¿Cuentan hoy los directorios con un marco común y coherente que les permita ejercer una supervisión efectiva del riesgo, el control interno y la estrategia en un entorno donde las expectativas de gobierno corporativo son cada vez más fragmentadas?
En marzo de 2026, el Committee of Sponsoring Organizations of the Treadway Commission (COSO) publicó el Corporate Governance: Guiding Principles for Board Oversight (https://www.coso.org/corporate-governance-guiding-principles), un documento que busca ofrecer a los directorios un marco claro y práctico para evaluar si su modelo de gobierno corporativo sigue siendo fit for purpose en un entorno de creciente complejidad, escrutinio regulatorio y presión de los diferentes grupos de interés. Esta nueva publicación articula un conjunto claro de principios guía de gobierno corporativo a nivel de directorio, construidos sobre la sólida trayectoria de COSO en materia de gestión de riesgos, control interno y supervisión. Su propósito es ofrecer un punto de referencia común en un escenario donde las expectativas sobre el gobierno corporativo suelen ser heterogéneas y, en muchos casos, inconsistentes. Este enfoque refleja la convicción de que una gestión de riesgos y un sistema de control interno efectivos no operan de manera aislada, sino que se integran y fortalecen dentro de un entorno más amplio de gobierno, moldeado por la supervisión del directorio, la rendición de cuentas, la calidad de la información y la cultura organizacional.
A diferencia de otros marcos más normativos, esta publicación adopta un enfoque principista y no prescriptivo. COSO propone 12 principios de supervisión desde el directorio, concebidos como un punto de referencia común, aplicable a distintos tipos de organizaciones, jurisdicciones y estructuras de propiedad. El objetivo no es imponer un modelo único de governance, sino ayudar a los directorios a reflexionar de manera estructurada sobre cómo se articulan la estrategia, el riesgo, la cultura, el liderazgo y la rendición de cuentas en la práctica.

Los principios abarcan, entre otros aspectos, la estructura y esquema de evaluación del directorio, su composición, liderazgo y efectividad, la alineación entre propósito, valores y cultura, la supervisión de la estrategia y el desempeño a largo plazo, el rol del consejo en stakeholder engagement, la sucesión y evaluación del liderazgo ejecutivo, así como la integración de la gestión de riesgos, el control interno y la tecnología en la agenda del board. Este enfoque integral refleja la evolución del rol del directorio desde una función predominantemente reactiva hacia una capacidad estratégica clave para la creación y protección de valor sostenible.
Un aporte especialmente relevante del documento es su énfasis en la coherencia del sistema de gobierno. COSO subraya que la efectividad de la supervisión no depende de prácticas aisladas, como la existencia de comités o políticas formales, sino de cómo las distintas responsabilidades del directorio se conectan y refuerzan entre sí en la toma de decisiones, en los flujos de información y en la asignación de responsabilidades.
Desde una perspectiva comparada, estos principios guía dialogan de manera natural con las expectativas de los principales mercados de capitales y de los inversores institucionales globales. La atención al largo plazo, a la cultura y al riesgo estratégico es consistente con las guías de los principales mercados de capitales (NYSE, NASDAQ) y con las posiciones de grandes gestores de activos, que hoy evalúan la calidad del gobierno corporativo como un determinante central de la resiliencia y el desempeño futuro de las compañías.
Para directores profesionales y ejecutivos C‑level, el mensaje es claro: el gobierno corporativo ya no puede entenderse como un ejercicio de cumplimiento formal. En un contexto de disrupción tecnológica, cambios regulatorios y mayor sensibilidad social, la supervisión efectiva desde el directorio se consolida como una ventaja competitiva.
En definitiva, las nuevas guías de COSO invitan a los directorios a reflexionar críticamente sobre la coherencia y efectividad de su sistema de gobierno. Más que establecer respuestas únicas, proponen un marco para repensar cómo se articulan la supervisión, la toma de decisiones, la gestión del riesgo y la creación de valor de largo plazo. En definitiva, un ejercicio que desde el directorio se consolida como un factor clave para fortalecer la confianza, la resiliencia y la sostenibilidad de las organizaciones.














