ANÁLISIS

Aukus, Joe Biden y China: un nuevo acrónimo, un viejo dilema

Con el AUKUS, Joe Biden muestra claramente que sigue el objetivo y la estrategia de Donald Trump de contención contra China, a pesar de su discurso liberal.

Joe Biden demostró, una vez más, que Estados Unidos está convencido de que debe contener a China, tanto a nivel regional como global. Un paso fuerte fue el anuncio el 15 de septiembre del acuerdo con Australia y Reino Unido para estrechar lazos en "seguridad y defensa" y compartir "información y tecnologías".

Para promover la seguridad en la región del Indo-Pacífico, Estados Unidos y el Reino Unido ayudarán a Australia a construir una flota de submarinos de propulsión nuclear, creando la asociación que se llamó, a partir de sus nombres en ingles de los tres países AUKUS.

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Los objetivos de AUKUS

Retóricamente, AUKUS se justifica en la promoción de valores comunes y la defensa de la democracia y el multilateralismo.

En la práctica, apunta a unir esfuerzos por constreñir el poder naval chino y limitar el avance de las empresas del gigante asiático en zonas de la frontera tecnológica, especialmente en zonas donde tienen un doble uso, es decir, sirven para usos civiles y militares.

presidentes Joe Biden y Xi Jinping

Por lo tanto, esta unión trilateral sostiene como su meta desarrollar las áreas "... cibernética, inteligencia artificial, tecnologías cuánticas y capacidades submarinas adicionales".

La agenda de Joe Biden

Unir a las democracias para preservar los 'valores universales' está en el centro de la agenda internacional de Biden.

Por eso, su gobierno promoverá la "Cumbre por la Democracia" en diciembre de este año con el objetivo de reunir a líderes gubernamentales y de la sociedad civil para discutir las amenazas a la democracia y los derechos humanos que surgen de las nuevas tendencias autoritarias.

Pero, más allá de las evidencias de estos ataques en las propias democracias occidentales -y particularmente en EE.UU. donde los republicanos están promoviendo legislaciones "antidemocráticas"-, geopolíticamente se trata de una movida para aislar a China.

Joe Biden

Así, es evidente que construir una alianza en defensa de la "democracia" termine en ese impacto geopolítico.

En su discurso en la Conferencia de Seguridad de Munich en febrero, afirmó que "... la democracia no ocurre por accidente. Hay que defenderla, luchar por ella, fortalecerla y renovarla".

El acuerdo AUKUS hace evidente que Estados Unidos no se limitará a la retórica: transferirá tecnología y recursos financieros para el beneplácito de los complejos militares-industriales de EE.UU. y del Reino Unido, que ya están celebrando los millonarios futuros contratos que irán a recibir.

Sin fraternité con Francia

Curiosamente, no surgió de los chinos la reacción contraria inicial más intensa, sino de Francia -un aliado importante del eje occidental-democrático.

Al saber de los términos concretos de la AUKUS, su ministro de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, manifestó estar "furioso" y que la actitud de Estados Unidos es algo que "no se hace entre aliados". Luego concluyó irritadamente: "Es una puñalada por la espalda... esta decisión unilateral, brutal e impredecible fue el tipo de cosas que solía hacer Donald Trump".

Emmanuel Macron

Para no dejar dudas de la visión de Francia, se emitió una declaración conjunta del Ministerio de Defensa y el Ministerio de Relaciones Exteriores que fue bastante dura: "La decisión estadounidense de excluir a un aliado y socio europeo de una relación estructurante con Australia, en un momento en que enfrentamos desafíos sin precedentes en la región del Indo-Pacífico, ya sea en términos de nuestros valores o en términos de respeto al multilateralismo basado en el estado de derecho, muestra una falta de coherencia que Francia solo puede notar con pesar".

El enojo de Francia por el AUKUS

El enojo francés se basó en que el país perdió un contrato de u$s 65.000 millones debido a que, al ingresar al AUKUS, Australia puso fin a su asociación con Francia entre franceses y australianos para el suministro de doce submarinos nucleares.

Emmanuel Macron, el líder francés, y el primer ministro australiano Scott Morrison se reunieron en París hace tres meses para celebrar ese contrato que venía siendo negociado desde 2016. Durante la visita de Morrison al Palacio del Elíseo, Macron aclamó el vínculo entre ambos, afirmando que sería un "pilar (de) la asociación y relación de confianza entre (los) dos países. Este programa se basa en la transferencia de conocimientos y tecnología y nos unirá en las próximas décadas".

Joe Biden y Emmanuel Macron

Después de calificar el acto de Biden como una "puñalada por la espalda", Macron llamó a sus embajadores en Australia y Estados Unidos para pedir una explicación, lo que es una clara señal de molestia.

Es pertinente aclarar que tampoco se había consultado o informado a la Unión Europea y el principal diplomático de la entidad, Josep Borrell, solo recibió detalles sobre AUKUS después de su anuncio.

Al igual que sucedió con la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, Biden actuó unilateralmente, sin dar explicaciones o hacer solicitaciones previas a sus principales socios y aliados, por entender estar actuando en defensa de sus intereses.

Dólares y armas

La producción de armas y los gastos militares involucran intereses geopolíticos, económicos y tecnológicos.

