ENTREVISTA

Alexandre Roig, del Movimiento Evita a presidir el Inaes: "Estamos en contra de los subsidios y de la asistencia"

El dirigente, que reemplazó a Mario Cafiero, buscar dar una impronta productivista al instituto y asegura que no pretenden una política asistencialista. Manejará una caja de casi $ 2500 millones.

Un militante histórico del Movimiento Evita fue nombrado por Alberto Fernández como presidente del directorio del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social -Inaes-. Pero de poco servirán los preconceptos para definir a Alexandre Roig. Nació en Francia y llegó a la Argentina durante la crisis del 2001 para realizar sus estudios de campo, es sociólogo y cuenta con un extenso currículum académico. Fue investigador del Conicet y directivo de la Unsam.

Mario Cafiero, tío de Santiago -el actual jefe de Gabinete-, estuvo al frente del instituto hasta su fallecimiento en septiembre pasado. El 13 de febrero, Roig fue oficializado para el cargo por Alberto Fernández. Pero asegura que la llegada de alguien del Evita a un organismo con un presupuesto de $2492 millones para este año no conducirá a una propagación de planes sociales.

¿Por qué se instaló en la Argentina?

La Argentina es un país único en el mundo en cuanto a su vida académica y política. Es uno de los últimos lugares en el mundo en donde hay un sistema universitario gratuito y universal con una intensidad intelectual que es fabulosa. Y en lo político es uno de los pocos lugares del mundo en donde todavía hay un deseo de transformación social que existe en el conjunto de la sociedad. Entonces, para alguien que ama la vida intelectual y la vida política, Argentina es un gran país.

¿Cómo se dio su llegada al Movimiento Evita? ¿Hay prejuicios sobre la llegada de una persona con pergaminos académicos a esta organización?

A mí siempre me sorprende que parezca que haya una contradicción entre la vida académica y el compromiso con las organizaciones populares. Para mí esa conexión es natural. Si uno se dedica al pensamiento crítico es para transformar, y las transformaciones históricas las llevan adelante las grandes fuerzas sociales. Me parece que las organizaciones sociales expresan un diagnóstico sutil y acertado de la etapa histórica en la cual estamos. Con lo cual la materialización en actos del pensamiento crítico, naturalmente tenía que ser en una organización social y en el Movimiento Evita en particular.

La llegada del Evita a un instituto que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo puede ser leída desde afuera como un guiño a políticas de asistencialismo. ¿Qué impronta le buscan dar?

Ahí hay un gran malentendido, suponen que el Evita defiende una política asistencialista. Desde hace por lo menos 5 o 6 años, muchas organizaciones populares plantean la necesidad de salir del esquema de subsidio y de planes sociales para ir a políticas laborales. Reclamamos desde hace mucho tiempo que haya una institucionalidad adaptada para el trabajo y la producción de los sectores populares. El malentendido tiene que ver con que todavía estamos en una transición. Entre un modelo que corresponde a la emergencia, de políticas sociales y asistencialismo, hacia un modelo de transformación social de largo plazo que tiene que ver con el trabajo y la producción.

Para nosotros estar en el Ministerio de Desarrollo Productivo es absolutamente coherente con lo que pensamos desde hace muchos años. Nunca pensamos hacer política asistencialista. Estamos en contra de los subsidios y de la asistencia y estamos a favor del trabajo y de la producción.

Hace unas semanas el Evita fue noticia por ir a controlar los precios. ¿Puede ser útil esta práctica?

En este momento, la sociedad necesita de todas herramientas posibles para instalar mercados que sean transparentes. Los precios cuidados y el control de precios son herramientas. Pero además creemos que es necesario que haya discusiones sobre los precios justos.

La Argentina tiene un problema arraigado en su economía y su posibilidad de generar empleo. ¿Cuál buscan que sea el aporte del Inaes?

Vamos a contribuir a la creación de trabajo protegido, legal y con derecho. Pero hay un punto importante. El trabajo no es solo el trabajo en relación de dependencia. Lo propio de la actividad cooperativa y de mutual es el principio asociativista, donde no hay una relación de dependencia.

El asociativismo promueve la autonomía del trabajo y la producción a través del proceso colectivo. Ese es el gran punto. Se diferencia esa forma organizativa de un discurso más individualista porque hay una conciencia de que la autonomía es posible en un colectivo.

El gobierno anterior hacía mucho hincapié en la importancia de los emprendedores. ¿Puede haber algún contacto con esa visión y diagnóstico, más allá de los nombres que utilizan?

No se vive igual cuando tomás decisiones en colectivo que cuando obedecés órdenes. No es la misma vida cuando te dicen que te salvás solo y que sos el único camino para tu transformación y progreso que cuando uno piensa que nadie se salva solo y que el camino del progreso es colectivo. Ahí hay visiones del mundo totalmente distintas. El eje de la transformación social es el trabajo y la producción. Lo que atenta en contra de eso es la renta financiera y la riqueza de los que no trabajan. Ahí está la divisoria de aguas más allá de cómo se nombre.

¿Cuánto trabajo dan hoy en Argentina cooperativas y mutuales?

Según las primeras evaluaciones que hay, cerca del 10% del PBI. En función de cómo lo evalúes hay cerca de 26 millones de argentinos vinculados al cooperativismo y mutualismo. Faltan números, es el problema de que la actividad está invisibilizada. Pero evaluamos que bajo formas cooperativas hay cerca de 2 millones de trabajadores y asociados.

Una de las cooperativas más importantes es Coninagro, que a la vez es uno de los actores clave del mundo del campo, enfrentado con el Gobierno. ¿Cómo es el vínculo con esta entidad?

La relación con Coninagro es excelente, forman parte del directorio del Inaes. Todos compartimos la idea de que el futuro de la Argentina es desde la producción. Todos los actores de la economía que piensen que el futuro de la Argentina es a través de la producción y trabajo están del mismo lado que nosotros. Las señales del presidente son clarísimas. Lo muestra con los hechos, fue lo que sostuvo durante la pandemia.

¿Cómo fue su encuentro con el Presidente luego de su nombramiento?

Fue muy bueno. El Presidente conoce muy bien el cooperativismo y el mutualismo. Es muy consciente del lugar que tiene el sector y de lo que puede aportar para el modelo de país que estamos construyendo.

¿Cómo fueron estas primeras semanas en la relación con el ministro Matías Kulfas?

Tengo una excelente relación, de muchos años. Tenemos coincidencias políticas en todos los puntos. El trabajo dentro del ministerio de Desarrollo Productivo no puede tener mejores condiciones que las actuales.

¿Cómo es su diálogo con Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro, referentes del Evita que también están en el Gobierno?

El diálogo es cotidiano. Tenemos coincidencias obviamente en todas las políticas que llevamos adelante. El espíritu productivista que vamos a materializar en el Inaes está en ambos.

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