La presentación del Presupuesto 2027 funcionó como telón de fondo para el encuentro organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) para celebrar el Día de la Exportación 2026.
El ministro de Economía, Luis Caputo, aprovechó su participación en el encuentro realizado en el Palacio Libertad, para defender el rumbo económico y enviar un mensaje político de cara al debate del Presupuesto 2027.
“Vamos a estar presentando por cuarto año consecutivo superávit financiero, superávit fiscal en la línea financiera”, afirmó. Y remarcó que será la primera vez en la historia argentina que, sin estar en default, un Gobierno logra cuatro años seguidos de superávit fiscal financiero.
El ministro presentó el resultado de las cuentas públicas como una diferencia central respecto de las gestiones anteriores y como la base para evitar nuevas crisis de deuda, emisión e inflación. En ese marco, planteó que el equilibrio fiscal es también una condición para que la recuperación llegue al bolsillo y no dependa de medidas transitorias.
Además, vinculó el equilibrio fiscal con la generación de dólares genuinos, en un escenario que ya está marcado por las tensiones que se anticipan por los comicios en 2027.
Caputo advirtió que no está dispuesto a flexibilizar el ancla fiscal por razones políticas y pidió no dejarse llevar por “las ansiedades políticas del momento”.
Un cambio de modelo
Durante su exposición, Caputo cuestionó la idea de que la Argentina haya tenido en las últimas décadas un modelo industrial. Según sostuvo, en los 11 años previos a la llegada de Javier Milei la industria cayó casi 10%, mientras que durante el último año y medio la contracción fue del 11%.
Para el ministro, el modelo anterior fue esencialmente financiero y estuvo sostenido por déficit, deuda y emisión. Como ejemplo, mencionó que las Letras de Liquidez (Leliq) aumentaron 350% durante el período previo, mientras que las jubilaciones perdieron 37% y la industria cayó 11%.
“La inflación es una transferencia de recursos de los que menos tienen, que no pueden cubrirse, a los que más tienen”, afirmó.
Caputo planteó que la actual administración busca reemplazar ese esquema por un modelo basado en la inversión, la producción y las exportaciones. Para eso, enumeró la eliminación y reducción de impuestos, la baja de regulaciones, la reducción del costo financiero y las mejoras en infraestructura.

Según detalló, el Gobierno eliminó o redujo más de 17.000 regulaciones, abrió mercados para más de 3.500 millones de personas, eliminó los derechos de exportación para las economías regionales y redujo las retenciones para distintos complejos agropecuarios.
También mencionó la reducción de aranceles para más de 1000 posiciones, la baja del impuesto a los bienes de capital del 12% al 2% y la eliminación de aranceles para celulares, que pasaron del 16% al 0%.
Exportaciones récord y dólares genuinos
El ministro sostuvo que las medidas ya se reflejan en niveles récord de exportaciones medidas en cantidades. Remarcó que el crecimiento no se concentra únicamente en la energía y la minería, sino que alcanza a los productos primarios, las manufacturas de origen agropecuario, las manufacturas industriales y los combustibles.

Entre los ejemplos que mencionó, destacó el aumento de las exportaciones de soja, maíz, trigo y del complejo petrolero-petroquímico. La expansión de las ventas externas, afirmó, es parte central del programa económico porque permite generar el flujo de dólares necesario para sostener la estabilidad cambiaria.
En esa línea valoró el consecutivo superávit comercial que viene anotando la gestión, y señaló que el dato que “se subestima” puede rondar los 26 a 27 mil millones este año.
En esa línea, vinculó la apertura del cepo con la necesidad de contar con suficientes divisas para que los ahorristas puedan comprar dólares, los importadores operar sin restricciones y las empresas remitir dividendos al exterior.
El Gobierno busca cerrar el año con exportaciones superiores a los u$s 100.000 millones. Durante el Día de la Exportación, CERA proyectó que el país podría alcanzar los u$s 103.000 millones, mientras que representantes oficiales destacaron el crecimiento de la energía, la minería, el agro, la industria automotriz y los alimentos.
La apuesta oficial es que el superávit fiscal y el comercial funcionen como dos anclas complementarias: el primero, para sostener la estabilidad macroeconómica; el segundo, para garantizar la generación de dólares genuinos.
El desafío político será mostrar que ese esquema puede traducirse en una mejora concreta para los hogares durante el año electoral, sin abandonar el equilibrio fiscal que Caputo presentó como la condición fundamental para que el nuevo modelo económico sea sostenible.
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