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La de empleo-desempleo es una variable económica que, desde hace algún tiempo, es motivo de controversia. No por lo que puedan decir los números, sino por la forma de interpretarlos.

El presidente Javier Milei habla de ella con recurrencia, señalando que el ajuste realizado por su gestión no dervió en la crisis de empleabilidad que se pronosticaba e incluso pondera que se han creado cerca de 500 mil puestos de trabajo informal en la economía.

Cierto es que, históricamente, los políticos apuntaban a la informalidad laboral como un problema y que lo deseable era la formalización de los trabajadores.

Los analístas más críticos calculan que se perdieron 241.200 puestos en blanco. En ese sentido, un informe del Instituto Argentina Grande calcula que desde la reglamentación de la reforma laboral la caída alcanza 36.000 empleos. En paralelo, el trabajo sostiene el 45% de los ocupados trabaja en condiciones informales: unos 6 millones de personas con un incremento de 348.000 trabajadores informales durante el último año.

Sin embargo, un reciente informe de la Universidad Austral le pone el dato geográfico a los números y muestra que el desempeño no es parejo en tres regiones analizas.

Argentina partida: de Vaca Muerta a Rosario

Mientras Gran Rosario registró una tasa de desempleo que supera el 11%, la más alta entre los 31 aglomerados urbanos relevados por el INDEC, la región donde se desarrolla Vaca Muerta redujo ese indicador hasta 2,5%, el menor nivel del país.

La diferencia no responde solamente a realidades locales. Según un informe elaborado por la Universidad Austral, el país comenzó a mostrar “drivers regionales” cada vez más marcados: el agro, los hidrocarburos y la minería impulsan economías que avanzan a velocidades diferentes y que ya no pueden explicarse únicamente a partir de indicadores nacionales como el EMAE.

Los investigadores sostienen que ciertas actividades altamente concentradas territorialmente generan expansiones o contracciones muy distintas según la región, haciendo que el promedio nacional oculte buena parte de esas diferencias.

La cuenca neuquina sigue marcando el ritmo del empleo

La región Sur, integrada por Neuquén y Río Negro, volvió a ubicarse como la de mejor desempeño económico del país.

Entre enero y julio de este año, su nivel de actividad se ubicó 2,1% por encima del mismo período de 2025, superando tanto al promedio nacional (1,5%) como a la región Centro (1,5%). La región Andina, en cambio, mostró una contracción de 2,4%.

Ese mejor desempeño también apareció en el mercado laboral.

Mientras el desempleo nacional permaneció prácticamente estable en 7,9*, la región Sur redujo su tasa hasta 2,5%, con un aumento de 2,7 puntos porcentuales en la tasa de empleo respecto del año anterior.

Dentro de esa región, Neuquén-Plottier volvió a destacarse.

La tasa de empleo aumentó 3,8 puntos porcentuales, hasta 48,9%, mientras el desempleo descendió a 3,2%. Para la Universidad Austral, el complejo hidrocarburífero continúa siendo el principal motor económico de esa región.

Rosario refleja el deterioro del centro del país

La otra cara del mapa aparece en la región Centro, integrada por Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

Allí, la tasa de desempleo escaló hasta 10%, la más alta entre las tres regiones analizadas, al mismo tiempo que la tasa de empleo cayó 1,1 puntos porcentuales respecto del segundo trimestre del año pasado.

Gran Rosario representa el caso más extremo. El desempleo pasó de 7,7% a 11,5* en apenas un año, un incremento de 3,8 puntos porcentuales que convirtió al aglomerado en el de mayor desocupación entre los 31 relevados por el INDEC.

Pero el fenómeno no se limita a esa ciudad. Gran Córdoba registró un desempleo de 10,5%, mientras que Gran Santa Fe llegó a 8,6%, confirmando que el deterioro alcanza a buena parte del corazón agroindustrial argentino.

En tanto, la región Andina presenta un escenario diferente.

La actividad económica retrocedió 2,4% durante los primeros siete meses del año, aunque el mercado laboral permaneció relativamente estable.

El desempleo se ubicó en 5,7%, prácticamente sin cambios frente al año anterior.

La subocupación alcanzó 13,5%, el nivel más alto entre las tres regiones analizadas. El informe también muestra diferencias internas: mientras Gran San Juan y Gran Salta mejoraron sus indicadores laborales, el resto de los aglomerados empeoró.

Tres regiones que avanzan a velocidades distintas

RegiónMotor económicoActividad (ene-jul vs. 2025)Desempleo
SurHidrocarburos (Vaca Muerta)+2,1%2,5%
CentroAgroindustria+1,5%10,0%
AndinaMinería-2,4%5,7%

La divergencia no sólo aparece en la foto actual. También puede verse en la tendencia.

La Universidad Austral observa que las tres regiones continúan creciendo, pero a ritmos muy diferentes. La región Sur mantiene variaciones mensuales de su tendencia económica de entre 0,53% y 0,63%, consolidándose como la más dinámica.

La región Andina avanza mucho más lentamente, con variaciones de entre 0,10% y 0,16%.

La región Centro, en cambio, apenas consigue mostrar registros positivos y todavía “no logra consolidar una recuperación”, según el informe.

Al mismo tiempo, la tendencia nacional también muestra señales de desaceleración.

Aunque el EMAE acumuló un crecimiento promedio de **2%** respecto del mismo período de 2025, en julio la tendencia se ubicó apenas 1,4% por encima de diciembre del año pasado, una moderación que también se observa en las tres regiones.