OPINIÓN

El Mundial de Qatar y el manual contra las malas palabras

Análisis y críticas de las recomendaciones del INADI para la cobertura del Mundial de Qatar 2022 y una pregunta: ¿Por qué son malas las malas palabras?

Las mejores obras trascienden en el tiempo llevadas de la mano talentosa de sus autores. Otras (no tan convocantes) permanecen sumergidas en los catálogos de las librerías a la espera de algún eventual rescate.

Es muy prematuro vaticinar el futuro de las "Recomendaciones para la cobertura del Mundial de Fútbol Qatar 2022", reciente obra conjunta entre el "Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo" (INADI) y la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual.

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En su introducción, siguiendo una línea vertical de principios, se declara que: "Frente a las formas que adoptan algunas coberturas, en vivo y muy extensas, y ante la necesidad de proveer información específica, es preciso tomar algunos recaudos para que en la inmediatez y el frenesí del trabajo no se vulneren derechos".

El INADI compartió una serie de recomendaciones para cubrir el Mundial de Qatar 2022.

Y, a renglón seguido, se agrega: "la Defensoría del Público, en su rol de protectora y promotora de los derechos de las audiencias, ofrece algunas herramientas para que comunicadores y periodistas que trabajan relatando, en móviles, o comentando en piso, puedan desarrollar su tarea de modo más sencillo".

LAS 19 RECOMENDACIONES

La temática abordada por este "manual de buenas prácticas" abarca los siguientes capítulos: A) Racismo y xenofobia; B) Violencia en el juego; C) Discriminación y D) Género y diversidad sexual.

  1. Al referirse a la comunidad afro no se utilice la palabra "negro" o la construcción "piel oscura" o similares, y en su lugar se use la denominación "afro" o "afrodescendiente".
  2. NO vincular la palabra "negro" a hechos negativos o a prácticas ilegales y clandestinas.
  3. Evitar la utilización de referencias étnicas de manera discriminatoria, peyorativa, poco precisa e irrespetuosa de las personas y de la diversidad cultural de sus identidades.
  4. Evitar la discriminación étnico-racial a través de comentarios basados en generalizaciones y estigmatizaciones.
  5. Evitar generalizaciones basadas en prejuicios acerca de las distintas religiones, creencias, cultos o nacionalidades que reproducen imágenes simplistas, espectacularizantes y criminalizantes.
  6. NO avalar ni promover situaciones de violencia sobre árbitros/as, asistentes y cuerpos técnicos de los equipos. Evitar la difusión de imágenes violentas en las tribunas tales como patadas, disturbios, banderas o invasiones al campo de juego.
  7. NO evaluar positivamente jugadas que impliquen acciones malintencionadas y/o lesiones al rival.
  8. NO promover o reproducir cánticos o comentarios agraviantes de las parcialidades de los equipos.
  9. NO utilizar un lenguaje belicista, evitando comparaciones que refieran a enfrentamiento, guerra o a un escenario de dramatismo irresoluble.
  10. Promover enfoques respetuosos de las diversidades corporales y evitar burlas y estigmatizaciones basadas en el aspecto físico.
  11. NO utilizar adjetivaciones o comentarios para descalificar el desempeño basados en la edad o discapacidad de las personas.
  12. NO realizar comentarios patologizantes o que incluyan categorías de salud mental como descalificación de conductas de deportistas, árbitros/as, asistentes y cuerpos técnicos de los equipos y simpatizantes.
  13. NO incurrir en metáforas de animalización estigmatizante.
  14. Cuando se realicen referencias sobre la orientación sexual y/o identidad de género de la persona que practica el deporte sea de un modo inclusivo y respetuoso de derechos, teniendo siempre en cuenta la identidad autopercibida por esa persona y el modo en que decide ser nombrada. Si estos comentarios no tienen interés informativo, se sugiere evitarlos.
  15. NO utilizar estereotipos basados en atributos preconcebidos de las masculinidades.
  16. Evitar descalificaciones o estereotipos basados en el género al momento de referirse al desempeño de árbitras o asistentes.
  17. Evitar descalificaciones o estereotipos basados en el género al momento de referirse a la actividad de periodistas mujeres, trans o travestis.
  18. Evitar comentarios y la difusión de imágenes sexualizantes y/o cosificantes sobre las mujeres que concurran al estadio.
  19. Incluir en las coberturas los recursos necesarios para garantizar la accesibilidad de las personas con discapacidad. (Art. 66 Ley N°26.522).

Victoria Donda.

Cada recomendación va unida a modelos de expresión a modo de ejemplos positivos y negativos, entre ellos:

  • "Es un tigre recuperando pelotas" versus "Esa hinchada se comporta como monos" o "son unos burros".
  • "Este jugador se reconoce como parte de los pueblos originarios" versus "Las declaraciones del jugador fueron las de un indio, no se entendió nada".
  • "La violencia no debería ser parte del juego" versus "El rival es el enemigo dentro del campo de juego".

LAS CRÍTICAS AL CUADERNILLO DE 21 PÁGINAS

Siguiendo el hilo del comienzo de esta nota, otra alternativa para sellar la suerte o desgracia de una obra puede observarse a través de las críticas que recibe.

