Interrupción voluntaria del embarazo: una libertad más, una vergüenza menos

Una libertad más: la de toda persona gestante a decidir voluntariamente y de manera segura qué hacer con el embarazo en su cuerpo, sin imposición de la ley de continuarlo bajo sanción penal.

La promulgación de la ley aprobada por ambas cámaras legislativas -con integrantes de todos los partidos políticos- por el Presidente de la nación concluyó un debate de casi 100 años en Argentina. A partir de hoy el Estado deberá cambiar su visión y alinearse con otros 66 países en donde la conducta ya no está prohibida.

Hasta ayer, y desde 1921, Argentina sancionaba el aborto con pena de cárcel. A partir de la nueva ley deberá facilitar los medios para que esa decisión pueda ser tomada de manera segura.

En el tránsito legislativo -igual que en 2018- se debatió mucho sobre el tema: obligatoriedad o voluntariedad, clandestinidad o legalidad, igualdad de derechos, comienzo de la vida, gratuidad o no, ponderación de valores, entre otros argumentos más o menos científicos (y en ocasiones lamentables).


Prevaleció el derecho a decidir qué hacer y la libertad de no tolerar lo no deseado, aún en situaciones dilemáticas. Esa fue la clave.

¿Pero cómo se consiguió?

Una vez más quedó en evidencia que en los Estados de derecho, las libertades se conquistan, siempre con la Constitución en la mano.

A veces demandan poco tiempo, a veces mucho, pero lo cierto es que -aunque a algunos no les guste oírlo- el logro nunca es de una sola persona.

Así fue por ejemplo con la ley de paridad de género en política, de matrimonio igualitario, de divorcio, de jornada limitada de trabajo y con la reforma universitaria.

Ley del aborto: los puntos claves del decreto

¿Acaso allí el mérito exclusivo fue, respectivamente, de los entonces presidentes Mauricio Macri (paridad de género en política), Cristina Fernández (matrimonio igualitario), Raúl Alfonsín (divorcio vincular), Hipólito Yrigoyen (jornada limitada de trabajo y reforma universitaria)?

No, ellos en sus cargos presidenciales cumplieron sus funciones públicas de canalizar las demandas de libertad por los carriles institucionales. El mérito verdadero fue de todos aquellos que desde su lugar aportaron para que el logro sea posible.

A veces fue iniciado por una o un grupo de personas, en general de posiciones minoritarias, y particularmente criticados y hasta discriminados. En otras ocasiones fue "aprovechado" por quien ejercía un cargo público.

Con la nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo y la libertad de salud reproductiva sucedió igual.

Sí, cada legislador y legisladora que votó afirmativamente el proyecto se inclinó por la defensa de la libertad, la salud "integral" y la igualdad, por sobre otros valores que pudieran tener. Ese hecho se apoyó en el reclamo ciudadano -principalmente de mujeres-, y también se nutrió con avances anteriores que debemos recordar. Subrayemos, por ejemplo, la jerarquización constitucional de tratados internacionales de derechos humanos (1994), la ley de educación sexual integral (2006), la sentencia F.A.L. dictada por la Corte Suprema de Justicia (2012) e incluso lo expuesto en el debate legislativo del año 2018. Todo aportó.

Incluso se abren ahora nuevos debates sobre la observación al alcance "integral" de la salud con el que sorprendió el decreto presidencial del día de hoy. ¿Salud física? ¿También incluye la salud psíquica? ¿Ambas?

Como sea, después de décadas de intentos, de la vergüenza que causaba saber que mujeres morían por prácticas clandestinas mientras el Estado sólo se ocupaba de perseguirlas penalmente, hoy los partidos políticos tuvieron tanto adeptos como detractores de este derecho.

Se logró, y esto trae más igualdad, pero queda claro que la conquista no fue de ninguno de ellos. No se debe admitir ninguna apropiación por ninguna persona o espacio partidario. Mucho menos por quienes callaron durante todo el tiempo en el que tuvieron un lugar de trascendencia para hacerlo realidad.

Ningún funcionario debe cometer la soberbia de atribuirse el mérito. No, funcionarios, la victoria no es de ninguno de ustedes.

En todo caso la conquista de esta nueva libertad fue principalmente de todas las niñas y mujeres que quedaron en el camino, cuando solas tuvieron que decidir. Solas.

A todas ustedes, felicitaciones. Lo lograron.

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