En el Gobierno plasmó en el Presupuesto 2027 una expectativa de recuperación de los salarios más que relevante. Para que se concrete, deben alinearse muchas variables.
La expectativa el oficialismo es que los salarios tengan un crecimiento del 25,1% el año próximo, por encima de una inflación esperada para diciembre del 18% y una inflación promedio del 21,5%.
Se trataría de una recuperación real de los salarios, que se ubican todavía por debajo de su nivel de 2023. En el caso de los salarios privados, se ubican un 3,6% por debajo, mientras que los públicos están un 16,1% por debajo de noviembre de 2023. En promedio, el sector registrado está 8,2% por debajo de ese registro.

Solo los salarios de los informales se ubican por encima del registro de 2023, pero los analistas cuestionan la medición por varios factores. Por un lado, responde a la Encuesta Permanente de Hogares, con un rezago de 5 meses, y por el otro, hubo cambios metodológicos que permitieron incluir en la encuesta los ingresos no laborales, lo que hizo que tuviera marcadas distorsiones. Solo a modo de ejemplo, los salarios privados informales crecen 34% respecto de noviembre de 2025, mientras que los privados formales cayeron 4,7% en el mismo período.
Para que se concrete la proyección del Gobierno, incluso considerando todas las mediciones, primero debe consolidarse el proceso de desinflación, con una medición que alcance a perforar de manera sostenida el 1%. Esto no se descarta que ocurra el año próximo, pero por si solo no será suficiente para recuperar el poder adquisitivo. Sin embargo, por si sola la desinflación no ayudará. “Hace tiempo que la desinflación dejó de ser expansiva”, sostuvo Federico Pastrana, de CP Consultora.
“Para que se plasme un escenario de recuperación salarial en los próximos meses se requieren dos condiciones: que la desinflación continúe y la inflación mensual se ubique por debajo del 2%, y que la pauta salarial se atenúe de manera generalizada, ya sea vía aumentos por encima del 2% y/o la incorporación de sumas fijas a los básicos”, consideraron desde CP Consultora.
Los convenios negociados se mantienen en torno al 2% mensual o incluso por debajo, mientras que la inflación osciló en los últimos meses entre 1,7% y 2,1%. Hacia adelanta, Pastrana sostuvo que, en caso de concretarse una inflación por debajo del 2%, es probable que el Gobierno también presione a la baja la pauta salarial que admite para las paritarias.
Una de las alternativas que podría traer alivio es la implementación de un piso más alto para los convenios. Hace un mes se conoció que la Secretaría de Trabajo planteó elevar la base de los convenios a poco más de un millón de pesos. Sin embargo, no hubo avances al respecto y además son pocos los convenios salariales, siempre del sector privado registrado, que se mantienen por debajo de ese registro.
“No me parece un número descabellado, pero el Gobierno por ahora no quiso homologar aumentos de más de 2%, veremos si en los próximos meses se relaja esa restricción”, sostuvo Kevin Sijnkienky, de Econviews. Sobre el desempeño de la desinflación, agregó que una recuperación de los salarios puede hacer que la misma sea más lenta ya que “hasta ahora los salarios fueron una especie de ancla”.
Desinflación
“Mi duda en relación a esto es cuánto está dispuesto el Gobierno a relajar el objetivo de desinflación para recuperar la economía. Hasta ahora el gobierno siempre priorizó la desinflación”, concluyó.
Agustín Lodola, director del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Universidad de La Plata, se mostró escéptico sobre que se alcance el resultado planteado.
“Es difícil llegar al 25%. Mi estimación es de 21%. Los salarios del sector público, que son el 20% del empleo, según el presupuesto van a subir un 21%, mientras que el sector privado (formal e informal) ganador, esto es, agro, minería y sector financiero, representa solo el 16% del empleo y puede llegar a tener una variación salarial del 30%. Pero los sectores perdedores, como industria, construcción, comercio y servicios, que representan el 64% del empleo, a lo sumo van a tener una suba en línea con la inflación”, explicó Lodola.
Además, consideró que el 25% fue elegido con otro objetivo, más que por vincularse con una expectativa real de suba de salarios: “El 25% lo necesitan para sostener el consumo y, con él, el cálculo de aumento del PBI en un 4% anual. Sin recuperación del salario no hay suba del consumo, y el consumo todavía es el 60% del PBI”.
La otra dinámica que podría explicar una recuperación salarial es la suba del empleo, pero en particular la del empleo formal. En los últimos trimestres se observó un aumento del empleo informal y el cuentapropista, en detrimento del formal privado.
En el segundo trimestre de 2026, la informalidad alcanzó el 45% de los ocupados, un máximo para la serie. “El aumento de la informalidad se explica fundamentalmente por la dinámica del empleo por cuenta propia. En los últimos dos años y medio pasaron de representar del 13,2% del total de ocupados al 17%: uno de cada seis ocupados es un trabajador por cuenta propia informal”, explicó Luis Campos, investigador del observatorio de la CTA Autónoma.

El efecto en salarios es directo: según CP, quienes pierden un empleo privado registrado reducen su ingreso real en un 28% cuando pasan al cuentapropismo.
A este escenario, debe además sumarse que no solo se trata de una recuperación respecto de la inflación, sino también del poder adquisitivo o, en otras palabras, del ingreso disponible. El aumento de los costos fijos sumó presión sobre los salarios, lo que redujo el margen de consumo de los hogares. Según Equilibra, el ingreso disponible cayó 0,5% en junio respecto de mayo y 6,9% en la comparación interanual, lo que deja al indicador un 16,9% por debajo del promedio de enero-septiembre de 2023.
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