Los cambios en la política de aranceles de Estados Unidos empujaron a un "nuevo orden" en el que cada país busca reacomodarse. Canadá, que tiene debajo a su principal socio comercial, explora nuevas alternativas y una estrategia "Estados Unidos+". Goldy Hyder, CEO del Consejo Empresarial de Canadá, visitó Argentina en busca de nuevas oportunidades de negocio.

Hyder se interesó por Argentina luego de conocer a la secretaria general de Presidencia, Karina Milei, y al secretario de Finanzas, Pablo Quirno, en Toronto. Ambos le sugirieron que visitara el país mucho antes de los cambios arancelarios que sacudieron el mundo y su esquema comercial. Después del ‘Día de la Liberación', Argentina se volvió más interesante.

El ‘milagro Milei' (como describe a la gestión libertaria) tiene el potencial de enviar un mensaje a otros países sobre gestión del gasto, políticas públicas y filosofía de Gobierno, en una era en la que, según el canadiense, la "democracia se vuelve impredecible".

Goldy Hyder, CEO del Consejo Empresarial de Canadá
Goldy Hyder, CEO del Consejo Empresarial de Canadá

-¿Cómo cambió la situación para las empresas canadienses tras la suba de aranceles por parte de Estados Unidos?

-A las empresas les encanta la previsibilidad y la certeza para inspirar confianza. Ya no tenemos eso. Estamos en una guerra arancelaria, no solo con Estados Unidos, sino que el mundo está entrando en un nuevo orden. Eso tiende a congelar el capital.Probablemente haya más recompras de acciones o aumentos de dividendos porque no se puede invertir ese capital con confianza. Hay que buscar dónde hacerlo en el mundo.

-¿Cómo espera que siga?

-Creo que dos cosas van a suceder. Una es que eventualmente esto se va a asentar en algún punto. Vamos a tener acuerdos comerciales o de algún tipo. Pero, sea cual sea ese nuevo mundo, habrá algún tipo de arancel en el otro extremo. Por otro lado, tenemos que aceptar que cuando todo esto termine, los estadounidenses van a terminar pagando más IVA. Porque si se impone un arancel a los bienes que entran en Estados Unidos, todos sabemos quién lo paga. Lo pagan los consumidores. Porque el problema que intentan resolver no es el déficit comercial, ellos compran más productos a otros países porque sus consumidores son adictos al gasto, porque pueden.

No sé por qué la gente necesita la decimoquinta versión del iPad, pero pueden pedir prestado dinero barato y lo compran. Esto ha creado en Estados Unidos un déficit fiscal y una situación de deuda insostenible que incluso puede implicar una rebaja en la calificación crediticia. Tienen 300 millones de personas en el país pero su deuda es de billones. Ellos saben que no es real lo del déficit comercial, quieren hacer cálculos para simular que existe, pero eso no importa porque los hechos no importan. El problema son su déficit y su deuda".

-Si ese es el problema, entonces, ¿cómo pueden solucionarlo?

Necesitan hacer dos cosas: recortar el gasto y aumentar los ingresos. Reducir el gasto es la parte del DOGE (la oficina que emula la creada por Federico Sturzenegger de revisión del gasto): reducir el tamaño del gobiernoy todo lo que están haciendo acá. La segunda es que necesitan aumentar los ingresos, y los aranceles serán los ingresos" (a través del pago del IVA que pagarán los consumidores).

-¿Qué planean hacer las empresas canadienses ante ese panorama?

-Ahora tenemos que tomar nuestras propias decisiones, lo cual es parte de la razón por la que estoy aquí en Argentina.Se están produciendo cambios geopolíticos y geoeconómicos. Pero algo que nunca cambiará es la geografía. Estamos donde estamos y Estados Unidos obviamente será nuestro mayor socio comercial. No vamos a dejar de hacer negocios con Estados Unidos. Lo que estamos haciendo es una estrategia "Estados Unidos +". Se continúan haciendo negocios con ellos, no se abandona el país, pero deberías pensar en dónde más podrías operar para, al menos, diversificar y, desde una perspectiva empresarial, cubrir tus gastos para tener otras opciones.

-¿Qué oportunidades ve en Argentina?

-Lo que he visto aquí es la necesidad de colaboración, espíritu de asociación y transferencia de conocimiento. En ambos sentidos. Por ejemplo, uno de los miembros que nos acompañó en este viaje lleva 50 años en Argentina, trabajando en la industria nuclear. Anoche firmaron un memorando de entendimiento en esta sala con CONEA. Una de las razones fue la tecnología de agua pesada que existe aquí. Ese conocimiento, aunque parezca increíble, lo vamos a usar en Canadá y en diferentes partes del mundo. Así que la transferencia de conocimiento es fundamental. Tenemos muchas empresas canadienses aquí desde hace mucho tiempo y me sorprendió gratamente el respeto que tienen por el talento argentino. Son una sociedad inteligente, trabajadora, con educación, saben resolver problemas, y a las empresas les encanta eso. Además, ambos somos ricos en recursos naturales.

