PANORAMA POLÍTICO

Alberto Fernández y Axel Kicillof con proyectos de reelección atados al mismo destino

El Presidente y el gobernador relanzaron sus gestiones con un intendente leal la misma semana en que Rosatti consiguió la milagrosa unidad del Frente de Todos

A las dos de la tarde del miércoles el presidente de la Nación llamó al intendente Mario Ishii un incondicional que lo acompaña en los momentos clave. Fue un ensayo de relanzamiento de Alberto Fernández que armó una agenda de hechos positivos para toda la semana. Por supuesto el paceño le dijo que sí y por la tarde mandó a su encuentro al flamante secretario de Gobierno, Pablo Mansilla que fue el encargado de llevarlo hasta su casa.

El Presidente, cada vez que quiere mostrar calma, apela a su condición de hombre común en lugar de dar un golpe de timón como algunos le demandan. Esta no fue la excepción y por eso dictó una clase especial en la UNPAZ, en el Conurbano profundo, apenas un día después de que Mauricio Macri hiciera lo mismo pero en la Universidad de Georgentown e invitado por Alejandro Werner, el ex hombre fuerte del FMI que intercedió para que en 2019 el organismo diera un crédito multimillonario y excepcional a la Argentina, un salvataje electoral para el entonces ex presidente.

Ishii, que en pandemia manejó remoto el municipio desde su domicilio, se encerró a solas con el Presidente durante una hora. El jefe comunal, premiado como parte de la comitiva a Rusia y China, prometió acompañar la reelección de Alberto Fernández (o de quien sea el candidato unificado del Frente de Todos). Le brindó además una eufórica tribuna para que mandara un mensaje a la interna.

La clase magistral fue casi una excusa para dar otros mensajes. Casualmente esa tardecita (o no tan casualmente) había reunión de la rama de hombres del Consejo del partido. Y ahí, entre varones, el Presidente lanzó una frase cuya viralización ejecutó su entorno. "A los que dicen que el 2023 está perdido les digo "¡Un carajo está perdido!". El gesto contentó a los que quieren otro mandato, y a los que reclaman que puertas adentro "algunos están velando a Alberto por anticipado" .

El día anterior también Ishii armó la escena para lo que en su municipio consideraron el acto de arranque de la campaña de Axel Kicillof para su propia reelección. Fue la presentación del Plan 6 por 6 junto a los intendentes de la Primera Sección, plan que promete la "recuperación y transformación" bonaerense. Las obras de pavimentación e iluminación demandarían una inversión de $ 72.000 millones para pavimentar 10000 cuadras en beneficio de 2,4 millones de bonaerenses. También Ishii se alineó con Kicillof no por pertenencia a su espacio sino porque, dicen en su entorno, "Axel le dio mucho a José C. Paz, mucho más que cualquier otro gobernador". En la lista ponen no solo a María Eugenia Vidal sino también a Felipe Solá y a Daniel Scioli

El paceño no se hace cargo del operativo clamor Cristina 2023 que hacen escuchar los kirchneristas de paladar duro ni tampoco de los que operan a favor de Martín Insaurralde para la gobernación. En cualquier caso, para muchos falta la definición  de Cristina Fernández y Máximo Kirchner que pesará no sólo en los planes de Kicillof. Por ahora, explícitamente, sólo en los entornos del gobernador y el Presidente hablan de sus respectivas reelecciones. El destino de Kicillof y el de Alberto Fernández están atados.

Puede ser esa la razón por la que el gobernador le puso el cuerpo a todas las noticias positivas de la semana, además aceptadas sin celebración por el kirchnerismo duro. El lunes el gobernador acompañó al Presidente en los anuncios del nuevo IFE (que la Rosada insiste en no llamar de esa manera) y el impuesto a la renta inesperada. El jueves celebró junto al Presidente el anuncio de obras en Vaca Muerta y los diez años de la reestatización de YPF. En cada uno de esos actos hubo una custodia de funcionarios de La Cámpora. Al contrario de lo que se podrìa creer, incluso en Neuquén dirigentes de esa agrupación, ‘soldados' de Oscar Parrilli, se ocuparon de gestionar un marco sin incidentes con las comunidades mapuches que apenas entregaron un petitorio sin actos de protesta. Lo único que no pudieron domar fue al viento.


