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Estados Unidos y la Argentina lanzaron este miércoles el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa conjunta para modernizar la infraestructura que conecta la producción argentina de minerales, petróleo y gas con los puertos del Atlántico. El anuncio, anticipado por El Cronista el lunes, se realizó en el Consulado General y Centro de Promoción de la Argentina en Nueva York, al margen de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La presentación estuvo a cargo del canciller Pablo Quirno y del subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau. El texto que difundió del departamento de Estado propone facilitar inversión pública y privada en infraestructura de transporte, energía y digital. El Corredor no crea un fondo propio ni fija montos comprometidos, pero funciona como un marco que agrupa proyectos, herramientas de financiamiento y una agenda de gestiones bilaterales.

También participaron del evento la directora comercial del EXIM, Sarah Whitten, el presidente de YPF, Horacio Marín; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el embajador Alec Oxenford.

La hoja informativa oficial a la que accedió El Cronista define al Corredor como el primero del Hemisferio Occidental dentro de la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Globales (PGII). Se suma a los corredores de Lobito, en África subsahariana, y de Luzón, en Filipinas, al Corredor India-Medio Oriente-Europa y a la Ruta Comercial Transcaspiana.

El objetivo declarado es que Estados Unidos se convierta en socio de referencia para la infraestructura y la inversión en la Argentina. Ambos gobiernos lo enmarcan en una relación queapunta a más inversión estadounidense, cooperación estrecha en seguridad y valores alineados.

Cómo es el financiamiento del Corredor Andes-Atlántico: los detalles

La cifra más concreta es una carta de términos (term sheet) del Banco de Exportación e Importación de EE.UU. (EXIM) por hasta u$s 6.000 millones. Es un documento preliminar y no vinculante: fija condiciones generales, pero no obliga a ninguna de las partes a firmar el préstamo. La hoja informativa lo describe como un term sheet no vinculante, de modo que el monto funciona como techo y no como desembolso comprometido.

Está destinada a Argentina LNG, un proyecto integrado de gas natural licuado en Vaca Muerta que lidera YPF junto con la italiana ENI y la emiratí XRG. Su inversión total se estima en u$s 51.000 millones.

Aparte, el EXIM y la Argentina firmaron el Marco “Construir el Futuro” (Build the Future Framework), que habilita hasta u$s 7.000 millones hasta 2027 para infraestructura y capacidad productiva.

El dinero está atado a compras en EE.UU.: la propuesta de financiamiento busca respaldar la adquisición de bienes y servicios estadounidenses para el proyecto. Un ejemplo es el contrato de McDermott para la planta que fraccionará los líquidos del gas y tratará el gas.

Otro es el de Pumpco, subsidiaria de la estadounidense MasTec, que junto con Bonatti y Contreras Hnos. se adjudicó por más de u$s 1.000 millones el ducto de exportación. Ese contrato queda sujeto a la decisión final de inversión del proyecto.

Para el sector energético, Washington ofrece tres herramientas: préstamos directos, garantías de préstamos y seguros. Con ellas busca movilizar capital, equipos y proveedores de servicios de su país.

Qué obras forman parte del Corredor Andes-Atlántico que EE.UU. apuesta a construir

Casi todos los proyectos que agrupa el Corredor ya estaban en marcha antes del anuncio. En transporte, la Hidrovía se adjudicó en junio por 25 años al consorcio belga-argentino Vía Navegable Troncal S.A., con una inversión estimada en u$s 10.000 millones.

En ferrocarriles, la Argentina lanzó en agosto licitaciones por 50 años para las líneas de carga Belgrano, San Martín y Urquiza. Buscan abaratar el transporte de litio y cobre, y ambos gobiernos presentaron esas concesiones en un roadshow en Nueva York en marzo.

Para las obras de transporte, el comunicado abre la puerta a que empresas estadounidenses compitan como oferentes o subcontratistas.

En energía eléctrica figura la concesión de transmisión de alta tensión del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA 1), estimada en u$s 800 millones y respaldada por una garantía de préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Abastece a Buenos Aires, que concentra cerca del 60 % de la demanda eléctrica nacional.

En el plano digital, la Argentina lanzará una concesión para modernizar la fibra óptica de ARSAT, con un préstamo del BID de u$s 49 millones para la primera fase. Además, Metrotel, descrita como de capital estadounidense, adquiere 6 millones de usuarios de telecomunicaciones.

Completan la lista proyectos “de interés” que todavía no se licitaron. Entre ellos hay conexiones ferroviarias de Vaca Muerta a Bahía Blanca y a puertos metropolitanos, cables submarinos, conectividad satelital, centros de datos de inteligencia artificial, alerta temprana e infraestructura compartida de telecomunicaciones.

Habrá una misión técnica de octubre a Jujuy y Salta, las dos provincias del noroeste con proyectos de litio y cobre. Una delegación del Departamento de Estado, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) y el EXIM viajará en octubre a Buenos Aires, Jujuy y Salta para identificar y avanzar transacciones.

El acuerdo comercial con EE.UU., al que remite la declaración, obliga a la Argentina a trabajar con las provincias para facilitar inversiones estadounidenses en minerales críticos.

El mapa que acompaña la documentación marca la franja de cobre y litio a lo largo de la cordillera, desde el noroeste hasta las inmediaciones de San Juan y Mendoza. Señala también Neuquén, con Vaca Muerta y los ductos hacia Bahía Blanca y Punta Colorada, y las ciudades por donde pasan las vías, como Salta, Tucumán, Córdoba y Santa Fe.

Landau irá a la Argentina más adelante en octubre para tratar inversión y crecimiento con socios públicos y privados. El 9 y 10 de diciembre se propone una visita del titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas a Nueva York y Washington, en el marco de roadshows con empresas estadounidenses.

Detrás de esas gestiones, Washington prevé usar además la Agencia de Comercio y Desarrollo (USTDA) y la experiencia de los Departamentos de Comercio, Estado y Tesoro.

Del lado argentino, el compromiso es fortalecer el marco legal y las protecciones a la inversión, con reglas transparentes y previsibles para las concesiones. El comunicado cita como herramienta el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga beneficios tributarios, comerciales y cambiarios de largo plazo.