Opinión

¿Dolarización o bimonetarismo?

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El debate está instalado en las finanzas públicas: ¿Se puede? ¿Conviene dolarizar? Sin embargo, el sector privado -motor de la producción y principal contribuyente de impuestos, para un derroche en gasto muy poco común a nivel mundial- observa cual espectador de partido de tenis, cómo las alternativas se debaten de un lado a otro, generando incertidumbre.

De a ratos, parecería que algunos candidatos en danza ponen el foco en las finanzas públicas como el mayor y casi único objetivo. Pero, cabe preguntarse cómo afectaría un esquema u otro al sector productivo.

Intentaré analizar qué se puede esperar a nivel de financiamiento ya sea desde el sistema bancario y/o el mercado de capitales, para las distintas alternativas.

Tal vez sea importante destacar que, sin financiamiento, la inversión necesaria para el desarrollo pleno de Argentina se ve comprometida. Muchas áreas de este país, aún en proceso de construcción, han subsistido sin un apalancamiento significativo, lo cual contrasta con el sólido crecimiento experimentado por las economías desarrolladas en la región.

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Dolarización

Es lógico pensar en un achicamiento de la masa monetaria, con la consiguiente escasez de divisa, hasta que se nivelen las cuentas públicas, de no mediar financiamiento externo en una importante cantidad.

Es difícil pensar que en ese contexto ‘aparezca el crédito', el cual luciría escaso merced a la demanda hoy casi desabastecida (por la cuantía de la tasa de interés entre otros motivos).

De manera similar ocurre con el mercado de capitales. Independientemente de su estado, en la actualidad, es mayoritariamente un mercado en pesos, donde los activos que se negocian están denominados en la moneda vigente.

El cambio necesario para que esto siga, implicaría asumir que los privados aceptarían endeudarse en dólares, apostando ‘de arranque' que ahora el plan va a funcionar.

Indudablemente, con el transcurso del tiempo, este proceso podría impulsar la incorporación de capitales en dólares que todos los argentinos con posibilidad de ahorro poseen en cierta medida. No obstante, a pesar de más de una década de convertibilidad, la plena confianza en el modelo nunca se materializó por completo entre la población, y con el tiempo se demostró que esas reservas de desconfianza estaban justificadas.

Finalmente, en caso de que este sistema sea elegido, su implementación estaría limitada a un período inicial de cuatro años, sujeto a la posibilidad de renovación para una extensión mayor. Aunque es una opción viable, su viabilidad a largo plazo no parece sencilla de asegurar.

Bimonetarismo

Dadas las circunstancias actuales en el ámbito del ahorro y préstamo, parece una alternativa de implementación más sencilla.

En este caso, con el cambio evidente de que el sistema bancario tiene como función prestar a los particulares en lugar del Estado, se podría incorporar a la actual dinámica en pesos el flujo de dólares ‘acolchonados', destinados a satisfacer las necesidades de los diversos sectores que los demanden.

Sin cepo (el que repito hasta el cansancio que hay que sacar de inmediato, no hay segundas chances a como estamos), los tomadores de dólares serían los exportadores, no sólo para capital de trabajo sino para nuevas Inversiones.

El segmento Inmobiliario, por otra parte, tendría la posibilidad de financiarse en divisa, cosa que hoy prácticamente no existe, siendo un mercado absolutamente de equity (o sea capital propio y ahorros directamente hacia la compra). Es decir, muchas inversiones hoy paradas, podrían financiarse con tan sólo hacer los contratos en divisa extranjera posibles.

Esto parece indicar, que el bimonetarismo podría tener un efecto mucho más rápido en la recuperación del financiamiento, y a la vez duradero, dado que el mercado de pesos seguiría existiendo, dando tiempo al nuevo gobierno que fuera, de acomodar las cifras fiscales como nuestra economía necesita desde décadas pasadas.

La estabilidad monetaria es el objetivo buscado, pero hay que entender que éste, ¡es el medio y no el fin! La finalidad suprema, es que el país vuelva a crecer y que sus habitantes puedan progresar en paz y trabajo, para lo cual la Inversión es imprescindible y ésta, necesita financiamiento.

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