Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Desafío para Argentina: cómo liderar el G20 en tiempos turbulentos

Imagen de PATRICIO MATEO CARMODY

PATRICIO MATEO CARMODY Ingeniero. Doctor en Relaciones Internacionales.

0
Desafío para Argentina: cómo liderar el G20 en tiempos turbulentos

La Argentina asumirá la enorme responsabilidad de liderar el Grupo de los 20 (G20), el principal foro de cooperación económica global, en 2018. Esta oportunidad para potenciar el prestigio e impacto de nuestra política exterior, plantea grandes desafíos en la formulación de la agenda de temas a discutir.

Es importante entonces, analizar como el organizador del G20 en 2017, Alemania, lleva a cabo este proceso, en un tiempo de notables turbulencias.

Concebida como una organización para mantener la estabilidad financiera global, el G20 está formado por los principales países desarrollados y en desarrollo. Representan el 66% de la población global, el 85 % del Producto Bruto  y el 80 % del comercio mundial.

El G20 tomó  protagonismo durante la crisis global del 2008, y se ha convertido en el principal ámbito de cooperación económica internacional. Más allá de lo financiero, se han incorporado grupos de trabajo que tratan temas de desarrollo, comercio, laborales y negocios.

La aparición de dos “cisnes negros” -el Brexit, y principalmente la elección de Donald Trump--  complicaron la tarea de Alemania de liderar el G20.

Así, cuando aún se vislumbraba la elección de Hillary Clinton,  Alemania había considerado, en adición a la estabilidad financiera internacional, dar prioridad a dos temas: África y el rol de la mujer. Pero la llegada de Trump cambió el escenario en forma dramática.

El primer impacto fue el ideológico, con las manifestaciones de tono populista de Trump en contra del libre comercio, pilar del sistema internacional en la visión del G20. En lo organizacional se temió que la reunión fracasara, dado que los nuevos gobiernos norteamericanos cambian gran parte del gabinete. Esto implicaba que un gobierno que asumía en enero, no estaría preparado para la reunión clave de los ministros de finanzas en marzo en Baden-Baden. En lo financiero , se temía , entre otras cosas, que se frenaran los avances relizados  en términos de paraísos fiscales.

Ante el  considerable desafío planteado por Trump, el Ministro de Finanzas Wolfgang Schaüble se manifestó contra lo que llamó la “agenda populista”, afirmando que debía ser enfrentada con una visión de “Globalización Inclusiva”. Para él ,la globalización necesita  de estructuras reconocidas y reglas que aseguren que beneficará a todos. Aunque estas estructuras necesiten ajustes constantes, abandonarlas y retirarse de la globalización no es la respuesta correcta.

Por lo contrario, Schaüble considera que hay que seguir buscando maneras de profundizar y extender la cooperación económica internacional, y que el G20, aunque no sea perfecto, es el mejor foro para lograrlo.  Para  Schaüble, el G20 es el soporte político de la arquitectura financiera internacional que asegura mercados abiertos, un ordenado flujo de capital y una red de seguridad para los países en dificultades.

En cuanto a contenido , Schaüble considera  que hay que seguir coordinando los temas de regulación y impuestos a nivel internacional. Cree también que hay que fortalecer aún más la resiliencia  de la economía mundial contra potenciales shocks. Así, una de las prioridades será trabajar en la prevención de una crisis financiera y económica como la de 2009-2009,  originada gracias “a un modelo miópico de crecimiento basado en el endeudamiento”.

En línea con  una “globalización inclusiva”, la presidencia alemana está impulsando uno de sus ideas originales: la cooperación con África. Un pilar central de este esfuerzo será el llamado “Pacto con África”, que provee un marco de referencia detallado para apoyar la inversión privada, incluyendo infraestructura.

En este contexto,  Argentina deberá analizar con sumo cuidado cómo posicionarse en el gran debate sobre la globalización y la apertura comercial. Nuestro país forma parte de la troika que orienta el G20, junto a China , que organizó las reuniones en 2016, y Alemania, quien lidera las reuniones en 2017.

Estos dos países son importantes defensores del libre mercado, ya que son el primer y el tercer exportador mundial. Sin embargo, no pudieron incluir una declaración formal en apoyo del libre comercio en la reunión de Baden-Baden, debido a la oposición de los EE.UU.

Así, la conferencia ministerial  de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que tendrá lugar en Buenos Aires en diciembre de este año, se convierte no sólo en una preparación para las reuniones del G20 en 2018, sino también en un importante prólogo en materia temática.

En este sentido, el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales Horacio Reyser, afirma que se dará suma importancia a la defensa del libre comercio, poniendo énfasis en la atrasada discusión del tema agrícola, y en las medidas de ayuda interna.

Además de los temas relacionados a una mejor gobernanza mundial, habrá que escoger temas específicos donde la Argentina pueda aportar propuestas concretas y diferenciadas. Para liderar el equipo que deberá desarrollar estos temas, se ha designado a Beatriz Nofal, quien siendo economista, trabajará en el ámbito de la Cancillería, interactuando con los ministerios económicos.

Así, una opción a considerar es  proponer una visión de desarrollo con inclusión productiva, social y regional, de relevancia para nuestro país, dados los altos niveles de pobreza heredados. Para abordar este desafío, habrá que demostrar un importante liderazgo en ideas y una alta credibilidad, ante un auditorio sofisticado  y experimentado. Idealmente, se podrían mostrar ejemplos y resultados  de lo hecho en la Argentina.

El liderar las reuniones del G20 en 2018, es una oportunidad única para que la política exterior refleje, como dice la canciller Malcorra, la “potencialidad de la Argentina”.  Pero como lo ilustra  Alemania,  orientar este importante “símbolo de participación”, no estará desprovisto de turbulencias y desafíos.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar