Chile: Gabriel Boric, Sebastián Piñera y el día después de mañana

Este viernes 11 de marzo comenzó un ciclo para el flamante presidente chileno Gabriel Boric. Y sin dudas, finalizó otro muy distinto para el saliente mandatario Sebastián Piñera, que tuvo la responsabilidad histórica de encausar - muy a su pesar- cambios más que significativos para la nación trasandina. Algunos hitos importantes de este proceso cuyo nuevo ciclo vuelve a comenzar, el día después de mañana.

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A la estable tranquilidad que Chile supo ostentar durante más de 30 años se sobrepuso, en 2019, un vendaval de sucesos que hicieron que el país trasandino se convirtiera en un polvorín semejable al de una guerra.

Y nada permitía presagiar ese escenario, allá por 2017, justamente cuando el entonces ex presidente Sebastián Piñera coqueteaba con la idea de un segundo mandato. "La primera vez quería ser candidato y tenía el apoyo de mi mujer. La segunda vez, tenía dudas y no tenía el apoyo de mi señora. En conclusión: hay que hacerles caso a las mujeres", habría confesado Piñera, según lo que ex colaboradores contaron al diario La Tercera.

Si bien ganó con holgura la segunda vuelta de las elecciones de 2017, los resultados no fueron todo lo esperado para el empresario. En la primera vuelta apareció en el mapa electoral chileno el Frente Amplio, el conglomerado político que en 2011 encabezaba la revolución estudiantil y al que este viernes, tuvo que entregarle la banda presidencial.

El legado indeseable

Dicen que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Al parecer, el ex gobierno de Piñera también. En su segundo mandato, el empresario llamó a cinco grandes acuerdos nacionales: infancia, seguridad ciudadana, salud, desarrollo económico y paz en la Araucanía. Y no solo tenía claro lo que iba a hacer, sino que también las cosas que no iban a cambiar para mantener el estatus quo reinante durante los últimos 30 años. Pero el estallido de 2019 propuso otra agenda.

Según los sociólogos, los gobiernos se evalúan a través de sus propios proyectos. Y el legado que deja el segundo gobierno de Piñera es categórico.

El sistema de AFP estaba muy cuestionado, pero no se le había propinado heridas de guerra graves, como sí lo hicieron los retiros de todo 2020 y 2021. El sistema que se capitalizaba viento en popa, comenzó a descapitalizarse luego del estallido social. "Ese es un ejemplo de fracaso. La sensación de que las AFP tienen los días contados, es una herencia indeseable que Piñera deja a su sector", explica el sociólogo y académico Alberto Mayol en su columna del programa Sonar Informativo de la radio Sonar FM.

Otro hito importante fue la pérdida de la constitución pinochetista de 1980, sin duda la herida más fuerte del modelo. Ese modelo económico de mercado que junto a un Estado subsidiario quedaron en cuestión luego del estallido social de octubre de 2019.

"Asi fue como la derecha chilena, que tenía un conjunto de poderes vigentes, vio como estos se extinguieron. Y la elite de la transición chilena que había gobernado con tranquilidad todos estos años, de pronto se vio impugnada por completo cuando el ex presidente no pudo mantener y devolverle el poder originario a esa elite transicional", amplió Mayol en su columna radial.

Y, según el sociólogo, esto que le pasó a Piñera es un signo de lo que le viene ocurriendo a toda la derecha chilena. Para Mayol, este sector está "viviendo una tragedia política de proporciones". "La razón por la cual la derecha - otrora- podía poner a cualquier candidato era porque había un proyecto. Hoy día ese proyecto ya no le sirve. Pero ella cree que todavía sí", explica el académico de la Universidad de Santiago.

Sin duda Piñera -que siempre se lo conoció por su hambre de protagonismo- debe mirar hoy su legado y preguntarse por qué no le hizo caso a su mujer.

Sangre nueva

En las últimas elecciones Chile dio una vuelta de página que marcó el fin de un modelo y el inicio de otro. Gabriel Boric Font es el nuevo presidente del país trasandino y con él se abre la gran alameda de hitos políticos y sociales.

Fue el candidato con mayor número de votos recibido en la historia del país, con más de 4.6 millones de sufragios, bajo un sistema electoral de voto voluntario. También, el presidente electo en las elecciones con mayor participación ciudadana de la historia del país. Además, consiguió algo inédito: una remontada histórica que le permitió ganar la segunda vuelta, luego de haber salido segundo en la primera.

Junto a ello, Gabriel Boric se convirtió en el primer mandatario electo más joven de Chile (36 años) luego de Manuel Blanco Encalada, el primer presidente de la república que asumiera con 36 años allá por 1826 y que -para regocijo de los amantes de las trivias- era argentino (Buenos Aires 21 de abril 1790 - Santiago 1876).

Antes había sido diputado nacional en dos períodos (2014-2018 y 2018-2022) y primero fue dirigente estudiantil donde destacó como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Sin embargo, durante el estallido social de octubre de 2019 muchos adversarios le endilgan que no supo estar a la altura de las circunstancias. A pesar de eso, Boric (y su conglomerado) logró posicionarse como uno de los nombres más importantes para este cambio institucional y social.

Pero el nuevo presidente tiene un camino pedregoso por delante ya que la transición chilena "aún no termina".

Según el analista político y periodista Mirko Macari, el traspaso de mando "no es el rito final de muerte y sepultura del modelo. El rito final es el plebiscito de salida -de la nueva constitución que aún se está redactando-, y la asunción de Boric, nos adelanta el resultado final: el nacimiento de un nuevo paradigma".

Y amplia que, siguiendo el camino del héroe trágico, "su figura también se consolida. Diez años después de la primera impugnación al modelo y al esquema de control del partido del orden (Concertación y derecha), el triunfo de Boric pone a Chile en el mapa mundial. El de la reconfiguración e inauguración de un nuevo orden político, social y económico". Asi como en los 90 el país fue modelo en lo económico hoy - y desde otro punto de vista más social- lo vuelve a ser.

El nuevo presidente prometió en su plataforma presidencial algunas reformas estructurales como son el acceso garantizado universal a la salud, pensiones dignas y sin las AFP, un sistema educativo público gratuito y de calidad y un proceso de transformación productiva verde, entre otras.

De seguro veremos cómo, lentamente, el estado aumentará de tamaño y el sector público consolidará instituciones políticas más de base y a nivel regional.

Solo resta saber cómo se desarrollará la redacción y aprobación de la nueva constitución chilena que promete ser un modelo mundial de carta magna a la que muchos querrán seguir. Sin duda cuatro años con muchos y grandes desafíos por afrontar.

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