

Cada vez que Argentina e Inglaterra se enfrentaron en una Copa del Mundo, el resultado quedó acompañado por alguna polémica arbitral. A lo largo de seis décadas, la rivalidad sumó episodios que trascendieron lo futbolístico y todavía hoy generan discusión entre hinchas, protagonistas e historiadores. La semifinal del Mundial 2026 volverá a enfrentar a dos selecciones cuya historia compartida está marcada por decisiones que nunca dejaron de debatirse.
La primera gran controversia ocurrió en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966. El árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino Antonio Rattín tras reiterados reclamos por sus fallos.
Como todavía no existían las tarjetas amarillas ni rojas y el juez no hablaba español, la sanción se comunicó únicamente con gestos. Rattín pidió un intérprete para entender la decisión y permaneció varios minutos dentro del campo de juego antes de retirarse.
Aquella escena terminó convirtiéndose en una de las imágenes más recordadas de los Mundiales. En su salida, Rattín pasó junto a la alfombra destinada a la reina Isabel II y estrujó el banderín del córner inglés, mientras desde las tribunas caían silbidos y objetos.
Inglaterra ganó 1-0 con un gol de Geoff Hurst y avanzó hacia un título que también quedaría envuelto en polémica por el recordado “gol fantasma” de la final ante Alemania Federal.
Las consecuencias de aquel partido fueron mucho más allá del resultado. La FIFA entendió que la falta de un sistema universal para comunicar sanciones había agravado el conflicto y decidió modificar el reglamento.
A partir de una propuesta del exárbitro inglés Ken Aston, en el Mundial de México 1970 aparecieron por primera vez las tarjetas amarillas y rojas, creadas justamente para evitar situaciones como la que protagonizaron Rattín y Kreitlein en Wembley.
Veinte años después llegó la jugada más famosa de la rivalidad. En los cuartos de final de México 1986, Diego Maradona abrió el marcador con el gol conocido como la Mano de Dios.
Después de un rechazo de Steve Hodge, el capitán argentino saltó junto al arquero Peter Shilton y desvió la pelota con la mano izquierda. Ni el árbitro tunecino Ali Bin Nasser ni su asistente advirtieron la infracción y el tanto fue convalidado, desatando una discusión que continúa casi cuatro décadas después.
Apenas unos minutos más tarde, el propio Maradona convirtió el llamado Gol del Siglo, dejando atrás a medio equipo inglés para sellar el triunfo argentino por 2-1.
La combinación de un gol ilegal y otro considerado por muchos como el mejor de la historia convirtió a ese partido en uno de los encuentros más recordados de todos los Mundiales y alimentó todavía más una rivalidad atravesada también por el contexto posterior a la Guerra de Malvinas.
La última gran polémica entre ambos llegó en la fase de grupos del Mundial de Corea-Japón 2002.
A los 44 minutos del primer tiempo, el árbitro italiano Pierluigi Collina sancionó penal por una supuesta infracción de Mauricio Pochettino sobre Michael Owen. David Beckham convirtió desde los doce pasos y marcó el único gol de la victoria inglesa, un resultado que terminó siendo determinante para la eliminación del equipo de Marcelo Bielsa en la primera ronda.
Con el paso de los años, aquella acción siguió siendo motivo de discusión. Pochettino sostuvo siempre que nunca llegó a tocar a Owen e incluso años después le mostró una fotografía de la jugada al exdelantero inglés, quien respondió con humor manteniendo su versión.
El actual entrenador de Estados Unidos también aseguró que, con la tecnología disponible hoy, el VAR probablemente habría anulado la sanción. Más de veinte años después, esa jugada continúa dividiendo opiniones y completa una lista de polémicas que forman parte inseparable de la historia entre Argentina e Inglaterra.















