Opinión

El efecto global de Javier Milei

A los setenta días de gobierno, Javier Milei ha demostrado concentrar la atención política en el ámbito global.

Su presencia en el Foro de Davos lo mostró integrado a la "grieta" existente entre las fuerzas y dirigentes políticos de Estados Unidos, Europa y América Latina: por un lado, la llamada "derecha anti política" (considerada "ultraderecha" por sus oponentes liberales), y por el otro la llamada "élite globalizada" que se expresa en las fuerzas políticas tradicionales.

Milei se alinea con Donald Trump y apuesta a su retorno al poder el próximo 5 de noviembre. La derecha anti política europea lo ha tomado como referencia. Es así como la primera ministra italiana, Georgia Meloni, ha calificado de "fascinante" la figura de Milei, antes de reunirse con él en Roma. La derecha anti política española, nucleada en el partido Vox, ha manifestado su adhesión, que se ha venido desarrollando durante los últimos dos años y medio.

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En una Argentina polarizada y con ajuste, la imagen de Milei sigue alta

Las fuerzas de ultraderecha occidentales lo festejan como un triunfo propio. En recientes manifestaciones de protesta en Alemania, sectores de "Afirmación por Alemania" han utilizado máscaras con el rostro de Milei. El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, se muestra próximo al presidente argentino. Las líneas están tendidas con la líder francesa de derecha, Marie Le Pen. En el Foro de Davos se reunió con el único político occidental relevante, que asistió al evento: el ex primer ministro británico y actual canciller, David Cameron, en momentos en que el partido conservador inglés gira con énfasis hacia una derecha nacionalista.

Ideológicamente, el presidente argentino en su discurso en Davos se ocupó de marcar las diferencias entre ser liberal y libertario: esta última es la posición ideológica en la que él se ubica.

Cabe señalar que la presencia del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, en la asunción de Milei enfatizó su compromiso con la causa ucraniana. Pero Viktor Orban también asistió, siendo el país de la Unión Europea, más cercanos a Moscú.

El apoyo entusiasta al nuevo presidente argentino que muestra reiteradamente el empresario Elon Musk -el hombre más rico del mundo- adquiere también dimensión política. Personifica la llamada "tecno política" que hace las redes sociales herramienta y al mismo tiempo teatro de operaciones de la política.

En cuanto a la política exterior, ha sabido mantener ciertos equilibrios. la noche de su triunfo Milei logró abrir el diálogo con el presidente francés Emmanuel Macron. Tras la reunión del Foro de Davos, el subsecretario adjunto para América Latina del Departo de Estado, Sullivan, expresó que la Administración Biden quiere trabajar con Milei. Por su parte, el canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo que Rusia no desarrollaba las relaciones bilaterales en base a criterios ideológicos y que la decisión del nuevo gobierno argentino de abandonar los BRICS era una decisión soberana de Argentina. Respecto a China, claramente Milei ha tomado distancia y mantiene sus críticas al régimen político interno de la potencia asiática, pero ha evitado una ruptura.

Milei llega al poder en un momento en que la política europea, establecida en las últimas décadas sobre un equilibrio compartido entre socialdemócratas y democristianos, ha entrado en crisis. Una eventual alianza para compartir el poder entre la derecha moderada y la extrema comienza a plantearse como posibilidad concreta en Europa. Acaba de tener lugar un intento fallido en España, donde una alianza entre el Partido Popular y Vox fue derrotada por muy pocos votos en la pugna por formar gobierno. Pero este mismo tipo de coalición se plantea con distinto grado de éxito en Bélgica y Holanda. También en varios de los países nórdicos. En elecciones recientes ha ganado la derecha nacionalista, como es el caso de Eslovaquia. Las elecciones para el parlamento europeo que tendrán lugar entre el 6 y 9 de junio, mostrarán si es posible que una alianza entre la derecha moderada, representada por la democracia cristiana alemana, y la llamada derecha soberanista, pueda tomar el control de los cargos ejecutivos de la UE.

La política alemana es un laboratorio de este proceso. Gobierna el país una coalición progresista integrada por socialistas, verdes y liberales. Ha habido algunas experiencias de alianzas para controlar municipios entre sectores de la democracia cristiana y el partido de ultraderecha "Afirmación por Alemania". Estas dos fuerzas se disputan el primer y segundo lugar en términos electorales. La derecha anti política cuestiona a la misma Unión Europea, pero no propone su disolución.

