

La secretaria de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, afirmó que la situación del narcotráfico y la violencia en la Argentina no puede compararse con la de países como Colombia o México y destacó que el país mantiene indicadores muy inferiores a los del resto de América Latina.
La funcionaria lo planteó durante su participación en “Nada Personal: el debate de la semana”, el programa que se emite por El Cronista Stream y que conducen Mariana Brey con la participación especial de Hernán de Goñi, director periodístico de El Cronista.

Consultada sobre las comparaciones que suelen establecerse entre la Argentina y otros países de la región, Monteoliva fue tajante. “Son realidades totalmente distintas. Muchas veces escuchamos ‘parecemos Colombia’ o ‘parecemos México’. Yo nunca estuve de acuerdo con esas afirmaciones”, sostuvo.
La funcionaria explicó que Colombia atravesó durante décadas un conflicto armado interno que no tiene equivalente en el país. “Nosotros no hemos tenido un conflicto armado interno de cincuenta y cinco años, aún no resuelto. Los procesos de paz en Colombia todavía están vigentes. Hay coletazos de las FARC y del ELN”, señaló.
También descartó que la dinámica mexicana pueda extrapolarse al caso argentino. “La realidad de México tampoco es la nuestra. México es un Estado federal, como nosotros, donde hay fuerzas federales y policías estatales, pero las dinámicas del narcotráfico son distintas”, indicó.

En ese contexto, reconoció que los episodios de violencia extrema que aparecen en la agenda pública generan preocupación social. “Cuando vemos hechos de esa magnitud, como argentinos nos asustamos mucho”, afirmó.
Sin embargo, remarcó que el fenómeno del crimen organizado en el país tuvo un foco territorial concreto. “Nosotros hemos tenido un foco, que es la ciudad de Rosario, donde se concentraron organizaciones criminales y donde la violencia cobró fuerza”, explicó.
Según Monteoliva, la clave para enfrentar ese escenario fue la decisión política de avanzar con una estrategia coordinada entre distintos niveles del Estado. “La decisión política es lo primero que tiene que suceder para que lo demás fluya. No hay metodología para la seguridad que alcance si no hay decisión política”, sostuvo.
En ese marco, defendió la implementación del Plan Bandera, el operativo desplegado por el Gobierno nacional en Rosario junto con la provincia de Santa Fe y el municipio.
“El Plan Bandera, más allá del despliegue de las fuerzas, que es muy importante, y de la coordinación de la inteligencia criminal, tiene algo central: generar una conversación y un acuerdo entre las distintas jurisdicciones, Nación, provincia y municipio”, explicó.
Para la funcionaria, ese esquema institucional fue determinante para obtener resultados sostenidos. “Ese es el engranaje que permite que lo demás funcione”, afirmó.
Monteoliva rechazó que el operativo haya sido una medida transitoria. “No es un parche. Si fuese un parche, los resultados no hubieran sido estos ni hubieran sido sostenibles”, dijo.
La secretaria de Seguridad destacó que uno de los principales desafíos en América Latina es sostener las mejoras en los indicadores de violencia. “A veces bajar el homicidio puede ser sencillo al comienzo, pero el desafío es sostener la medida y sostener los resultados”, advirtió.
Según explicó, la experiencia de Rosario mostró que eso es posible cuando se combinan distintos instrumentos de política pública. “El Plan Bandera es la evidencia de que es posible bajar el homicidio y sostener los resultados cuando se dan un conjunto de componentes”, señaló.
La funcionaria detalló que desde el inicio del operativo se registró una fuerte reducción de los asesinatos en la ciudad. “Hemos logrado bajar en la ciudad de Rosario entre un 63% y un 65% de los homicidios dolosos respecto del momento en que llegamos”, afirmó.
De acuerdo con su explicación, el plan comenzó a implementarse en enero de 2024. “En estos últimos meses, lo que fue diciembre, enero y febrero, tuvimos indicadores que no se habían visto en la historia de la ciudad de Rosario y de la provincia de Santa Fe”, señaló.
En ese período, agregó, se registró una caída adicional de más del 50% en los homicidios. “Bajar los homicidios es importante porque es la manifestación más fuerte de la violencia”, sostuvo.
Aunque aclaró que no es el único indicador para analizar el fenómeno del delito, explicó que permite establecer comparaciones entre países y ciudades. “El homicidio no es el único indicador para explicar la violencia, pero es un indicador que nos permite comparar”, dijo.
En ese sentido, insistió en que la situación argentina se encuentra lejos de los niveles de violencia que se observan en otros países de la región.
“Nosotros tenemos una tasa de homicidios de 3,7 cada 100.000 habitantes. América Latina tiene aproximadamente una tasa de 18 homicidios cada 100.000 habitantes”, explicó.
Para dimensionar la diferencia, también mencionó las cifras registradas en México. “México cerró 2025 con alrededor de 19.800 homicidios”, señaló.
Según Monteoliva, esas cifras muestran que, aun con problemas puntuales de violencia urbana, el escenario argentino se mantiene en una escala distinta dentro del contexto regional. “Por eso digo que la realidad argentina no es la realidad del resto de Latinoamérica”, concluyó.













