Detrás del relato solidario, Alberto se animó a adoptar medidas duras

Si hay una materia que empresarios e inversores tendrán que empezar a refrescar en estos días de novedades económicas, es la forma y el lenguaje al que suele acudir al peronismo a la hora de anunciar sus medidas. La conclusión es que algunas sentencias no conviene seguirlas al pie de la letra, porque es probable que la versión final sea diferente, a veces para bien, otras no.

Desde la campaña electoral se daba por hecho que en caso de acceder al gobierno, Alberto Fernández iba a recurrir a un aumento de las retenciones que pagan los productos de origen agropecuario (por encima del nivel que repuso Mauricio Macri en 2018), ante la necesidad de reforzar los recursos fiscales en un escenario de renegociación de la deuda. Esa decisión fue asumida por buena parte de los productores y exportadores, que a lo largo de todo noviembre (una vez que Fernández fue consagrado presidente) aceleraron las ventas y liquidaciones con el objetivo de preservar al menos parte de su ingreso. Incluso Alberto dijo que ese esfuerzo seguramente alcanzaría a la minería y al sector energético. Matías Kulfas dijo que ni la industria quedaría a salvo.

Cuando Santiago Cafiero dio a conocer detalles de la medida, lo que informó fue se eliminaría el tope de 4 pesos por dólar que había fijado Macri como forma de licuar el impacto de la medida. Con esa precisión, el flamante gobierno le dijo al sector que no se trata de un aumento sino de una actualización, que en los hechos implicará erogar al menos u$s 1800 millones más.

Horas después de asumir, Cafiero también había sido consultado sobre la posibilidad de un desdoblamiento cambiario y una reforma jubilatoria. La respuesta para ambas consultas fue una negativa. No obstante, la aplicación de un impuesto sobre los gastos con tarjeta hechos con dólares en el exterior genera un tipo de cambio diferencial, que el mercado conoce como dólar turista desde la gestión de Cristina Kirchner. Sobre el tema previsional, el consenso de los economistas opinaba que sin cambiar la fórmula de pago hubiese sido imposible aspirar a tener equilibrio fiscal primario en 2020. Ese era el sentido de la pregunta que el jefe de Gabinete descartó. Sin embargo, en la ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva sí habrá una modificación para los jubilados. Al amparo de la emergencia, se suspenderá el cálculo de ajuste vigente y se reemplazará por aumentos nominales. El Gobierno hasta hizo consultas informales a miembros de la Corte para evaluar su margen legal.

Todo lo anterior no traduce un juicio de valor. La Argentina necesita recursos fiscales con urgencia. Ante la señal prudente de que no se usará la emisión en forma descontrolada, las opciones que quedan son las que están sobre la mesa. El estilo de comunicación política usado dice que Alberto puede lograr metas difíciles si las envuelve de manera adecuada.

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