Contra todos los pronósticos y deseos de ruptura el conflicto con la Corte volvió a unir al peronismo de la misma manera que las reacciones de CFK y de su hijo suelen unificar posiciones en Juntos por el Cambio. A ambos lados de la grieta se disimulan las diferencias cuando aparece un adversario común. Alberto Fernández lejos de estar molesto debería agradecer a Horacio Rosatti el favor que le hizo.

Lo dijo en una entrevista con El Cronista la senadora Juliana Di Tullio: "Cuando nos quieren agredir nos juntamos más". Eso consiguió el presidente de la Corte al asumir como presidente del Consejo de la Magistratura.

No es cierto que Alberto Fernández desconociera la jugada del Senado. El lunes Sergio Massa se reunió con un puñado de gobernadores del Norte, entre ellos el radical Gerardo Morales; después charló a solas con Máximo Kirchner y luego se sentó con quienes conducen el bloque del Frente de Todos, es decir Germán Martínez, Cecilia Moreau y Paula Penacca de La Cámpora. Un par de horas después se veía a solas con Alberto Fernández en Casa Rosada. Todavía sin diálogo entre ellos, el Presidente y su vice fueron ambos informados por el titular de Diputados. Cada cual usó las cartas a su disposición. Y el Presidente preservó su rol como también lo hizo Massa que espera que bajen los enojos para avanzar en un diálogo con la oposición y dar tratamiento a una nueva ley del Consejo de la Magistratura. El hizo lo que correspondía, firmar la designación de Roxana Reyes para el Consejo de la Magistratura mientras Cristina Kirchner pateaba el tablero nombrando a Martín Doñate tras la división del bloque del Frente de Todos, una división que en los papeles no existía pero en el trato cotidiano sí. Martínez también hizo lo que tenía que hacer y cuestionó a Massa para que quedara constancia del no reconocimiento del bloque. El dato será relevante en noviembre cuando vencen los mandatos de los consejeros y se supone que se reeditará esta disputa.

Otro hecho político tapado por las peleas con la Corte fue la vuelta al ruedo de Gustavo Béliz, uno de los dirigentes más cercanos al Presidente al que muchos miran con recelo, especialmente después del ruido político que generó con la presentación del plan del Consejo Económico y Social que incluyó un debate sobre las redes sociales.

Los que no le sueltan la mano son los dirigentes del Movimiento Evita, constructores de un poder que busca equilibrar la tensión presidencial con La Cámpora. Esta semana Béliz fue el responsable de la visita del economista Jeffrey Sachs quien en una charla junto al Secretario de Asuntos Estratégicos señaló que "no hay obstáculos para un nuevo período de crecimiento para el país". También criticó al FMI mientras Béliz, a su lado, sonreía. El evento tuvo lugar en la Cancillería, refugio del alter ego de Fernández, el ministro Santiago Cafiero.

Béliz tuvo también a su cargo la apertura del segundo Encuentro Nacional de la Economía Popular del que participaron distintas organizaciones sociales y que en el cierre contó con albertismo puro, como el ministro de Desarrollo Juan Zabaleta y Fernando ‘Chino' Navarro. A días del tractorazo del campo, el plato fuerte fue una picante charla entre Gustavo Grobocopatel y Juan Grabois que admitió que antes de conocer al empresario y productor lo incluía entre los representantes de "la clase peligrosa". Exculpado en vivo, Grobocopatel planteó su propuesta para el desarrollo productivo mientras trabaja en forma silenciosa para aliviar las desigualdades sociales y no tan lejos del Gobierno. 

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