Zoom y burn out: estrés laboral por exceso de videollamadas en el trabajo

Si puede ser un mail que no sea un Zoom: cómo evitar el burn out de videochat

Burn out de videochat o fatiga de Zoom. El home office y teletrabajo en pandemia causa estrés laboral. El exceso de videollamadas es un nuevo factor de agotamiento físico, psicológico y emocional. Cómo superar la adicción de jefes, equipos y empresas a las videoconferencias

La pandemia por coronavirus obligó a las organizaciones a adaptarse rápidamente. El teletrabajo o home office surgió como alternativa válida para continuar con el 'business as usual'. Muchas empresas no estaban acostumbradas a esta modalidad y tuvieron que capacitar a sus colaboradores en forma remota para incorporar esta nueva realidad potenciando su impacto en términos de eficiencia y motivación... Pero no siempre sucede. Y el culpable es Zoom

 

 

Pero esta modalidad, luego de varios meses, comenzó a generar ansiedad, estrés e incluso su expresión más extrema: el burn out. Y la responsable es la adicción de líderes, equipos y empresas a la comunicación por videollamadas.

 

 

La escena se repite: faltan pocos minutos para esa nueva videollamada que figura en la agenda. ¿Cómo pasó tan rápido el tiempo? Quedan varias cosas por terminar antes de entrar a esa reunión que, además, no se sabe cuánto puede llegar a durar ni queda muy claro qué temas se van a abordar. Uno se peina un poco, ordena el lugar, pide silencio a la familia, se prepara un café o un mate. La ansiedad aumenta y uno se resigna a entrar a la sala de reunión virtual...

 

 

Sumarse a esos encuentros puede ser estresante, más aún si son varios por semana o uno detrás de otro. Por eso, muchos especialistas en coaching y bienestar laboral ya hablan del síndrome de burn out de videochat, mientras que otros lo llaman fatiga del Zoom.

Pero, ¿ qué es lo que realmente nos incomoda de esta forma de comunicación e interacción? Sara Mendoza Figueroa, gerente de Marketing de VISMA Latinoamérica, revela 10 buenas prácticas para aliviar el desgaste físico, psicológico y emocional que generan el exceso de videoconferencias.

 

 

1- HACER REGISTRO

 

Anotar cuántas videollamadas tuviste en la semana, cuánto tiempo demandó cada una y qué te incomodó de cada una de ellas (si estar frente a la cámara, si son muy seguidas o largas, si no contribuyen a avanzar con tu trabajo). Vale incluir también las reuniones virtuales sociales (after office, saludo de cumpleaños). El objetivo es identificar cuál es tu reacción ante las videollamadas para distinguir qué te pasa cuando son laborales o personales.

 

2- LIMITAR LAS VIDEOLLAMADAS

 

Los expertos en bienestar laboral coinciden en la importancia de limitar las reuniones virtuales a las estrictamente necesarias e invitar a participar únicamente a las personas pertinentes. ¿Cuáles de esas charlas se pueden abordar mejor a través de un mail, de una llamada telefónica o un documento compartido en el que se puedan agregar notas claras para trabajarlo en equipo?

 

 

3- DEFINIR ESTRUCTURA, HORARIOS Y DURACIÓN

 

Lo ideal son reuniones de media hora a una hora como máximo. Además, se recomienda evitar hacerlas después de las 18, y los viernes hasta las 15. El protocolo es igual que con las reuniones presenciales: preparar con antelación los objetivos de los encuentros para que los participantes sepan con precisión qué se espera lograr en y de cada uno.

 

4- DISPONERSE CON EMPATÍA

 

Antes de ir al tema central de la reunión, saludar, preguntar al otro cómo está, cómo se siente en este contexto, si pasó algo relevante fuera del ámbito laboral. Se trata de saber más del otro, también contar las propias situaciones, y así estrechar lazos de confianza. Esto prepara el terreno para tener una conversación laboral más distendida y genuina.

 

 

5- HABLAR SÓLO SI APORTA VALOR

 

Antes de intervenir, es importante preguntarse “cuál es el aporte de que diga lo que estoy pensando”. La idea es que cada comentario sea verdaderamente relevante, para ayudar a que las conversaciones vayan siempre al foco.

6- CUBRIR LA PROPIA IMAGEN

 

Verse a uno mismo en la pantalla es factor de distracción. Algunos expertos sugieren prender la cámara sólo cuando sea necesario si el protocolo de la reunión/organización da la posibilidad. Es conveniente desplazar la propia imagen hacia un extremo de la pantalla o reducirla o taparla con un post-it y tomar notas para concentrar la vista en otro lado.

 

 

7- EVITAR EL MULTITASKING

Cuando llegue la hora de la videollamada, enfocarse sólo en ella. Tratar de estar pendiente de varias actividades en simultáneo provoca agotamiento, e incluso podría parecer que no se tiene interés en la reunión. Una manera de sentirse más productivo y reducir el estrés podría ser, por ejemplo, dedicar las mañanas a las tareas habituales del trabajo y las tardes a las videollamadas y reuniones virtuales.

 

8- RECAPITULAR

 

Enviar un resumen de los temas tratados y las conclusiones por mail a todos los participantes. Es una forma de “estar todos en la misma página”, evitar confusiones o reiterar temas ya conversados a futuro.

 

 

9- HACER UN BREAK

 

Entre una y otra videollamada es conveniente levantarse de la silla, caminar por la casa, hacerse un café, escuchar música o radio, hacer algún ejercicio. Desconectar un poco es clave para retomar las tareas con eficiencia.

 

10- ESTABLECER Y MANTENER UNA RUTINA

 

Es importante tratar de acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, determinar un horario de trabajo y así crear un hábito que contribuya a un biorritmo propio durante la pandemia. Tener un horario fijo de inicio y finalización es vital para hacer otras cosas: hablar con amigos, estar con la familia, estudiar, mirar una película. También ayuda hacer las comidas lejos de las pantallas o del smartphone, sin distracciones. Un momento para cada cosa y cada cosa en su lugar ayudan a disminuir el estrés.

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