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La tokenización de activos dejó de ser un concepto de nicho cripto y empezó a convertirse en una alternativa de inversión que ya está asentada en Argentina. Ahora ya cuenta con marco regulatorio propio y jugadores locales que ya lanzaron sus productos.
Qué son los tokens y cómo funcionan
Los tokens son activos digitales creados sobre una blockchain que pueden representar desde activos financieros hasta la participación en un activo físico del mundo real. A diferencia de una billetera de pagos convencional como Mercado Pago o MODO, los tokens no pueden operarse en cualquier billetera digital, ya que necesitan una funcionalidad distinta, habitualmente asociada a la operatoria de criptomonedas.
En las finanzas, la tokenización permite representar digitalmente los derechos sobre una acción, un bono o un CEDEAR (como los que replican papeles de Apple, Google o Nvidia) mediante un token registrado en una blockchain.
En el caso de un activo físico, el mecanismo es el mismo pero aplicado a un bien tangible. Por ejemplo, si un edificio está valuado en u$s 1 millón, puede dividirse en un millón de tokens, y un inversor puede adquirir apenas 100 o 1000 sin necesitar el capital completo, convirtiéndose así en propietario de una pequeña fracción del activo.
Según relevamientos de plataformas que ya operan en el país, los montos de entrada reales para estos esquemas suelen ubicarse entre los u$s 50 y los u$s 500 por token, dependiendo del proyecto y la plataforma.
Cambios en la tokenización de activos
El desembarco de estas herramientas ocurre en medio del avance de la tokenización de activos y las nuevas reglas para la industria blockchain impulsadas por el Gobierno. Mientras el Ejecutivo discute en el Congreso una reforma de la Ley General de Sociedades, impulsada por el ministro Federico Sturzenegger, que habilita “empresas no humanas” y crea la figura de la DAO como tipo societario propio, la Comisión Nacional de Valores viene escalando en paralelo su propio régimen de tokenización.
Ese régimen arrancó en 2025 habilitando la representación digital de acciones, obligaciones negociables y CEDEARs, y este año la CNV avanzó con la Resolución General 1150/2026, que amplió la posibilidad de tokenizar valores negociables emitidos bajo cualquier régimen de autorización automática, incluidos los de bajo impacto y el de mediano impacto ampliado.

El presidente del organismo, Roberto Silva, definió el paquete de medidas como parte de lo que la CNV llamó su “Big Bang” regulatorio.
Ese marco no incluye todavía, de forma específica y consolidada, a la tokenización inmobiliaria tal como la describe el ejemplo del edificio de u$s 1 millón. Los esquemas inmobiliarios que ya operan en el país lo hacen mayormente por fuera de la órbita de la CNV, apoyados en una estructura jurídica tradicional (un fideicomiso inmobiliario que es el titular real del activo) y no en una oferta pública de valores negociables. Así, quien compra un token inmobiliario no adquiere metros cuadrados con escritura, sino una participación económica en un negocio administrado por un tercero.
Qué cambia frente a la inversión tradicional en ladrillos
La diferencia central no es que aparezca un activo nuevo, sino la forma de acceder. En un fideicomiso al costo o un fondo de inversión inmobiliaria tradicional, quien fracciona el activo es el organizador, y el inversor recibe una cuotaparte que vive en un registro centralizado. Con la tokenización, la fracción es el token mismo, registrado en una blockchain, lo que en teoría facilita la trazabilidad y la eventual reventa en un mercado secundario sin depender de que el organizador encuentre comprador.
El otro cambio es el ticket de entrada, con el que plataformas que ya operan en el país publicitan montos iniciales de entre u$s 50 y u$s 500, muy por debajo de los tickets habituales de un fideicomiso inmobiliario clásico, que suelen exigir varios miles de dólares para participar.

Lo que no cambia es el riesgo del activo subyacente, ya que si el edificio tiene baja ocupación, se demora la obra o el proyecto se maneja mal, la rentabilidad del token cae igual que caería la de cualquier inversión inmobiliaria tradicional. A eso se suma un riesgo adicional y propio de la tecnología, que es que la solidez jurídica del token depende ahora de la estructura legal que hay detrás (el fideicomiso, la sociedad, el vehículo que efectivamente es dueño del ladrillo), y esa capa todavía está en construcción normativa en la Argentina.
El impulso de una wallet hecha por argentinos
Parte de la infraestructura para operar con este tipo de instrumentos llegó con el lanzamiento de Lace Mobile, la versión para celulares de la billetera de Cardano desarrollada por ingenieros argentinos.
Su principal característica es la autocustodia, en la que el usuario administra sus propias claves y no depende de un exchange para acceder a sus fondos, a lo que se suma el soporte multichain, el staking nativo y la interacción directa con aplicaciones descentralizadas.
“Esperamos consolidarnos como la wallet de referencia para el mundo nativo de la industria, especialmente dentro de ecosistemas como Cardano y Midnight”, sostuvo Lucas Macchiavelli, Global Commercial Operations de IOG y embajador Cardano en Argentina.
Según indicaron, “la visión es que los usuarios encuentren no solo una herramienta autocustodia, sino también una experiencia completa con las mejores funcionalidades e integraciones disponibles”.
Entre las funciones que destaca la compañía aparece el modelo de transacciones EUTxO, propio de Cardano, que permite simular el resultado de una operación antes de confirmarla, lo que en la práctica reduce la incertidumbre al interactuar con aplicaciones descentralizadas y ayuda a minimizar errores o costos. Según Macchiavelli, ese desarrollo está alineado con la visión original de Charles Hoskinson de “banking the unbanked”, es decir, acercar herramientas financieras abiertas, accesibles y de autocustodia a más personas alrededor del mundo.

Input Output Global, la firma responsable del desarrollo de Cardano, abrió oficinas en Buenos Aires en 2025 e inició un proceso de contratación de desarrolladores locales, del que Lace es uno de los proyectos centrales. Según su representante en el país, la meta es consolidar a la wallet como referencia para los ecosistemas Cardano y Midnight, ofreciendo una experiencia de autocustodia completa.
Los argentinos ya movilizaron más de u$s 91.000 millones en transacciones on-chain en los últimos años, y cerca del 19% de la población utiliza algún tipo de activo blockchain.
Qué mirar antes de invertir
Para quien evalúa este tipo de instrumentos, conviene distinguir dos capas antes de decidir. Una es la financiera, donde la CNV ya construyó un régimen específico para tokenizar acciones, ONs, CEDEARs y determinados fideicomisos con oferta pública, con reglas claras sobre quién puede emitir y qué agente debe intervenir. La otra es la inmobiliaria directa, donde el token todavía no tiene un encuadre regulatorio unificado y la protección depende casi por completo de la letra chica del fideicomiso que estructura cada proyecto.

















