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El acceso a crédito en dólares se amplió para las empresas argentinas y abrió una nueva alternativa de financiamiento para compañías que hasta ahora tenían mayores restricciones para conseguir préstamos en moneda extranjera.
La posibilidad puede resultar especialmente tentadora frente al costo del crédito en pesos, pero comparar solamente las tasas puede llevar a una conclusión equivocada ya que una deuda en dólares incorpora un riesgo adicional cuando la empresa genera sus ingresos en pesos.
El fenómeno se denomina descalce de monedas y es la variable central que una compañía debe incorporar antes de decidir cómo financiarse. Por eso, una tasa en dólares más baja no necesariamente significa que el préstamo terminará siendo más barato.
Por qué el Gobierno abrió el crédito en dólares a más empresas
La flexibilización tiene efectos que exceden a las compañías que reciben los préstamos.
Pero un informe del Banco Provincia (Bapro) puso justamente el foco en esa contracara de la flexibilización.
“Si una firma se endeuda en una moneda distinta de aquella en la que tiene ingresos, una depreciación de la moneda de ésta aumenta el peso de sus pasivos y deteriora su situación financiera”, advirtió la entidad.
Los préstamos en dólares tienen dos impactos inmediatos, ya que aumentan la oferta de divisas, porque los fondos deben liquidarse en el mercado cambiario y, por el otro, incrementan la liquidez en pesos que queda disponible para las empresas.
La medida se inserta así dentro de las decisiones recientes con las que el Gobierno busca aumentar la liquidez y darle mayor espacio al crédito como herramienta para apuntalar la actividad.
Cuándo puede tener sentido endeudarse en dólares
La primera variable a mirar no es la tasa sino en qué moneda genera sus ingresos la empresa que solicita el préstamo.
Una compañía que cobra una parte significativa de sus ventas en dólares tiene una cobertura natural, ya obtiene directamente la moneda que necesita para afrontar su deuda.

La situación cambia para una empresa que factura en pesos pero tiene precios o contratos que acompañan de alguna manera la evolución del dólar.
Existe cierto grado de cobertura, aunque dependerá de cuánto y con qué velocidad pueda trasladar una modificación cambiaria a sus ingresos. El mayor descalce aparece cuando una empresa cobra exclusivamente en pesos y toma deuda en dólares.
En ese caso, una depreciación no modifica la cantidad de dólares que debe, pero sí la cantidad de pesos que necesita generar para conseguirlos.
Crédito en dólares: un ejemplo permite dimensionarlo
Una compañía toma u$s 100.000. Si el dólar aumenta 20%, el capital adeudado continúa siendo u$s 100.000, pero serán necesarios aproximadamente 20% más pesos para comprar esos dólares, sin considerar todavía los intereses del préstamo.
Por eso, la comparación correcta no consiste solamente en enfrentar tasa en pesos contra tasa en dólares. También hay que incorporar qué puede ocurrir con el tipo de cambio durante el plazo de la deuda.
Cubrirse del dólar también tiene un costo
Existe una alternativa para reducir esa incertidumbre, el cómo cubrir el riesgo cambiario. Entre los instrumentos disponibles se encuentran los contratos de futuros, que permiten fijar o reducir la incertidumbre respecto del precio futuro del dólar.
Bapro señala que esos mecanismos pueden “reducir las consecuencias negativas”, pero advierte que “los riesgos no desaparecen”.
Y aparece una segunda cuenta que Una empresa que decide protegerse debe comparar:
- costo del crédito en dólares + costo de la cobertura cambiaria
contra
- costo del financiamiento directamente en pesos.
La tasa nominal del préstamo en moneda extranjera puede ser sustancialmente inferior, pero parte de esa ventaja puede reducirse cuando se incorpora el costo necesario para limitar la exposición al dólar.
El plazo también importa. Cuanto más extensa sea la deuda, mayor será el período durante el cual la empresa permanecerá expuesta a posibles movimientos cambiarios.
Argentina abre el crédito mientras otros países buscan desdolarizarlo
La decisión argentina presenta además un contraste con lo que ocurre en otros países de la región.
Brasil, Colombia, Perú, Paraguay y Uruguay aplicaron diferentes herramientas destinadas a desalentar el endeudamiento en moneda extranjera entre residentes.
Los mecanismos no son iguales
En Brasil, por ejemplo, los bancos locales prestan a residentes en reales. Colombia limita qué intermediarios pueden otorgar préstamos en dólares. Perú y Uruguay avanzaron con estrategias de desdolarización del crédito y Paraguay utilizó encajes diferentes para favorecer los préstamos denominados en guaraníes frente a los realizados en dólares.
Detrás de esas decisiones existe una preocupación común, que es la de evitar que empresas con ingresos en moneda local acumulen obligaciones en dólares que se vuelvan difíciles de afrontar frente a una devaluación.
Qué mirar antes de tomar un préstamo en dólares
La nueva posibilidad, por lo tanto, no vuelve conveniente automáticamente al crédito en dólares ni lo convierte en una alternativa que deba descartarse.
La clave está en cómo está armado el flujo de fondos de cada empresa. Cuanto mayor sea la coincidencia entre la moneda en la que genera sus ingresos y aquella en la que debe cancelar el préstamo, menor será su exposición cambiaria directa.
Cuando existe un descalce, entran en la cuenta la capacidad de acompañar un movimiento del dólar con los propios ingresos, el plazo del préstamo y el costo de contratar una cobertura.
Por ahora, tampoco parece haberse producido una carrera de compañías del mercado interno hacia esta nueva alternativa. Bapro señaló que el capital prestable en dólares de los bancos se encuentra en mínimos desde 2024 y que la demanda de las empresas que venden al mercado doméstico todavía parece acotada.
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