El periodista Ernesto Tenembaum le comentó al diario La Nación: "Se trata de una "pavada de mononeuronales" (que tiene una sola neurona), no tiene lógica y hay gente que cobra por esto, para cualquiera que trabaje seriamente contra la discriminación, el documento sirve para que sea ridiculizado".

Por su parte, Adriana Amado, doctora en Ciencias Sociales y analista de medios, dio su opinión al diario Clarín: "Antes que discutir la utilidad del manual, deberíamos preguntarnos si los demás publicados por estos organismos públicos generaron alguna modificación en la sociedad. Las recomendaciones parten de un diagnóstico erróneo y exagerado que no soluciona el problema".

Y apunta: "El lenguaje tiene un rasgo de simbolismo. La violencia tiene un componente lingüístico pero por cambiar la lengua no se resuelve la violencia. Con esto quiero decir que se sobrevaloran las palabras, asignándoles un poder mágico que no tienen".

En tanto, la interventora del INADI, Victoria Donda Pérez dio su explicación en un reportaje con radio Delta: "Buscamos desarmar el andamiaje cultural violento de discriminación y racismo, podemos cambiarlo. No es una boludez darle sentido a las palabras". Y agregó: "Es un aporte para una comunicación más democrática e inclusiva. La guía no es para la gente que va a la cancha, es para comunicadores".

LAS MALAS PALABRAS: DE BORGES A FONTANARROSA

El célebre escritor Jorge Luis Borges (1899-1986), fue autor del ensayo "El Idioma de los Argentinos" (1927), galardonado en 1929 con el Segundo Premio Municipal, en los inicios de su batalla lingüística contra el "coloniaje idiomático".

En 1933, ante la sorpresiva prohibición de la obra vanguardista "Carine ou la jeune fille folle de son âme" ("Carina o la joven loca por su alma"-Teatro Odeón) lanzó su mirada crítica: "La cultura argentina reside meramente en el elogio de las sanas costumbres y en vigilarse para no articular malas palabras. Fiel a esta segunda superstición, la Inspección de Teatros ha decretado que los oídos familiares porteños no serán injuriados otra vez por las palabras malsonantes que obstruyen cierta incriminada pieza de Crommelynck. El pudor municipal es maravilloso, si tenemos en cuenta que esas palabras son el imprescindible repertorio de toda conversación argentina, que se desmoronaría sin ellas en la mudez o en el vago vuelo político o en el "este" inicial y el "¿qué me dice?" y otros expletivos afines". (Extracto de lo publicado en el diario Crítica de Buenos Aires, 16 de junio de 1933).

Roberto "Negro" Fontanarrosa (1944-2007), escritor, dibujante y humorista rosarino, nos legó a los hispanoparlantes un invaluable aporte para el debate: ¿Por qué son malas las malas palabras? ¿qué actitud tienen? ¿quién las define? ¿Le pegan a las otras palabras? Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física. No es lo mismo decir que una persona es tonta (o zonza), a decir que es un pelotudo. Tonto puede incluir un problema de disminución neurológico, realmente agresivo. El secreto de la palabra "pelotudo" está en la letra "t".

Y concluyó: "Lo que yo pido es que atendamos la condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabras". (Disertación en el "III Congreso Internacional de la Lengua Española", Teatro El Círculo, Rosario, 2004).

EL CONTROL DE LOS MEDIOS Y LA ÉTICA PERIODÍSTICA

Desde muy antiguo, la relación entre periodismo y Estado ha sido un camino difícil de transitar. A lo largo de la historia, regímenes autocráticos (de un extremo al otro) fueron tentados para ejercer un estricto control sobre los medios de prensa y la opinión publicada.

Este fenómeno también se verificó en sistemas proclamados de antemano como democráticos aunque débilmente ensamblados.

Un mundial de fútbol organizado por la FIFA representa una inmejorable vidriera que convoca a miles de millones de fanáticos, auspiciantes y consumidores.

Para atraer a las múltiples audiencias globales será prioritario enviar mensajes verdaderos e inequívocos a favor de la deportividad, respeto, tolerancia y paz social, sin omitir o maquillar lo ocurrido dentro y fuera de los estadios.

La ética periodística exige entre otros consagrados deberes: respetar y fomentar la diversidad, evitándose reproducir prejuicios, generalizaciones, estereotipos, estigmatizaciones u observaciones provocativas de cualquier clase respecto de grupos minoritarios y colectivos vulnerables.

"El buen gusto es un valor periodístico, por lo que la estridencia innecesaria, la vulgaridad y la morbosidad son actitudes a evitar". (Código de Ética-Foro de Periodismo Argentino-FOPEA-2020).

Más allá del menú de recomendaciones de ocasión, para comprender la problemática actual es indispensable revalorizar el rol de la palabra, convirtiendo al aprendizaje en un emblema tanto individual como colectivo.

A diferencia de las acciones humanas, las palabras no son buenas ni malas en sí mismas. Su valor simbólico depende de la credibilidad del interlocutor de turno y el contexto donde se transmiten, pronuncian o escriben, siempre que se garantice la libertad de expresión. 

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