OPINIÓN

Construir confianza para crecer

La nueva economía digital, acelerada por los efectos de la crisis sanitaria y económica mundial, ha reinstalado en la agenda pública, tanto de los gobiernos como de empresas, la centralidad de la ética y la transparencia como condición para poder tener un crecimiento sustentable en el tiempo que ayude a mitigar la inequidad social. 

La tecnología es, en este aspecto, un aliado irreemplazable a la hora de trasparentar acciones de cara a una sociedad que se muestra hoy mucho más exigente e informada que tiempo atrás. 

En este sentido, AmCham hace un gran aporte al realizar mañana 14 de julio un nuevo foro sobre ética y transparencia cuyo objetivo es dialogar, intercambiar visiones, opiniones, experiencias que sean útiles para avanzar en el camino de tener una Argentina más ética y transparente. Un espacio donde expertos del sector público-privado y organismos internacionales puedan aportar conocimientos y buenas prácticas.

Cada vez más, el mundo está exigiendo estándares de ética y transparencia para hacer negocios. Los Principios de Gobierno Corporativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se propuso desde su inicio facilitar un ambiente de confianza y transparencia indispensable para toda actividad económica y, fundamentalmente, para atraer inversiones a largo plazo. En última instancia, esto se traduce en mayor productividad, competitividad económica y prosperidad

También, el Pacto Global de Naciones Unidas promueve el compromiso del sector privado, público y la sociedad civil toda para alinear las estrategias con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los diez principios universalmente aceptados en cuatro áreas temáticas, entre ellas, vale destacar la lucha contra la corrupción, considerada como uno de los principales obstáculos para lograr el desarrollo económico y social de los países. 

De hecho, en ese ámbito internacional se creó la Mesa de Trabajo Anticorrupción con la participación de más de 50 empresas de diferentes sectores, Sin duda, la articulación de esfuerzos de todos los actores sociales es el mejor camino para contribuir a hacerle frente a la corrupción, favoreciendo de esta manera no solo el desarrollo del sector empresarial sino la construcción de una sociedad más justa, incluyente y con igualdad de oportunidades.

En la vida cotidiana, la corrupción representa un enorme costo económico para cualquier sociedad, pero más aún para aquellas que tienen graves problemas estructurales de funcionamiento y que se evidencian en altos índices de pobreza. Se trata de un profundo cambio cultural que incluye, además del mundo de los negocios, a las costumbres, valores, políticas y normas. Por eso, se trata de un trabajo y una responsabilidad que deben llevarse adelante a través de un fuerte compromiso e integración entre los sectores públicos y privados. Y las empresas, como actores esenciales en la sociedad, están llamadas a cumplir un rol protagónico que permita transparentar prácticas antiéticas para mitigar riesgos y construir un buen clima ético. Esto es, una cultura basada en la confianza que es la mejor carta de presentación para poder tener un crecimiento económico.

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