Opinión

Perón y Milei: semejanzas y contradicciones

Desde que en 1916 se realizó la primera elección presidencial con la Ley de Voto Universal, Secreto y Obligatorio, la de Perón en febrero de 1946 fue la más disruptiva.

No fue consecuencia de una evolución a lo largo de un cuarto de siglo, como había sido la del radicalismo, sino que fue una irrupción de un nuevo actor social en octubre de 1945, que ganó una elección en forma arrolladora cinco meses después.

En contra de Perón se alineó entonces la totalidad de los partidos políticos, desde el comunista hasta los conservadores -que no lo hicieron formalmente pero sí de hecho-, pasando por el radicalismo, el socialismo y la democracia progresista. Los diarios nacionales apoyaron a esta coalición electoral, denominada "Unión Democrática". El sector agropecuario y la Sociedad Rural Argentina adoptaron una posición antagónica, al igual que la Unión Industrial Argentina (UIA) en el ámbito productivo. La postura pública de la intelectualidad y la Universidad de Buenos Aires también fue antagónica con el peronismo.

Massa viaja al FMI: el objetivo de u$s 10.000 millones y las medidas "probolsillo"

Argentina no podrá entrar a los BRICS y Alberto Fernández canceló su viaje a la cumbre de Sudáfrica 

Desde el punto de vista internacional, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética, las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, veían a Perón como un simpatizante del Eje.

Parecía imposible que un candidato tan débil en apoyos, pudiera alcanzar el triunfo. Sólo lo precedía una manifestación de aproximadamente 40.000 trabajadores en su apoyo en octubre del año anterior y la articulación de un partido político nuevo, sin antecedentes y formado por dirigentes aislados provenientes de fuerzas políticas preexistentes y gremialistas.

Pero sorpresivamente, el triunfo de Perón fue contundente, ganando en casi todo el país y quedando con amplias mayorías en las dos Cámaras.

Es que había tenido lugar una profunda transformación social gestada por el gobierno de facto que se había iniciado en junio de 1943. Los sectores dirigentes no habían percibido las consecuencias políticas que tendría el mismo. De ahí la sorpresa que tuvieron y los errores que cometieron frente al mismo.

La propuesta de Javier Milei, que alcanzó el primer lugar en las PASO del 13 de agosto, representa la ideología más opuesta a la que surge con Perón en 1946. Con él se inició una política que puso al Estado como actor central de la economía. Setenta y siete años más tarde, Milei propone todo lo contrario, es decir, la desaparición del Estado como actor relevante de la economía. Es un tipo de propuesta que no llegaron a hacer, en cuanto a su amplitud y entidad, Alsogaray en la segunda parte del siglo XX, Cavallo a fines del mismo o Macri a comienzos del XXI.

Pero Milei, como fenómeno político tiene semejanzas con Perón, en el sentido de la sorpresa que generó en el campo de la política.

Se trata de un candidato resistido en el campo económico y empresario por su extremismo e imprevisibilidad. Es criticado por todo el espectro político, desde el centroderecha representado por Juntos por el Cambio, hasta la izquierda, pasando por las distintas expresiones del peronismo. El sindicalismo peronista y los movimientos sociales no lo ven como un adversario, sino como un enemigo. En el mundo científico, artístico e intelectual predomina también el rechazo. En los medios de comunicación domina la crítica hacia él. En lo internacional genera resistencias generalizadas, al igual que en los organismos financieros internacionales y en Wall Street. Pero tiene la simpatía de las expresiones de la derecha antipolítica que representan figuras como Donald Trump o Jair Bolsonaro, aunque hoy no estén en el poder.

El futuro está abierto y Milei podrá ganar en primera vuelta, en la segunda o podrá ser derrotado en ambas. Podrá ser un efecto político duradero como Perón o también una expresión efímera en la política, que tras una derrota desaparezca del escenario. Pero, al igual que el líder del peronismo, el economista libertario ha generado un fenómeno político que le permite transformarse en el primer candidato más votado en las PASO para la elección presidencial en solo dos años, desde que fuera electo diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, en octubre de 2021.

Como sucedió hace setenta y siete años, los sectores dirigentes, pese a contar con más tecnología que hace ocho décadas, desde las encuestas de opinión hasta la inteligencia artificial, no supieron percibir el fenómeno que se estaba gestando.

La realidad es que quienes hoy tienen ochenta años -para los que el voto es voluntario- han vivido una Argentina en retroceso, con momentos de avance, aunque han sido los menos, más allá de las diferencias políticas e ideológicas.

Al cumplirse los cuarenta años del restablecimiento de la democracia, quienes votaron en 1983 por primera vez tenían entre dieciocho y veinticinco años. Antes de transcurridas las cuatro décadas siguientes, la Argentina frustrada y en retroceso ha generado la intención de abandonar el país más alta que registra la Argentina en toda su historia.

Cuando algunos esperaban que esta situación, agudizada por una inflación sin precedentes desde 1989 y un nivel de pobreza siete veces mayor que hace medio siglo, iba a producir estallidos violentos, la frustración y el rencor han tenido una expresión por la vía electoral.

Es demasiado temprano para pronosticar, pero sí puede intentarse significar los hechos que se están produciendo desde el punto de vista político y advertir su profundidad.

Como sucediera a mediados de los años cuarenta, el surgimiento de un fenómeno político disruptivo genera un fuerte rechazo de las expresiones dominantes, que se ven amenazadas en sus posiciones. El conflicto peronismo-antiperonismo predominó en la política argentina hasta nuestros días. Quizás se trate de evitar que vuelva a producirse un ciclo de esas características.

Temas relacionados
Más noticias de Perón
Noticias de tu interés

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.