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Reflexiones en otro aniversario de la Constitución Nacional

ROBERTO F. BERTOSSI Investigador CIJS/UNC

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Reflexiones en otro aniversario de la Constitución Nacional

La Constitución Nacional Argentina fue sancionada el 1º de mayo de 1853 por el Congreso General Constituyente reunido en Santa Fe. El mismo estaba conformado por los representantes de todas las provincias, con excepción de Buenos Aires.

Después de la Revolución de Mayo de 1810 surgió la necesidad de dictar una norma máxima para el país con la finalidad de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior. La Constitución promulgada estableció:

- Un gobierno representativo, republicano y federal. El federalismo que adoptó fue moderado ya que reconoció la autonomía de las provincias pero también organizó un poder central.

- El poder legislativo se determinó como bicameral, el poder ejecutivo, como unipersonal, elegido por un colegio electoral y sin posibilidad de reelección y, el poder judicial, como independiente.

- El catolicismo se reconoció como religión oficial pero se garantizó la libertad de culto. A partir de su reforma en 1994, constitucionalmente, solo se sostiene dicho culto.

- Las constituciones provinciales debieron tener aprobación del gobierno nacional y, los gobiernos provinciales, pudieron ser juzgados por el Congreso Nacional.

- El gobierno nacional tuvo poder para suspender las garantías constitucionales por medio del estado de sitio e intervenir las provincias.

- Se declaró la Ciudad de Buenos Aires como sede de las autoridades nacionales.

- Se aseguró el ejercicio de las libertades individuales y se llamó a habitar nuestro suelo a todos los hombres de distintas nacionalidades, concediéndoles derechos civiles.

Nuestra Constitución Nacional fue reformada en varias oportunidades, en 1860, 1866, 1898, 1949, 1957 y la última vez en el año 1994.

Reforma del 1994

Si bien el proyecto de reforma constitucional logrado hace casi 23 años surgió a partir del consenso entre las dos fuerzas partidarias mayoritarias de ese momento: el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical. El acuerdo, posteriormente convertido en la Ley N 24.309 incluyó un núcleo de coincidencias básicas, pero en el artículo 7 de la misma, una poco conocida e ignorada limitación, cuando se pronunció imperativamente: "La Convención Constituyente no podrá introducir modificación alguna a las Declaraciones, Derechos y Garantías contenidos en el Capítulo Único de la Primera Parte de la Constitución Nacional" (entonces vigente), concretamente sus primeros 35 artículos.

Del núcleo de coincidencias básicas, corresponden destacarse las siguientes:

- Elección directa del Presidente y Vicepresidente e inclusión del ballottage (doble vuelta).

- Elección directa de tres senadores, de los cuales uno debería representar a la minoría.

- Elección directa del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

- Se redujo el mandato presidencial a cuatro años con única posibilidad de reelección presidencial.

- Se estableció la creación del cargo de Jefe de Gabinete de Ministros y del Consejo de la Magistratura.

- Se sancionó un acuerdo del Senado por mayoría absoluta para la designación de los jueces de la Corte Suprema.

¿Recordar o celebrar?

Conforme su art. 31, nuestra Constitución Nacional es ley suprema de la Nación la cual se propuso garantizar los derechos y deberes de todos los habitantes en la República Argentina.

En su conjunto, la reforma no cambió los principales contenidos de la Constitución de 1853, aunque sí modificó parte de la estructura institucional e incorporó nuevos derechos, Vg., a partir del reconocimiento de jerarquía constitucional a los tratados internacionales sobre Derechos Humanos.

¿Por qué recordar o celebrar? Nos parece que hay poco para celebrar. Si bien las fechas y datos son correctos, la mora e ineficacia constitucional resultan tan inaceptables e irritantes que vienen mereciendo todo tipo de padecimientos y reproches ciudadanos.

Baste para ello leer o releer su articulado para constatar la impotencia constitucional desde su propio preámbulo, a lo írrito en materia de Vg., derechos sociales (trabajo, sindicatos, educación, vivienda, discapacidad, pensiones, jubilaciones, ¿protección integral de la familia?, legislación y justicia ‘dignas’), igualdad, idoneidad, inmigración, excesos reglamentarios, aduanas interiores (Vg., alto impuesto de sellos bonaerenses sobre inmuebles según ley impositiva 2012), dolosos enriquecimientos ilícitos derivados de graves delitos contra el Estado, la organización y el funcionamiento de los partidos políticos, derechos ecológicos, de tercera generación; educación ambiental y para el consumo, acciones de clase, coparticipación federal, pueblos originarios, desarrollo humano, etcéteras.