RUMBO A 2023

Con Cristina en el sur y Alberto enojado, el oficialismo ensaya una reconciliación

Dirigentes del Frente de Todos lanzaron un llamado a la unidad. La "guerra contra la inflación" recogerá el reclamo K de mostrar dureza con los formadores de precios. Los canales entre presidente y vice siguen cortados.

El Frente de Todos atraviesa un momento difícil, marcado por el desencanto que acumula el ciudadano de pie hacia el Gobierno que encabeza el presidente Alberto Fernández, y cierto escepticismo sobre la posibilidad de ver un mejoramiento de la situación económica a corto plazo. El debate sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) vino a complicar más las cosas, al punto de azuzar al sector encolumnado detrás de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, y alimentar el escenario de una ruptura

Pero hay más. La galopante inflación y la erosión de los bolsillos, sumadas las peleas públicas entre los dirigentes del espacio, no han hecho más que perjudicar la aprobación del Ejecutivo, haciendo la hipótesis de la derrota electoral del oficialismo en 2023 un hecho altamente probable. Dos de cada tres reprueban la gestión del Ejecutivo nacional y, para mal de males, y su imagen es incluso más negativa que la de su vice.   

En este contexto, y tras reconocer que Cristina le "clavó el visto" al Presidente luego del ataque perpetrado a su despacho durante el debate parlamentario del acuerdo para la refinanciación de la deuda, desde varios frentes salieron embajadas dirigidas a sellar una tregua. A barajar y dar de nuevo, bajo riesgo de quedarse en poco más de año y medio sin cartas con las que jugar la partida. Difícil tarea: Alberto y Cristina no se han vuelto a hablar, y casi nadie ve una solución al final del túnel. La vicepresidenta se recluyó el fin de semana en El Calafate y es una incógnita qué pasos va a dar esta semana. Entretanto, La Cámpora planifica una movilización para el 24 de marzo y varios temen que la "orga" agite el panal.

La ilusión de la unidad y el poder de Máximo Kirchner en la calle

El canciller Santiago Cafiero, una de las figuras más cercanas al Presidente, fue de los primeros en reclamar este fin de semana que las "diferencias" en el Frente de Todos no lleven a una "ruptura". Lo hizo a través del sitio El Cohete a la Luna, de lectura predilecta los domingos por la mañana en el kirchnerismo, a instancias de su director, Horacio Verbitsky, que brega por un puente a la unidad. 

"Hoy es necesario que toda nuestra dirigencia busque retomar el diálogo y la iniciativa para superar esta crisis y reordenar el Frente de Todos, redoblando los esfuerzos para seguir peleando por lo que es nuestra gran coincidencia: una Argentina más justa, más productiva, con más trabajo y con más derechos", lanzó Cafiero, mano derecha de Alberto.

Aliados en la guerra

Entretanto, el endurecimiento del discurso presidencial recogió una tímida aprobación en la tropa K, silenciosa a la espera de señales claras de la jefa políticas. Las medidas anunciadas el viernes por la noche por Fernández van en el sentido de recuperar la iniciativa y mostrar determinación para hacer frente al urticante problema de los precios. 

La "guerra contra la inflación" librada al final de la semana fue recogiendo modestos gestos de aprobación en la órbita kirchnerista. Al respecto, la senadora K Juliana Di Tullio reconoció que la suba de retenciones era una medida "adecuada", pero reclamó al Presidente más "determinación" contra los formadores de precios. 

Recogiendo el guante del planteo kirchnerista, otro incondicional del Presidente, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, anticipó que las medidas por disponerse para combatir la inflación en alimentos se dará en parte con persuasión y, en parte, con "las herramientas que tiene el Poder Ejecutivo, que es la Ley de Abastecimiento, la Ley de Defensa a la Competencia y otros mecanismos para cuidar a los consumidores". 

En medio de la trifulca, el otro socio mayoritario del espacio, Sergio Massa, se mantiene distante de la gélida relación entre el binomio Fernández. El presidente de la Cámara de Diputados, que viene subiendo el perfil como gestor de consensos entre espacios políticos, insiste en que el Frente de Todos avance en una institucionalización para dirimir las diferencias. Cuando menos, "que los trapitos se laven en casa" y no frente a los micrófonos.

Sergio Massa sobre la inflación: "Es el veneno más dañino"

El ala sindical, mientras tanto, aguanta. El secretario general adjunto de Camioneros y cosecretario de la Confederación General del Trabajo (CGT), Pablo Moyano, instó a "seguir apoyando el proyecto de país que lleva adelante el Frente de Todos más allá de las diferencias". El fin de semana, en la AM 750, Moyano sostuvo que "acordar con el FMI a nadie le gusta", pero "era la única forma de saldar esa deuda bochornosa que había tomado Macri".

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