Exportaciones: esperan repunte de la demanda mundial pero hay dudas por el atraso cambiario

Veinte complejos agroindustriales explican el 69% de todas las ventas argentinas al exterior y en 2020 generaron u$s 38.000 millones.

Siete de cada diez dólares generados por exportaciones corresponden a las principales cadenas agroindustriales, por supuesto con fuerte peso de los complejos granarios (soja, maíz, trigo) pero también carne vacuna, productos pesqueros, lácteos y productos de economías regionales. 

En conjunto generaron u$s 38.055 millones en concepto de exportaciones el año pasado, pese a un año caracterizado por la pandemia y por el cierre temporal de muchos mercados.

La relativa recuperación de la demanda internacional en los últimos meses, en un contexto de importante mejora de los términos de intercambio por el alza de los precios de las materias primas agrícolas, gatilló perspectivas positivas hacia adelante

Sin embargo, la política de atraso cambiario que ya se vislumbra y algunos problemas que podría haber con la oferta siembran dudas sobre lo que puede ocurrir con el intercambio comercial este año.

La política de atraso cambiario que ya se vislumbra y algunos problemas que podría haber con la oferta siembran dudas sobre lo que puede ocurrir con el intercambio comercial este año

Al menos eso surge del último Monitor de Exportaciones Agroindustriales, un relevamiento de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) difundido hoy, en base a datos de comercio exterior correspondientes a 2020.

Hacia adelante, el estudio destaca que la evolución de las exportaciones este año depende de factores externos, como los precios o la demanda internacional y otros de orden interno, como la oferta productiva y la competitividad cambiaria

Y aquí el resultado es mixto. Las proyecciones de crecimiento global hablan de un 5,5% promedio, con casos destacados como China (8,1%) e India (11,5%), según el World Economic Outlook del FMI (enero de 2021). Esto impulsaría la demanda y los precios, que ya vienen con un alza superior al 30% en los últimos meses.

Pero en paralelo, la oferta de bienes agroindustriales de Argentina genera algunos interrogantes. En especial, en términos de producción "las perspectivas son negativas por efecto de la sequía, particularmente en granos", indica el informe. 

En el caso de la producción de carne y lácteos la oferta luce estable, aunque con una "moderación en la suba" en los lácteos y riesgo por el lado de la sequía, en el caso del ganado vacuno.

Pero a nivel de competitividad el tema se pone más complejo, dado que el Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que mide el Banco Central se ubica por encima del promedio de 2011-2018, el período de mayor atraso cambiario pero "20% por debajo del nivel de 2003-2011", precisa el informe.

El Índice del Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) se ubica por encima del promedio de 2011-2018, el período de mayor atraso cambiario pero "20% por debajo del nivel de 2003-2011"

"Hacia adelante se espera que, desde una óptica local, el tipo de cambio evolucione al menos al ritmo de la inflación, con presiones desde la brecha cambiaria y la emisión monetaria que crezca por encima del nivel de precios para converger", sin embargo, se observan "presiones políticas opuestas para atrasar más el tipo de cambio en un año electoral", advierte el monitor.  

UNa ventana al mundo

El informe destaca que "las exportaciones agroindustriales de los últimos meses fueron el 69% de las exportaciones totales del país", es decir, que "7 de cada 10 dólares entran al país por las ventas al mundo". En dinero contante y sonante son más de más de u$s 38.000 millones. 

El estudio analiza el desempeño de veinte cadenas agroindustriales que van desde el complejo sojero (grano, harina, aceite), pasando por el complejo de maíz, yerba, pesca, frutas, lana, lácteos, carnes vacunas, porcinos y frutas, entre otros. 

Frente al debate sobre privilegiar el comercio exterior o "la mesa de los argentinos", la economista de FADA, Nicolle Pisani Claro, asegura que "nos alcanza para las dos cosas" y ejemplifica. 

"Consumimos 50kg. de carne de vaca por persona al año, por ende, estamos abastecidos y a la vez nos alcanza para exportar el 29% de la producción. Con el trigo pasa algo similar, consumimos 72 kg. por persona al año y exportamos el 59% de la producción de trigo. Una cosa no quita a la otra". 

Por su parte, David Miazzo, economista jefe de FADA, sostiene que los complejos elegidos para el análisis responden a dos criterios, por un lado, el volumen exportado y por otro el impacto que representan para una determinada región, como es el caso de la pesca en la Patagonia, el té y la yerba mate en el NEA o peras y manzanas en el Alto Valle, con todo lo que eso significa en términos de actividad y empleo en dichas regiones. 

"Esto tira abajo uno de los mitos en torno a este tema, demostrando que exportar no empobrece ya que, por el contrario, es riqueza productiva generando más riqueza para la economía a lo ancho y largo del país", resaltó Miazzo.


Tags relacionados

Compartí tus comentarios