ANÁLISIS

Las mentiritas del señor Fernández

Carlo Lorenzo Filipo Giovani Lorenzini, más conocido como Carlo Collodi, publicó una de las novelas más leídas de la literatura universal. En 1882 en Italia, el periódico Giornale per i bambini, publicaba 'Storia di un burratino', más conocida como 'Pinocho'.

A este personaje, de fama mundial, le crecía la nariz cada vez que mentía. Y hasta en una ocasión a Pinocho comenzaron a crecerle orejas de burro, se transforma en un asno y empieza a rebuznar. Finalmente termina en una compañía de payasos haciendo piruetas circenses, triste destino...

La mentira está concebida como un pecado en muchas religiones. Para la psicología la mentira es una elaboración, más compleja y consciente en su construcción, que la verdad. Para la Justicia, en el caso de una declaración testimonial, es un delito.

El presidente Alberto Fernández nos mostró la prueba flagrante de su pacto de impunidad con la vicepresidenta Cristina Kirchner.

A aquel acuerdo sellado en el departamento de Juncal y Uruguay, en el cual la ex presidenta lo nominaba su candidato a presidente, le faltaba una prueba documental. Ahora la tenemos, elocuente e indigna.

El presidente Alberto Fernandez pudo haber presentado un escrito cuando fue convocado a declarar en el juicio por el direccionamiento de obra pública en favor del empresario Lazaro Baez. No lo hizo. Decidió presentarse presencialmente y dejar el registro fílmico que permita contraponer sus dichos actuales, que sostienen la inocencia de Cristina, con las innumerables declaraciones previas al pacto, en las que admitía la corrupción del gobierno kirchnerista.

"A mi el procesamiento de Cristina me llamó la atención. No es responsable el presidente, ni los ministros por los requerimientos que se introducen en el presupuesto", dijo esta semana ante el tribunal.

El fiscal Diego Luciani intentó interrogarlo sobre esas contradicciones. Le expuso una declaración del año 2016 en la que Fernández afirmó: "me hace mucho ruido que todos los hechos hayan ocurrido en Santa Cruz. Cristina debió dar explicaciones por Lazaro Baez...no quiero que se robe más en la Argentina".

Los jueces del tribunal le evitaron al Presidente la incomodidad de responder el requerimiento del fiscal Luciani. La pregunta no es pertinente, sostuvieron.

La ofrenda a Cristina ya estaba hecha. Cada una de sus palabras en la declaración estuvieron dirigidas a ella.

No fue un escrito en una hoja de papel. Era el mismo, en una declaración oral que recorrería todos los medios de comunicación convalidando la inocencia de su jefa, en sede judicial.

Quedó perfectamente claro que la sumisión de Alberto a Cristina es total y que no cambiará de aquí a fin del mandato, aunque algunos se empeñen en imponer la idea de su independencia.

Lo dijo sin titubear el Presidente en un acto de campaña: "Cristina y yo somos lo mismo". A confesión de parte relevo de prueba.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) los encuentra en un escenario de confrontación.

Cristina Kirchner no está dispuesta a convalidar el ajuste.

Quienes tuvieron acceso al contenido de lo que presentará el ministro de Economía, Martin Guzman, con la anuencia del Presidente Fernández, sostienen que el parate es brutal. Incompatible con cualquier rédito electoral en 2023. Ese es el nudo del conflicto, no un eventual acuerdo con el FMI.

Cristina necesita de los fueros porque el escenario judicial sigue siendo sombrío. Por eso exacerba la radicalización que le permite conservar ese núcleo duro que reside en el conurbano bonaerense.

El 2023 la encontrará nuevamente candidata en ese distrito que vuelve a elegir senadores como en 2017. Por eso Máximo Kirchner está estudiando la posibilidad de desacoplar la elección provincial de la nacional y no atar así sus candidaturas a una boleta presidencial que hoy aparece perdedora.

Para ello necesita pasar el proyecto de ley por la legislatura bonaerense.

Esa conveniencia política es de corto plazo. Lo que subyace es un viejo anhelo de Juntos por el Cambio: "desconurbanizar" las elecciones presidenciales. Más conveniente para la oposición que para el peronismo en cualquiera de sus versiones.

El mensaje para Alberto Fernández y sus aspiraciones reeleccionistas es claro. "Si nosotros desdoblamos la elección, vos Alberto trabaja para ganarte la tuya a ver si tenes los votos". Pura especulación política en medio de una crisis tan profunda como preocupante.

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