y sucesiones indivisas, el nuevo régimen exhibió una evolución creciente”, señalan desde el fisco.
En rigor, explican que, tras un inicio de 5800 adhesiones, la tendencia se aceleró significativamente en abril, mes en el que el número fino se incrementó a más de 36.000 nuevos inscriptos interesados en acceder a los beneficios de la Declaración Jurada Simplificada.
Ante la consulta de El Cronista, algunos especialistas en tributación señalaron que, si bien el dato es positivo, prefieren ser prudentes antes de calificar al Régimen Simplificado de Ganancias como un éxito rotundo.
“El dato refleja interés y expectativa, pero todavía es temprano para sacar conclusiones definitivas sobre el funcionamiento real del régimen. Además, en la práctica siguen existiendo dudas relevantes —incluso estamos esperando precisiones interpretativas— sobre cómo se aplicarán algunos efectos del régimen", remarcó Diego Fraga, abogado y socio de Expansion Business Argentina, en diálogo con El Cronista.

En ese sentido, el experto detalló que el impacto de la Ley de Inocencia Fiscal debe medirse bajo dos dimensiones. Por un lado, la administrativa; es decir, si “ARCA efectivamente logra cambiar su lógica de fiscalización y deja de destinar recursos al ‘chiquitaje’, para concentrarse en contribuyentes de mayor impacto recaudatorio”.
El segundo plano es económico y de seguridad jurídica. Allí, Fraga subrayó que no alcanza con una buena herramienta informática ni con un dictamen interpretativo, sino que requiere “una señal más clara de estabilidad, previsibilidad y respeto por los efectos prometidos, especialmente hacia atrás”.
Desde su perspectiva, la simplificación más importante “no pasa tanto por la liquidación del impuesto —que, según lo que se viene viendo, no sería tan distinta de la declaración tradicional, aunque ahora parte de información precargada por ARCA— sino por los efectos jurídicos y prácticos del régimen: menor exposición sobre períodos anteriores, una prescripción más acotada y una suerte de ‘tapón fiscal’ para quienes cumplen los requisitos”.
Por otro lado, Sebastián Domínguez consideró que la cantidad de adhesiones informada por ARCA es aún un número “provisorio” y que no garantiza que la adhesión ya esté confirmada.
“La gente que se haya adherido tiene tiempo hasta presentar la declaración jurada para desistir de la adhesión, o presentarla directamente por el régimen general y desistir implícitamente, por lo que no necesariamente los 80.000 van a presentar por el régimen simplificado. Por otro lado, puede haber gente que todavía no se adhirió y, como el vencimiento opera en junio, todavía está en condiciones de hacerlo”, sostuvo el abogado y CEO de SDC Asesores Tributarios.
Asimismo, el tributarista aclaró que es fundamental distinguir “entre quienes se adhieran al régimen simplificado porque la declaración jurada es más simple y quienes estén dispuestos a utilizar dólares del colchón”. En la práctica, puede ocurrir que un contribuyente adhiera al régimen simplificado y presente su declaración sin volcar sus ahorros no declarados a la economía formal.
“No se puede hacer una interrelación directa entre esa adhesión y la utilización de esos dólares”, consignó Domínguez.

Fraga, por su parte, coincidió en que las 80.000 adhesiones no son prueba suficiente para medir el éxito del régimen. El verdadero test, en definitiva, se verá en el funcionamiento del esquema “una vez presentadas las declaraciones juradas y empezados a producir sus efectos concretos”.
¿Cuáles serían esos “efectos concretos”? Básicamente, que los inspectores de ARCA respeten la lógica de menor fiscalización para este perfil de contribuyentes y que el régimen genere confianza real para formalizar recursos que hoy están fuera del circuito formal.
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