IMPORTACIONES

Cepo al dólar: por la energía, se irían en 2022 casi u$s 10.000 millones

Las importaciones de energía se duplican este año, más por efecto precio que por cantidad. Complicaciones para cumplir con el FMI y el peligro de una devaluación.

Las importaciones de energía superarán los 9000 millones de dólares este año y podrían llegar a los u$s 10.000 millones, con un déficit comercial cercano a los u$s 5000 millones, según los cálculos de consultores privados.

La peor parte del año en este sentido empezó en mayo y terminará en septiembre. En estos meses, las compras en el exterior de productos energéticos (gas natural de Bolivia, gas licuado por barcos, gasoil para estaciones de servicio y también para centrales eléctricas, fuel oil y nafta premium) promedian los u$s 1500 millones por mes, con picos de u$s 2000 millones.

La energía presiona al dólar

Éste es el telón de fondo del nuevo esquema de restricción a las importaciones de otros bienes, que tiene vigencia hasta el 30 de septiembre. A partir de entonces, se espera que la salida de dólares sea mucho menor. Mientras tanto, la Argentina se ajusta el cinturón hasta pasar el invierno.

Las importaciones de energía a precios altos también son la principal causa de que el Banco Central (BCRA) no pueda acumular reservas internacionales, que los subsidios salten un 130% anual y la emisión monetaria se acelere. Estos son los tres criterios de desempeño de la economía argentina que ausculta el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Dónde están los dólares

El Ministerio de Economía informó que entre enero y mayo, las compras de energía en el exterior ascendieron a u$s 4641 millones, frente a los u$s 1520 millones del mismo período de 2021.

En el acumulado del año, las importaciones de gasoil suman u$s 1951 millones; las de gas natural, u$s 1297 millones; gasolinas, u$s 390 millones; y fuel oil, u$s 325 millones, entre los principales productos.

Así, la Argentina no puede aprovechar el incremento de los precios internacionales de las commodities agropecuarias (soja, maíz y trigo), porque esos ingresos se le van por la ventanilla energética.

Durante el invierno, las compras de energía en el exterior superan los 1500 millones de dólares mensuales, calculan en el Banco Central (BCRA)

Más que las cantidades, los precios internacionales son los que explican el salto que ahora pone al Gobierno a la defensiva, ante el fantasma de una devaluación que pulverice los ingresos de la población y paralice la actividad económica por unos meses.

La apuesta oficial es que el ajuste sea por cantidades de otros bienes y el golpe sobre la producción de esta administración del comercio exterior sea lo menos traumático posible.

Solamente en mayo, las importaciones de energía treparon a los u$s 1400 millones (702 millones de dólares de GNL, u$s 343 millones de gasoil, u$s 210 millones de gas natural proveniente de Bolivia, u$s 82 millones de fuel oil y u$s 43 millones de nafta premium), casi un 18% del total de compras afuera en ese mes, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y de la Secretaría de Energía.

En el BCRA esperan que esta cifra llegue en junio a u$s 2000 millones, y algo parecido en julio y agosto.

Principalmente en el bimestre junio-julio es que impactan la llegada de los buques con gas licuado, licitados a precios en torno a los u$s 30 por millón de BTU.

Para Daniel Dreizzen, consultor asociado a Ecolatina y ex subsecretario de Planeamiento Energético (2018), este año cerrará con compras por u$s 4202 millones de GNL; u$s 2967 millones de gasoil; u$s 1532 millones de gas de Bolivia; u$s 448 millones de nafta; y u$s 222 millones de fuel oil.

Esto daría un total de u$s 9371 millones y un déficit comercial energético de 4902 millones, frente a los u$s 1551 millones del año pasado.

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