Opinión

Ley ómnibus: exámenes, capacitaciones y transformación educativa

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La Ley Ómnibus que presentó el Gobierno nacional propone algunos cambios en el sistema educativo.

Examen obligatorio

En primer lugar, establece un examen obligatorio para todos los estudiantes al final de la secundaria, un término que a menudo evoca ideas de un filtro o prueba condicional para obtener el título.

Sin embargo, es esencial comprender que no se trata de un examen eliminatorio, sino más bien de una evaluación de relevamiento de información. En otros países, este tipo de exámenes determinan las oportunidades universitarias de los estudiantes, como el de la selectividad en España.

La recolección de información a través de evaluaciones al egresar no solo beneficia a los estudiantes al proporcionarles orientación sobre sus habilidades y competencias, sino que también ofrece al sistema educativo una valiosa herramienta para identificar áreas de mejora a nivel nacional: cuáles son los aspectos que no están incorporados, y qué provincias cuentan con debilidades y fortalezas para poder trabajar o compartir.

En definitiva, si se implementa correctamente, se trata de un paso hacia la transparencia y la adaptación continua. Los exámenes y las evaluaciones formales (llámense PISA o Aprender), son un dato, una foto. No es que sean la solución, pero son herramientas que permiten trabajar en la prevención y en el fortalecimiento.

Revalidación de título docente

En este sentido, en el proyecto de ley hay otra medida que se enuncia que también es positiva si se implementa bien, que es la revalidación de los títulos docentes cada cinco años, plazo amplio para encarar la propia actualización profesional a través de las instituciones donde se desarrollan tareas, o a través de programas que el Estado debería brindar o facilitar.

Este enfoque, presente en diversos países, reconoce la importancia de la actualización constante en un entorno educativo en evolución.

En Finlandia, por ejemplo, requieren la revalidación docente cada dos años, destacando la necesidad de que los educadores se mantengan al día para proporcionar una educación de calidad. Tuve la oportunidad de estar en dicho país, y si bien no es un modelo replicable al 100% por razones culturales y de madurez de los sistemas, algunas acciones han dado muestra de eficacia y fueron esenciales para la transformación del sistema.

Estimular la curiosidad

Por otro lado, la discusión sobre la desvalorización de la cultura general también se entrelaza en el análisis. La formación integral y la estimulación de la curiosidad de los estudiantes son elementos cruciales que deben ser reintegrados en la educación.

La escuela tradicional aplacó la curiosidad, la apagó. Muchas veces cumple con un propósito y con un modelo que se conforma con que los alumnos repitan conocimientos. Uno como educador no solamente transmite contenidos generales y experiencias, sino que sobre todas las cosas transmite pasión.

En este sentido, es necesario que los educadores puedan actualizarse en áreas que no son de su competencia directa, pero que son importantes para aprender a trabajar colaborativamente: con pedagogos, psicólogos, neurocientíficos, arquitectos tecnólogos, es decir, las más diversas miradas y actores.

Con esa concepción también podemos pensar en una educación eficaz mientras se asegura a las escuelas como lugar de aprendizaje en entornos de bienestar.

Del mismo modo, la integración de la tecnología en la educación es inevitable, pero debe ser tratada como una herramienta adicional y no como una solución única. Establecer marcos de convivencia tecnológica en las escuelas, que definan momentos y contextos para su uso, es crucial para maximizar su potencial sin distraer del aprendizaje.

Transformación educativa

Como educadores, debemos darle la bienvenida a los proyectos que abran diálogos necesarios sobre la transformación educativa, siempre y cuando busquen la mejora del sistema.

La implementación cuidadosa de estas medidas, como la medición de los aprendizajes adquiridos, la consideración de la formación integral y la actualización constante de los docentes, son pasos cruciales para garantizar un sistema educativo sólido y adaptado a las necesidades del mundo actual.

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