El CEO de Glencore Argentina, Martín Pérez de Solay, dijo que “tener espalda financiera es un gran apoyo y ayuda a avanzar más rápido”. Su compañía no tiene ese problema, por el que atraviesan otros de los grandes proyectos mineros de clase mundial que se desarrollan en la Argentina. Aún así, afirma que es imprescindible que se apruebe el RIGI que pidió para sus proyectos millonarios y que ese régimen debería ser la base para hacer negocios en el país.
-¿Qué señales reales hay sobre el avance en la minería argentina?
El nivel de interés que despertó la Expo Minera San Juan 2026, la cantidad de gente y funcionarios que asistieron es muy significativo. Vemos en San Juan tres proyectos de clase mundial entre los diez más grandes del mundo. No solo estuvieron todos los gobernadores de provincias mineras, también vinieron los de Córdoba y Santa Fe mostrando un apoyo a la minería y una integración nacional que hace falta.
La minería es un proyecto nacional. Tiene epicentro en provincias mineras, pero es un proyecto nacional. El sector tiene que transformarse en otro motor de la Argentina. No puede ser que el único motor sea el agro. Ahora empieza a traccionar la energía con Vaca Muerta y la minería tiene que estar allí para apoyar y permitir ese crecimiento. Eso hace que sea un proyecto nacional y es importante entenderlo así.
-¿Cree que ya está cerca la aprobación de RIGI que pidieron hace nueve meses?
Entendemos que sí. Presentamos nuestros RIGI en agosto. Lleva mucho tiempo porque los procesos son complejos. La cantidad de informes, trámites y cosas que hace el Gobierno es grande, entonces eso genera que lleve tiempo aprobarlos, porque son proyectos súper complejos y grandes.
-¿La aprobación del RIGI define la realización de los proyectos?
Es imprescindible para que se hagan.
-La infraestructura que falta para que desarrolle realmente el sector, ¿debe estar a cargo de las mineras?
Opino desde un punto muy teórico, de ingeniero dedicado a hacer proyectos. El costo de oportunidad de capital de las empresas mineras es elevado comparado con el costo de oportunidad de capital de las empresas que hacen infraestructura. Deberíamos poder generar las condiciones para que esas empresas vengan y haganla infraestructura necesaria con el expertise y costos competitivos que empujen a toda la industria. Además, la infraestructura no solo la usa la minería, derrama muchísimo más, beneficia a todos. Hay que generar las condiciones para que los que saben hacer esto, lo puedan hacer bien.

-¿Ya tienen financiamiento para arrancar los proyectos?
Tenemos la ventaja de que el crecimiento de la producción de cobre de Glencore autofinancia todos los proyectos de expansión de la compañía. Entonces, el financiamiento no es un problema para nosotros. Eso no significa que los proyectos sean más fáciles. Tener espalda financiera es un gran apoyo y ayuda a avanzar más rápido. Hay proyectos que pasan mucho tiempo haciendo el esfuerzo de levantar financiamiento.
La gran ventaja que tenemos en Glencore es que, con nuestro portafolio global y lo que crecen otros proyectos autofinanciados, queremos desarrollar en Argentina tres proyectos de clase mundial en diez años en una provincia.
-¿Es realmente posible?
Desde el punto de vista de la ingeniería creo que es posible. Desde el punto de vista de los negocios creo que es factible. Eso no significa que no haya que trabajar muchísimo ni poner muchísimo esfuerzo. Nos va a requerir a todos estar en línea con el tamaño del desafío que tenemos. No tiene que apabullarnos el tamaño, pero sí obligarnos a pensar, planificar y actuar en consecuencia. Requiere muchísima responsabilidad.
-¿Hay proveedores del tamaño que se demandarán?
La cadena de valor está. Es impresionante la cantidad de proveedores y de gente que se nos acerca y quiere ofrecer servicios. Hay que ayudarlos a entrar en ritmo con proyectos tan grandes. La Argentina no está acostumbrada a proyectos de estas dimensiones y hay que ayudarlos a entrar a ese ritmo. Pero las ganas, la voluntad y el expertise están. Hay que apoyarlos, apalancarlos y llevarlos al nivel de calidad y sobre todo al nivel de seguridad en el trabajo que necesitamos. Yo siempre vuelvo al mismo punto: en esta industria, en el siglo XXI, todavía se muere gente trabajando y eso para mí es inadmisible. La seguridad mejora la performance del trabajo y la productividad. Aquel que cree que la seguridad encarece se equivoca, no entiende realmente lo que significa.
-¿El “costo argentino” es un problema?
En la dinámica de costos de la industria, los mayores costos son los costos de inversión. El RIGI viene a resolver muchos de esos problemas. El hecho de poder recuperar el IVA en forma acelerada reduce muchísimo uno de los grandes costos argentinos de inversión en proyectos.
-¿Es positivo entonces el ‘super RIGI’ anunciado?
Javier Milei lo dijo mil veces y comparto la idea: el RIGI tiene que ser la base para hacer negocios para todos dentro de unos años. El RIGI no es un beneficio, es eliminar parte del sobrecosto que cargábamos en Argentina para que vinieran inversiones. Debería ser igual para todos.
-¿Qué pipeline de proyectos tienen hoy?
Tenemos un pipeline muy exigente. Reiniciar Alumbrera y empezar a producir cobre en Alumbrera desde 2028. Construir Agua Rica mientras producimos el cobre del restart de Alumbrera para tener cobre de Agua Rica en 2032. Y en 2029 empezar con Pachón para tenerlo produciendo cobre en 2034.
-¿Qué nivel de inversión implica?
Los proyectos que presentamos en el RIGI son de unos u$s 9500 millones en Pachón, u$s 4500 millones en Agua Rica y entre u$s 500 y u$s 700 millones para el reinicio de Alumbrera.
-¿Cuál es el orden de prioridad?
El orden tiene que ver con maximizar la producción de cobre para capturar los buenos precios que estamos viendo hoy y apalancar el crecimiento de la compañía. Lo más rápido para poner cobre en el mercado es Bajo la Alumbrera. Lo segundo más rápido es Agua Rica porque se apalanca en la infraestructura de Alumbrera. Lo tercero es Pachón, que tiene que hacer la planta desde cero y toda la infraestructura necesaria. Pachón es el más grande y va a producir cobre durante los próximos 70 años. Es un proyecto gigante, tiene un potencial descomunal. Por el volumen de producción y el monto de inversión, va a ser siempre rentable porque va a tener una amortización muy baja sobre una producción enorme.
