-¿Y a nivel sectorial?

-Sin duda, la oportunidad comienza con el sector minero y energético. El Gobierno tiene una agenda muy clara para reducir el costo de la energía. No hay una manera rápida de hacerlo. También vemos una oportunidad en la economía del conocimiento, será clave y queremos asegurarnos de que tengan el talento disponible para hacerlo. Ambos contamos con recursos naturales necesarios para la agricultura y la agroindustria. Deberíamos colaborar más en una agenda de innovación que se da en la agricultura. Ambos somos grandes productores de alimentos, también con la pesca, como lo es Clearwater acá. Escuché mucho del sector turístico, pero primero hay que tener la infraestructura adecuada.

Vamos a anunciar más vuelos desde Canadá para ampliar el turismo, no solo estudiantes de intercambio. Pero la infraestructura es esencial, que cuando la gente venga los teléfonos les funciones, tengan el transporte para llegar a las montañas, y todo eso lo podríamos hacer juntos. Una de las mayores fortalezas de Canadá son sus fondos de pensión, el grupo Maple 8 que manejan 2 billones de dólares en capital que se vuelca a inversiones privadas de capital paciente, que saben que no harán dinero mañana. En síntesis, es importante centrarse en cosas específicas: energía, minería, energía nuclear. Hay muy buenas oportunidades. Argentina puede convertirse en un hub, ser el centro desde el cual hacer negocios hacia latinoamérica.

-¿Qué miran las empresas para invertir en Argentina?

"Yo lo llamo el ‘milagro de Milei' lo que estoy viendo aquí. Porque es increíble implementar una agenda y mantener el apoyo del electorado. No es fácil. Y aplicó políticas que redujeron el gasto público, que lograron reducir la inflación en cuestión de meses, no años. Y el hecho de que Argentina sea uno de los cinco países del mundo con superávit fiscal. Algo que siempre digo sobre el capital es que no tiene nacionalidad. El capital va donde crece, donde confía en el régimen y las políticas que le permitan invertir, más allá de los Gobiernos. Y la filosofía de menos Gobierno, desregulación, responsabilidad fiscal, impuestos más bajos y buena infraestructura. Si esos elementos están presentes, son los que atraen la inversión".

-¿Qué lo trajo al país? ¿Qué le pareció interesante?

-Necesitaba verlo, escucharlo de los empresarios canadienses en el país y los locales. ‘¿Es esto tan bueno como me dicen? ¿Qué sienten? ¿Cómo se están comportando? ¿Qué creen que pasará el domingo y las elecciones? Y de aquí a dos años, ¿cómo evolucionará esto? Tenemos curiosidad por lo que está pasando y también queremos saber cuánto puede durar. Además, lo que yo llamo el milagro de Milei impulsará a otros países a preguntarse: ‘¿Cómo puede este tipo hacer eso y salirse con la suya?'. Porque aquí tienen un presidente que fue brutalmente honesto, que les dijo que la economía era un caos y estaba en terapia intensiva, que estaban aislados, que podía resolverlo pero que iba a doler por un tiempo.

Veo que se mantiene el apoyo y el rumbo, cuando en otras democracias ante la primera queja del público se retractan. Así que son un experimento que vale la pena observar para la democracia, porque cuando hablo con directores ejecutivos de todo el mundo, una de las cosas que más escucho es que la democracia se está volviendo demasiado impredecible. Somos demócratas y queremos apoyar y apuntalar las democracias, pero si la democracia va a ir a la izquierda, a la derecha, a la izquierda, a la derecha, no es la manera de hacer negocios. Hay demasiada imprevisibilidad, demasiada incertidumbre, y les recuerdo que el dólar no le debe nada a la democracia.

-¿Qué les preocupa a las empresas sobre Argentina?

Miramos con interés que pase en las próximas elecciones o las siguientes. Queremos saber si crean una situación de regreso a la época anterior y se renacionalizan las cosas, y vuelve el socialismo, la suba de impuestos y todo eso. No podemos permitirnos estar saltando, es muy costoso para las empresas entrar en un mercado y salir una y otra vez, y no ver un largo plazo.

Si Milei tiene éxito en las elecciones, la posibilidad de que gane escaños en las cámaras le daría libertad de avanzar sin que se puedan obstruir las políticas del Gobierno federal. Si puede impulsar su agenda, eso generará aún más confianza en los inversores que verán un apoyo real de la gente. Y para las inversiones, esto envía una señal de respaldo.