Las compras gubernamentales en estos segmentos no siguen parámetros competitivos de mercado y están sujetas a todas las formas de excepción en relación a las regulaciones internacionales, particularmente de la Organización Mundial del Comercio.

Ningún estado nacional mínimamente organizado juega con su seguridad nacional ni compra armas de última generación en "mercados libres".

Cómo se reparte el mercado mundial de gastos militares

En 2020, el mercado mundial de gastos militares alcanzó los u$s 1,9 billones (2,1% del PBI mundial) según estimaciones del SIPRI (Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo).

Primero estuvo Estados Unidos (40,3%) seguido a distancia por China (13,1%), aunque juntos representan más de la mitad del total.

Luego se ubican, a cierta distancia y poca diferencia entre ellos, India (3,8%), Rusia (3,2%), Reino Unido (3,1%), Arabia Saudita (3,0%), Alemania y Francia (2,7%, cada uno), Japón (2,5%), Corea del Sur (2,4%), Italia (1,5%) y Australia (1,4%).

La importancia desde esta óptica del Acuerdo AUKUS puede observarse porque, por sí sola, alcanzaría una participación relativa del 44,8% de este tipo de gasto, más del triple de la capacidad de China o la Unión Europea.

Gastos militares estratégicos

Entre los componentes del gasto militar, los asociados con armamento se revelan como particularmente estratégicos. A lo largo de la historia, las principales innovaciones tecnológicas siempre han tenido su origen en los esfuerzos por defender y promover las guerras. Las empresas proveedoras de equipamiento militar se benefician de estos gastos y logran obtener mercados cautivos que les garantizan un horizonte estable de ingresos.

De esta manera, son capaces de desarrollar avances que se pueden utilizar en las áreas civil y militar-espacial. Es decir, el llamado complejo militar-industrial se encuentra en el centro más dinámico de las industrias de las principales economías avanzadas y emergentes.

Los mayores proveedores de armamento

En 2019, año con los datos más recientes en la base de datos del SIPRI, los 25 mayores proveedores de armamento tuvieron ingresos por u$s 361.000 millones, monto que correspondió al 41% de sus ventas totales (u$s 874.000 millones).

En las economías occidentales, particularmente en Estados Unidos, es más común la existencia de conglomerados privados que satisfacen las demandas gubernamentales y además producen líneas amplias y diversificadas de productos para el consumo de familias y otras empresas.

Este es el caso de los grandes conglomerados estadounidenses (Lockheed Martin Corp., Boeing, Northrop Grumman Corp., Raytheon, General Dynamics Corp., General Electric etc.) y europeos (BAE Systems, Rolls-Royce, Thales, Dassault Aviation Group, Leonardo y Airbus, etc.)

En Rusia y Arabia Saudita predominan las empresas estatales, que básicamente dependen de la venta de armas y equipos militares a sus gobiernos u otros países a través de la intermediación del poder estatal. En China, las principales empresas proveedoras de armas y equipos a las Fuerzas Armadas son de propiedad estatal, aunque el peso de los ingresos por la venta de estos productos varía entre el 15% y el 30% de las ventas totales. El uso de tecnologías duales les permite ganar dinero con el gobierno y los consumidores privados.

Idealistas, pero realistas

Biden ha justificado sus acciones de política exterior basándose en los imperativos de interés nacional, algo propio de la teoría realista de las relaciones internacionales que da prominencia las cuestiones de poder entre naciones sobre principios ideológicos como hace la visión idealista.

Así, sigue los pasos de Trump, quién adoptó sistemática y claramente esta perspectiva bajo su slogan "América Primero".

Donald Trump

Sin embargo, al mismo tiempo, Biden se presentó como quien estaría rescatando los tradicionales parámetros de posicionamiento mundial estadounidense de definirse por sus valores e ideales. Reposicionando al país bajo este eje, Biden argumenta estar rescatando su contenido moral que Trump habría descartado.

Pero, como presidente de EEUU, Trump ya había planteado la idea de unificar ‘las democracias del mundo', aunque siendo explícito que el objetivo era enfrentar a China. Además, con esa agrupación de democracias Trump afirmaba que buscaba que sustituyera al G-7 que -sostuvo- ‘ya no existía', evidenciando su desconsideración de los europeos. A raíz de esta similitud y continuidad, tanto para aliados como para rivales les resulta claro que Estados Unidos no tiene la intención de dar marcha atrás en la disputa contra China y Rusia.

Aukus, el garrote en el diálogo con China

China, el principal objetivo de AUKUS, lo expresó claramente a través del portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Lijian Zhao, para quien esta asociación trilateral: "socava gravemente la estabilidad y la paz regionales, intensifica la carrera armamentista y debilita los esfuerzos internacionales de no proliferación (de armas nucleares)".

Adicionalmente, declaró que la decisión de Estados Unidos es "altamente irresponsable y muestra un doble discurso por el uso de la exportación de (tecnología) nuclear para sus juegos geopolíticos".

Joe Biden

Biden se presenta como dialoguista, pero también está dispuesto a mostrar sus armas, lo que hace recordar la expresión de su antecesor como presidente Theodore Roosevelt Jr. (1887-1944) que había explicado su política exterior bajo la inspiración de un proverbio africano: "Habla en voz baja y ten a mano un gran garrote".

Biden luego de un largo diálogo cordial con Xi, presentó su garrote AUKUS en la región del Indo-Pacífico.

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