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En Wall Street empezó a cambiar algo importante. Después de meses donde el trade dominante fue “comprar emergentes” para aprovechar tasas altas y expectativa de baja de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed), ahora los grandes bancos empiezan a ponerse mucho más selectivos. Y el último informe de Bank of America (BofA) muestra exactamente eso.
La entidad financiera más grande de Estados Unidos sigue con su valoración positiva sobre la Argentina, pero ya no de cualquier manera. El banco no recomienda hoy una apuesta agresiva al peso, tampoco una carga fuerte de bonos soberanos hard dollar y mucho menos una exposición a acciones locales. La jugada favorita pasó a ser comprar BONCER 2028 para cubrir simultáneamente el riesgo cambiario.
Detrás de esa recomendación aparece una lectura muy específica sobre cómo cambió el escenario global y qué lugar ocupa hoy la Argentina dentro de ese nuevo mapa financiero.
La tesis principal de BofA es que el mercado todavía no terminó de dimensionar un riesgo creciente y es que la inflación global vuelva a complicarse y obligue a la Fed a mantener tasas altas durante más tiempo o incluso endurecer nuevamente su política monetaria.
El banco cree que el petróleo alto por el conflicto en Medio Oriente puede empujar la inflación global y generar un escenario especialmente incómodo para emergentes. Porque el verdadero problema para estos mercados no son solamente tasas altas en Estados Unidos, sino la combinación de tasas altas con un dólar fuerte.
Ahí es donde empieza a entenderse por qué BofA cambió la manera de posicionarse en la Argentina.
El trade
Durante gran parte del último año, el gran negocio financiero fue hacer carry trade: aprovechar tasas reales extraordinarias mientras el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable. Pero ahora el banco empieza a mostrar una mirada mucho más prudente sobre el frente cambiario argentino. De hecho, el informe afirma explícitamente que el peso “luce algo caro en términos reales”.
Lo que el BofA dice, en términos simples, es que gran parte de la apreciación real del programa económico ya ocurrió. Y aunque siguen constructivos en lo que respecta a lo financiero en Argentina, prefieren evitar quedar totalmente expuestos a una eventual corrección del tipo de cambio si el contexto global empeora. Por eso aparece el BONCER 2028 cubierto contra dólar como la estrategia ideal.
El razonamiento del banco es que la Argentina todavía ofrece uno de los carry reales más atractivos del mundo emergente, pero consideran que hoy conviene separar dos apuestas distintas:
- por un lado, aprovechar las tasas reales extraordinariamente altas;
- y por otro, protegerse frente a posibles episodios de tensión cambiaria o risk-off global.
En la práctica, replicar la estrategia implica comprar el BONCER 2028, un bono ajustado por CER, y simultáneamente cubrir el riesgo cambiario mediante futuros de dólar o instrumentos financieros atados al tipo de cambio.
¿Para qué sirve eso? Para quedarse con lo que Wall Street hoy considera el verdadero atractivo argentino: la compresión de tasas reales. BofA proyecta que los rendimientos reales de estos bonos podrían bajar desde niveles cercanos al 9% hacia una zona de 6% o 7%.
Eso es clave porque cuando las tasas reales bajan, el precio del bono sube. Entonces el inversor no solo gana por el rendimiento indexado a inflación, sino también por apreciación del capital. Y ahí aparece otro dato importante: el banco cree que todavía queda recorrido para ese rally.
¿Por qué? Porque esperan que continúe el superávit fiscal, que el Gobierno siga con la acumulación de reservas y que lentamente empiece una transición desde una política exclusivamente enfocada en desinflación hacia otra más orientada al crecimiento económico.
Consultado por El Cronista, Fernando Ibarra, analista en Emerald Capital, dijo que la apuesta del BofA por ese bono en particular se debe a las tasas reales positivas en torno al 8% anual que ofrece la Argentina para ese plazo (muy superiores a países de la región).
“El trade consiste en posicionarse en este BONCER 2028 que paga inflación +8% anual y cubrirse simultáneamente al riesgo cambiario a través de contratos de dólar futuro”, explicó el experto.

De esta manera, el gigante de Wall Street asumiría tasas cercanas al 26/27% frente a una inflación proyectada en torno al 32% refuerza el atractivo a armar este tipo de carry una vez cubierta la exposición cambiaria.
“El escenario base del BofA es desinflación gradual más la mejora fiscal y acumulación de reservas. Si eso ocurre, las tasas reales bajan y el BONCER sube por precio, además del carry”, concluyó Ibarra.
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