PANORAMA BONAERENSE

La fiesta radical llena de preguntas al PRO, y Florencio llega... ¿a pelear contra quién?

El sábado Manes será ratificado como precandidato a diputado por la UCR. Mientras, el PRO busca resolver las diferencias por las listas. Randazzo esta vez llega sin la posibilidad de una ambulancia, pero a disputar votos a un peronismo kirchnerista al que le faltan definiciones.

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El sábado, cuando los convencionales radicales se junten en La Plata en la primera reunión oficial del máximo organismo partidario, Facundo Manes dará el sí oficial y será ratificado como candidato a diputado nacional por la Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires para competir contra los candidatos que presentará el PRO en ese mismo territorio, Jorge Macri y Diego Santilli.

Será una fiesta. Es que desde hace mucho tiempo, cuando Fernando De la Rúa era el candidato de la Alianza que le ganó a Graciela Fernández Meijide la gran interna de la Alianza, que no tenían una figura de tanta convocatoria. A diferencia de aquel ex presidente, que venía acompañado de una gran gestión personal y política en la Ciudad de Buenos Aires, Manes es un disruptivo, que no viene de las entrañas partidarias ni tiene estructura ni antecedentes en la materia.

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Para llegar hasta este lugar hubo un gran trabajo de su hermano, Gastón, quien hizo de "traductor oficial" de las presiones, pedidos y sugerencias que le acercaban desde la política tradicional. Primero, para que prestara su nombre en una campaña y luego, para ser candidato.

Manes, Facundo, no estaba del todo convencido. Sabía que la única manera de transformar el país era a través de una Presidencia, pero no de una diputación. Sin embargo, cuando decidieron que Gastón iría como primer convencional partidario acompañando a Maximiliano Abad, ya estaba todo decidido. "Nunca pedimos un operativo clamor", dicen en su entorno.

Seguramente la Convención será una fiesta, con mensajes desde todos los sectores de la Provincia, la Ciudad de Buenos Aires y el país. Todos los radicales saben que con Manes en una boleta le llenan de preguntas la sede porteña del PRO, que nunca se esperó semejante reacción de su socio en Juntos por el Cambio y todavía no entiende por qué un grupo muy importante de intendentes se resiste a su diseño político.

Horacio Rodríguez Larreta, Santilli, Cristian Ritondo y María Eugenia Vidal hacen día a día un verdadero ejercicio de convencimiento para que los que aún se resisten depongan sus reparos. "Tendrían que haber empezado mucho antes", coinciden todos, inclusive los que terminarán aceptando la llegada de Santilli como candidato bonaerense.

La foto que la semana pasada se tomaron en Tres de Febrero los intendentes Diego Valenzuela, Néstor Grindetti y Julio Garro con una veintena de dirigentes "territoriales" terminó de quebrar la paz que siempre reinaba en el PRO. Al día siguiente, los tres jefes comunales se juntaron con Jorge Macri para explicarle por qué habían abandonado la postura de no intervención porteña sobre los asuntos bonaerenses.

Ahí, el intendente de Vicente López reconoció que ya no había una empatía política entre los presentes y que había quedado en un lugar que no quería en la discusión. Ahí fue que todos le explicaban que ese proceso era con él, y no sin él. Por supuesto, Jorge Macri no lo creyó. Lo que expuso fue de tal magnitud que todos quedaron sin respuesta. O si la dieron, no quedó muy clara.

El lunes el intendente de Vicente López fue a ver al jefe de la maniobra. La reunión con Rodríguez Larreta fue de las más largas que ambos hayan tenido. No trascendió nada. Si algo se filtraba ambos quedaban autorizados para acusar al otro de esa filtración.

Sin embargo, quedó en claro que hubo una tregua de diez días, que puede ser menos según el torbellino de las negociaciones. El porteño, intentando convencer a todos para su plan. El segundo, quedándose quieto y ratificando su postulación. Ninguno gana.

Emilio Monzó, quien ya había hablado con Manes porque se sintió no contemplado por Gustavo Posse en el acuerdo que habían trazado en 2020, escuchó del alcalde porteño un ofrecimiento no menor. Le devolvían el Ministerio de Gobierno que ocupó hasta 2015, cuando se fue a presidir la Cámara de Diputados de la Nación. Aún no contestó.

Posse, en cambio, también siente que algo se quebró en su esquema, además de la salida de Monzó. Ni Martín Lousteau ni Emiliano Yacobitti ya están con él en su campaña para ser diputado nacional o conducir el radicalismo.

Sugestivamente, presentó declaraciones ambiguas. Primero se manifestó en contra de soluciones que no sean surgidas desde la Provincia para Buenos Aires. Días después habló que el AMBA es parte del territorio, con lo que fue interpretado como la apertura de una posibilidad para Santilli. La candidatura del intendente de San Isidro, en definitiva, provocaría una nueva ruptura con el radicalismo. Quizás Federico Storani y Juan Manuel Casella lo convenzan de acordar con el neurocientífico.

LA LLEGADA DE FLORENCIO Y LA FALTA DE CANDIDATOS DE TODOS

Hasta que Florencio Randazzo no ratificó su candidatura a diputado nacional nadie lo tenía en cuenta y relativizaban su capacidad electoral, como mínimo. Lo que todos presumían era su capacidad de daño.

Cuando el domingo leyeron Clarín, en el oficialismo se sumó otro inconveniente. Porque hace cuatro años compitió contra Cristina Fernández de Kirchner. Ahora deberá hacerlo contra... Nadie lo sabe. Lo único que tiene en claro el Frente de Todos que ni Victoria Tolosa Paz, ni Daniel Scioli, ni Martín Insaurralde ni Malena Galmarini cubren las expectativas que abarcaba la ex presidenta en aquella oportunidad.

Los perokirchneristas del conurbano se entusiasman por el poco nivel de conocimiento que posee Randazzo en muchísimos municipios. Moreno, La Matanza, Malvinas Argentinas, Florencio Varela, Merlo, Morón, entre otros, son lugares donde en la última elección, con el apoyo del Movimiento Evita incluido, rondó los cuatro puntos. En toda la Provincia sacó 5% de los votos.

Pero ahora, por más que esté más débil desde lo estructural, todos analizan que de que cada diez votos que consiga, 7.5 se los saca al peronismo kirchnerista.

El problema que tiene ahora Randazzo es que no puede salir con una "ambulancia" para rescatar heridos de los otros espacios. Como todas las monedas están en el aire, nadie quiere perder su lugar para lanzarse a una aventura.

El Peronismo Republicano, que aún no terminó de decidir qué hará en Juntos por el Cambio, está tironeado por algunos de sus referentes para que se decidan a trabajar con "el flaco". Jesús Cariglino, Claudia Rucci, Luis Acuña, entre otros, ya no creen en un futuro cambiemista. Miguel Angel Pichetto, en tanto, no logra convencer a Mauricio Macri de lo vital que es para su construcción futura un peronismo fuerte dentro del espacio mientras que Joaquín de la Torre continúa sin hablar públicamente pero sin dar demasiadas pistas de cambios. 

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Comentarios

  • GR

    Gustavo Rivas

    02/07/21

    No me va.
    Si hay internas prefiero a Monzo, Santilli o Espert, en ese orden.
    Manes me parece un profesional CAPAZ y HONESTO, pero sus aires de vedettismo no me van, no es Konrad Adenauer, y me acuerdo cuando no quiso ser candidato de Cambiemos "PORQUE NO IBA PRIMERO" en la lista ...

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