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Una época de consensos transversales para aplicar las reformas económicas

El dato de inflación de octubre revelado el martes confirmó la instalación del régimen de alta inflación, un escalón preocupante, por la resistencia que parecen ofrecer los precios. Ayer, en el Panel de los Líderes, Marina Dal Poggeto advirtió que la "estabilización" en un promedio de 6,5% en los últimos meses puso todas las variables de la economía a converger con esa cadencia, en modo no homogéneo: salarios, precios, dólar.

La estrategia del Gobierno de tapar agujeros del bote con medidas paliativas mostró un importante consenso de la política y de los actores económicos. La iniciativa y la capacidad dentro del Gobierno para ejecutarlas se celebra tras años en donde las dificultades internas de la coalición cerraron filas con un contexto global adverso y desafiante.

Pero surgen datos de que los efectos de la contundencia de las medidas de emergencia pueden haberse diluido ya. Se ve en las reservas, el repunte del dólar, la persistencia inflacionaria. Afortunadamente, la luz en el túnel que los mercados internacionales creen ver en el aflojamiento de la inflación norteamericana y en un consecuente relax futuro de las tasas de la Fed, traen un eco en la recuperación de los bonos de esta semana. La menor chance de una fuerte recesión se expresa en mayores flujos a los emergentes. Algo -poco- hacia nuestro país.

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El desconcierto en el propio Gobierno, como lo dejó traslucir hace unos días el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, o la apuesta al meneado swap de monedas con China como tabla de salvación para las reservas, o los discursos de la vicepresidenta en contra de la política oficial revelan escasa capacidad de maniobra.

Mientras se adentrarse el desafiante proceso político, los sondeos de opinión pública revelan hartazgo social ante la falta de soluciones. Lo dijo Mariel Fornoni en el evento de El Cronista y Apertura, al referir a las opciones que ve sobre la mesa. No hay liderazgos blindados, sí demandas insatisfechas y búsquedas de opciones nuevas.

Hay una oportunidad que los analistas políticos ven en esa demanda. Aún puede saciarla este Gobierno, que es el de introducir reformas, tal vez radicales, en la economía. Quienes quieran sintonizar con esos anhelos deben escucharlo, ya que es transversal a los partidos y edades. Es una chance grande para el oficialismo o las opciones peronistas de poder hacerse con reformas económicas que impliquen administrar costos para evitar mayor caída de ingresos y más generaciones de pobres. Y por supuesto, dar vía libre al crecimiento.

La oposición lo sabe. Ella necesita que transcurran los tiempos electorales. O una profundización de la crisis. Lo cierto es que una economía en crisis no envejecerá bien.

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