Opinión

Alerta para el ingreso de divisas: pocas ventas a precios y financiamiento contra negocios a fijar

Si bien es cierto que la cosecha gruesa de este año se espera en niveles muy buenos, especialmente después de las lluvias de la semana pasada, esto no necesariamente se traducirá en el ingreso de divisas y derechos de exportación que muchos economistas esperan. Los precios bajaron fuerte desde noviembre pasado a esta parte, quedando en niveles donde la rentabilidad se pone en jaque y el productor intentará cubrir sus necesidades financieras con capital de terceros, dejando la venta -especialmente la de soja- para el final.

Normalmente, en una explotación agropecuaria del centro y norte de Argentina el 80% de los ingresos provienen de la campaña gruesa, maíz temprano y tardío, soja, y, en menor medida, girasol y sorgo. Por ello, los vencimientos de créditos se programan para mayo/junio, momento para el cual no cabe duda que los granos podrán entregarse y cobrarse.

En cuanto a precios, tomando como partida primeros días de diciembre de 2024, pasaron de 320 USD/tt a la zona de 270, y rebotaron ahora a los 290 USD/tt para la posición mayo. En maíz abril de este año estaban en 190 y llegaron a 160, para rebotar a los 170. Estos precios están por debajo del precio de equilibrio, a pesar de la mejora en rendimientos.

Y si bien es cierto que no todos los costos se financian (por lo que tampoco es necesario vender toda la producción para cumplir las deudas), también lo es que la rentabilidad se verá muy afectada. Aun cuando nada hace pensar desde lo fundamental que veremos precios sustancialmente más altos, el mercado es soberano y el productor tiene en su cabeza que los precios siempre dan revancha, especialmente en soja.

El productor argentino suele entrar a marzo -cuando comienza la trilla- poco vendido, pero este año en particular las ventas a precio vienen muy lentas. En soja estamos por debajo del 2% de la cosecha esperada, contra un 11% histórico; mientras que en maíz apenas arriba del 8% contra 22% histórico. Si bien el ritmo es algo mejor en maíz que en soja, ambos están muy por debajo de lo normal. Aquí tenemos un primer punto: poca venta a precios, y vendiendo más maíz que soja.

Con una cosecha que se espera muy superior a la del 2023, la incógnita pasa por la liquidación del sector agropecuario. 

Pero cuando vemos los negocios totales, incluyendo negocios a fijar, observamos que las cifras de comercialización están mucho más cerca de lo normal: 17% en soja contra 23% histórico, y 23% en maíz contra 20% histórico. La diferencia son negocios donde se compromete la entrega de la mercadería, pero el precio queda abierto por un tiempo que se negocia, y luego se fija cuando el productor lo desea. Normalmente relacionamos estos negocios con la necesidad de generar espacios para guardar los granos en época de cosecha, pero desde que el silo bolsa hizo su irrupción este problema desapareció como driver de ventas.

Sin embargo, contra esos negocios a fijar, el productor puede pedir créditos, ya que con la mercadería entregada a la exportación resultaría muy raro no poder cobrar. Los bancos están ofreciendo créditos con tasas de entre 1% y 3% anual dependiendo del plazo y el destino de los fondos (capital propio o compra de insumos), mientras que, en las últimas dos semanas y sólo con rebote técnico, la soja subió 7% y el maíz 6%.

Así las cosas, vemos una evidencia clara de que el productor intentará primero entregar sus granos a fijar y tomar créditos en dólares para refinanciar sus compromisos. Si con eso no le alcanza, venderá maíz y se guardará la soja como reserva, salvo que veamos una mejora marcada en precios antes de junio.

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