En América Latina, Milei ha explicitado su alianza política con el ex Presidente Bolsonaro durante los últimos dos años y medio. Este aspira a reconstituir su fuerza política en las elecciones de medio mandato que tendrán lugar en octubre, estuvo presente en la asunción de Milei. La alianza entre el nuevo presidente argentino y el ex mandatario de Brasil es sólida.

En cuanto al resto de la región, Milei va recibiendo muestras de simpatía y adhesión de distintas expresiones políticas. El sector de la política colombiana representado por el ex presidente Álvaro Uribe ya lo ha hecho, y también varios de los partidos peruanos que tienen representación parlamentaria y hoy sostienen a la presidenta Dina Boluarte. Los dos mandatarios de centroderecha sudamericanos, Daniel Noboa de Ecuador y Luis Lacalle Pou de Uruguay, han manifestado simpatía y disposición a dialogar. Partidos libertarios han surgido en Chile y Uruguay desde el triunfo de Milei en las primarias obligatorias de Argentina. Esto plantea algunas dificultades para José Antonio Kast, el líder de la nueva derecha chilena, quien expresó su simpatía y respaldo a Milei antes de la campaña electoral argentina. Con el presidente uruguayo, expresión de la derecha moderada en la región, existen diferencias ideológicas, pero a la vez diálogo y mutua simpatía personal. En Bolivia, los sectores de derecha que predominan en la región de Santa Cruz de la Sierra, se encuentran buscando contacto con el nuevo presidente de Argentina. En América Central, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele -que acaba de ser reelecto en forma abrumadora el 4 de febrero-, ha elogiado a Milei y ha manifestado su intención de dialogar con él.

El nuevo Presidente argentino se beneficia políticamente del hecho de que hoy los tres primeros países de América Latina por su electorado (Argentina es el cuarto) estén gobernados por líderes progresistas, como es el caso de López Obrador en México, Lula en Brasil y Petro en Colombia,- a quien acusó de "comunista asesino" por lo cual el embajador colombiano fue retirado de país,- ya que queda como el referente más importante de la derecha en sus diversos matices y diferencias. En las próximas semanas, Milei tratará de tener un rol frente a la crisis política venezolana, en momentos en que Maduro vuelve a endurecer la represión contra la oposición.

Introduce el factor religioso en su política exterior. Eso se hizo evidente en sus visitas a Tel-Aviv y Roma. La alianza con Israel en el conflicto con Hamas tiene mucha fuerza en los planteos tanto de Trump como de Bolsonaro, y Milei los comparte. Pero en este caso lo hace también desde una posición religiosa, dado que puede haber iniciado un proceso de conversión desde el catolicismo al judaísmo. Cabe señalar que ha designado como embajador argentino en Israel a su rabino personal. Desde el 7 de octubre, el presidente argentino mantuvo una posición de abierta solidaridad con la causa israelí, coincidiendo con la postura asumida por Estados Unidos.

En su visita a Israel, dio muestras de solidaridad con Netanyahu, quien semanas atrás lo calificó de "un amigo sincero". Cabe señalar que Milei, desde un primer momento, planteó que su prioridad en política exterior iba a ser la alianza con dos países: Estados Unidos e Israel. Luego visitó al Papa en el Vaticano. Su relación con Francisco no ha sido buena históricamente. El actual presidente argentino criticó enfáticamente la ideología supuestamente "populista" del Papa argentino. Pero esta relación se recompuso tras el triunfo electoral del líder libertario. Francisco no ha visitado la Argentina desde su elección como Papa, hace más de diez años. Eludió hacerlo durante los gobiernos de Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández. Milei busca que lo haga ahora, en el segundo semestre de 2024. Aunque hay diferencias ideológicas, la presencia del Papa argentino en su país beneficiaría al presidente políticamente. Milei ha logrado el diálogo, pero por ahora no la visita.

El presidente argentino lloró en el muro de los lamentos, dos días después junto con su hermana comulgaron en la misa de consagración de la primera santa argentina. Frente al cuadro de Moisés pintado por Miguel Ángel, oro media hora en soledad. En su rechazo a la actitud de los diputados con la llamada "ley ómnibus" citó pasajes del Viejo Testamento sobre la ira del primero contra los adoradores del becerro de oro.

Ahora el presidente argentino tiene un nuevo desafío internacional. El 22 de febrero visita el país el secretario de estado de EEUU Anthony Blinken. Al día siguiente, Milei viaja a dicho país, para participar en una reunión de líderes conservadores del mundo, en la cual tendrá un lugar central Donald Trump. Se requerirá un delicado equilibrio entre el candidato republicano y el demócrata. Pero el nuevo Presidente argentino ya ha demostrado que puede lograrlo.


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