El “efecto sandwich” sigue golpeando a familias y empresas. A pesar de la desaceleración del IPC, los gastos fijos de los hogares avanzan sustancialmente por encima de la inflación general y de los salarios. En el caso de las empresas industriales, los costos de los servicios públicos (luz y gas) suben muy por arriba de la inflación de bienes, que a su vez va muy atrás del IPC y los salarios.
Según el Indec, desde diciembre de 2023 (incluido) hasta agosto de 2026, el IPC aumentó 336%, mientras que las tarifas de los servicios públicos (“vivienda, agua, electricidad, gas”) aumentaron un 638%, los servicios regulados 536%, los colegios privados un 467% y la telefonía celular e internet un 452%. El salario privado registrado, en tanto, se ajustó por detrás de la inflación: el poder adquisitivo era en junio pasado (último dato) 3,4% menor que en noviembre de 2023.
Con ese drástico ajuste de precios relativos, los servicios públicos pasaron de representar un 5% del presupuesto de las familias antes de Milei a un 15% en la actualidad. Al recorte del ingreso disponible después del pago de gastos fijos se suma el impacto de la carga del endeudamiento de los hogares. Según el BCRA, hoy el 25% de la masa salarial registrada se destina a pagos de deuda de préstamos personales, tarjetas, prendarios e hipotecarios, mientras que en abril de 2024 era el 10%.
Entre pago de tarifas y deuda, el 40% del ingreso de los hogares ya tiene destino asignado al comenzar el mes, mientras que esos gastos antes eran el 15%. No hay plata... para el supermercado, la compra de indumentaria, calzado o el consumo masivo en general.

Esa dinámica de ajuste de precios relativos de un plan de estabilización que todavía no terminó de estabilizar sigue en marcha. Entre agosto de 2026 y agosto de 2025, el IPC aumentó 33,5%, mientras que el transporte público subió 52%; combustibles, 50%; “vivienda, agua, electricidad y gas”, 49,1%; educación, 40%; y tarifas de celular e internet, 38,6%.
En el último año, ese ajuste se produjo en el contexto de un salario real que cayó 3,2% en el sector privado registrado (junio 26/junio 25, Indec) y 7,5% en el sector público nacional, con una pérdida de 126.000 empleos asalariados privados registrados (SIPA). Es lógico que se haya disparado la morosidad y que, junto con la disparada de las tasas, el crédito se haya frenado.
En las empresas, el impacto del “efecto sandwich” pulveriza la rentabilidad y pone en jaque a los sectores más expuestos a la competencia externa. Desde el inicio de la gestión Milei, los precios de los “productos transables” asociados al tipo de cambio actuaron como ancla, corriendo por detrás de la inflación.
En el último año ese proceso se acentuó: las tarifas de electricidad y gas de las empresas –potenciadas por el impacto de la guerra de Irán– subieron más del 100%, el IPC 33,5% y los salarios unos puntos menos, mientras que los precios de los electrodomésticos aumentaron 24%, los autos 19% y las prendas de vestir y el calzado 11%, todos sectores con fuertes caídas de ventas y mayor competencia importada.
En el primer año del mandato de Milei, las empresas industriales contaban con un colchón anterior de márgenes de ganancias muy elevado, producto del acceso al dólar oficial barato con cepo, brecha cambiaria, salarios reales en el piso, tarifas subsidiadas y remarcaciones por arriba de la inflación.
En el último año, ya sin colchón, aceleraron el ajuste, los despidos y cierres. “Se profundiza el efecto sándwich: las empresas venden menos, enfrentan costos crecientes y tienen cada vez menos margen de trasladarlos a precios. El tipo de cambio y la tasa de interés, con el torniquete financiero, potencian el efecto para las Pymes”, dice Diego Coatz, en el último informe de la consultora I + D.
“En el último año, la industria acumula una caída de 53.000 empleos y 93.000 si se suman los indirectos. Proyectamos una pérdida total de 100.000 empleos directos e indirectos industriales en 2026”, agrega.

Martín Rappallini es dueño de Cerámicas Alberdi, industria proveedora de la construcción, que está 20% abajo de 2023 y con 65.000 empleos registrados menos. El titular de la UIA cuenta que la venta de ladrillos –posee una fábrica en Rosario– cayó 40%, un insumo directamente vinculado con la obra privada y, en especial, con el mercado de refacción de los hogares. No hay ingreso disponible, y los que guardan dólares en el colchón no están dispuestos a sacarlos a estos precios en dólares.
A propósito de la UIA, circula entre los industriales un libro (“The New China Playbook, beyond socialism and capitalism”) de la economista china-británica Keyu Jin, exfuncionaria del FMI, que analiza la receta del éxito comercial del gigante asiático.
La tesis es que China desacopló a los sectores industriales (transables) derrumbándoles los costos (impositivos, energéticos, de insumos básicos –acero, aluminio, petroquímica–, infraestructura, crédito y transporte, entre otros) y fomentando una fuerte competencia en un mercado local de gran escala. La conclusión es que, cuando se compite contra las empresas chinas, en realidad se compite contra un sistema, más allá de la productividad e innovación de las propias empresas.
En este contexto, la dupla Caputo-Bausili parece tener hoy una única prioridad: consolidar la desinflación con un tipo de cambio lo más bajo posible, cueste lo que cueste.
Un informe del equipo de research de PPI se pregunta: ¿Quién se lleva los dólares del agro? “Con el cierre de la tercera semana de septiembre, las compras acumuladas por el Banco Central alcanzan apenas a u$s 205 millones... Esto implica un promedio de sólo u$s 15 millones por día”. El dato llama la atención porque el agro en septiembre viene liquidando un récord para el mes (excluyendo años de incentivos especiales, como 2022 y 2025) de u$s 170 millones diarios, el mejor mes en lo que va del año.
Ya agosto había sido el tercer mejor agosto de liquidación de las cerealeras, con 137 millones diarios, y el BCRA había reducido sus compras a 39 millones, el anterior mínimo del año. “Si el agro está vendiendo a este ritmo y el BCRA compra tan poco, ¿quién se lleva la diferencia?”, se preguntan.

La respuesta es que la demanda privada en el mercado del dólar oficial está muy firme: el resto de los sectores representa una demanda neta de unos u$s 154 millones por rueda en lo que va del mes, el mayor registro diario desde octubre de 2025, en la antesala de las elecciones legislativas.
La conclusión es que “el BCRA ha tenido que ajustar significativamente sus compras para que el tipo de cambio se mantenga prácticamente inalterado”. En los tres primeros días de esta semana, el Central compró un promedio de u$s 7 millones diarios y el tipo de cambio mayorista cerró ayer en $ 1516. Sube apenas 0,5% en el mes, con el techo de la banda 25% arriba ($ 1905).
Esto ocurrió, además, en un contexto de fortalecimiento global del dólar: en lo que va del mes, en Chile subió 2,1% y en México 1,1%, países en los que la inflación anual es de 4,1% y 3,2%, respectivamente. ¿Peculiaridades de un país con moneda fuerte con 30% de inflación anual?

- Accedé a todos los análisis sin límite de lectura
- Lectura sin publicidad
- App + edición impresa incluidas
- Acceso al foro de la comunidad
Más Videos


















