Los números del Presupuesto 2021 deben ser una melodía armoniosa

El Gobierno promulgó el Presupuesto Nacional para 2021. Es una buena noticia porque se trata de la ley ordenadora de la actividad del Estado. Pero para que la vigencia de esta norma sea efectiva en primer lugar tiene que ser creíble. Esto implica contar con proyecciones cumplibles, porque es la única forma en la que los indicadores macroeconómicos "suenan" como una melodía armoniosa. Si eso no sucede y hay sonidos que desentonan, lo más probable es que cada agente económico ejecute su propia partitura.

Martín Guzmán está forzado a defender los números que puso en el proyecto. Pero a la vez sabe que algunas notas van a ser reformuladas, porque de eso se trata la negociación que está llevando adelante con el Fondo Monetario. La meta de déficit fiscal primario, que en el original era de 4,5% del PBI, seguramente será un punto porcentual más baja. El proyecto también contempla que 60% de ese déficit sea financiado con emisión, un punto que generó ruido cuando fue presentado el 15 de septiembre, en paralelo a un nuevo torniquete cambiario.

El ministro de Economía asumió que algunas correcciones eran necesarias, y por eso desde fines de octubre viene dando señales que ajustan la melodía original. La principal es la intención de reducir la asistencia del BCRA al Tesoro. Eso permite inducir una menor meta de déficit. Pero Guzmán sigue hablando de una inflación promedio de 29%, casi 20 puntos por debajo de lo que proyectan los analistas privados.

Hoy ese número no luce consistente, porque para que lo sea faltan otros datos que no están sobre la mesa. O Guzmán los tiene y se los reserva (serían la frutilla del acuerdo con el Fondo) o no están y apostar a un sendero de inflación mayor a la de 2020 sería algo lógico.

Los inversores, como se dijo, miran la correlación entre el rojo fiscal y el financiamiento monetario. No esperan una baja significativa en el primer número, y por lo tanto, tampoco en el segundo. Economía, por el contrario, apuesta a que haya un rebote del nivel de actividad que potencie los ingresos impositivos.

Si esa hipótesis se constata, se reduciría la dependencia del BCRA y el riesgo de inflación. También trabaja junto a la CNV para desarrollar un mercado de capitales que le permita expandir la colocación de deuda en pesos. Esta palanca también achicaría la necesidad de pesos del Central. Si todo esto fuese armonioso, tal vez 29% de inflación no desentonaría. Pero con muchos aumentos de precios reprimidos, hará falta algo más que optimismo para llegar a ese número.

La clave de todo sigue siendo que la economía permita hacer negocios y recuperar la inversión. Si esa base no está, no habrá ni reactivación ni más recaudación ni mercado de capitales al que apuntar para aliviar la emisión monetaria. De ahí la importancia de que la melodía del Presupuesto sea armoniosa.

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